Santa Orosia en Yebra de Basa: Reflexiones sobre un culto con raíces precristianas

Señalar los apreciables elementos precristianos que rodean e, incluso, impregnan la tradición de Santa Orosia en Yebra de Basa (Huesca), así corno su culto, no es en sí una novedad. Como investigadores de la cultura celta, sin embargo, no pudo por menos que atraemos poderosamente la coincidencia, de que la santa esté representada en Yebra por su cabeza, elemento anatómico de gran relevancia en muchas culturas pero que posee un especial significado en ese ámbito prerromano. De ello hay testimonio también en la arqueología celta de la Península Ibérica y, por supuesto, en Aragón, donde varias publicaciones han señalado la existencia de colgantes, esculturas y objetos que están en relación con esa consideración especial de la cabeza, tanto la humana Véase MªA. Díaz Sanz, 1989. como la que representa a una divinidad o ser no humano M. Medrano y MªA. Díaz, 2000.. Del carácter protector que se ha venido atribuyendo a las cabezas de humanos ilustres tenemos ejemplos muy significativos en los relatos galeses e irlandeses que recogen tradiciones célticas precristianas. En el Táin Bó Chuailgné ("El robo del ganado de Cooley"), saga épica perteneciente al ciclo mitológico irlandésCharles Squire, 1998, ver p. 174., se narra un suceso producido cuando Cuchulainn, hijo de Sualtam, está combatiendo contra otros hombres. Sualtam va a pedir ayuda al rey Conchobar pero ni él ni sus gentes, los Ulates, reaccionan, ya que están aletargados. Sualtam, entonces, salta y cae sobre su escudo, cuyo borde le secciona la cabeza. El caballo de Sualtam lleva su cabeza sobre el escudo y ésta vuelve a dar la voz de alarmaLo hace gritando: "¡Matan a los hombres, raptan a las mujeres, roban el ganado en Ulster!". , provocando ahora que Conchobar y los Ulates reaccionen y actúen. En el Mabinogi "Branwen, hija de Llyr"En Mabinogion (Relatos Galeses), pp. 103-121., relato galés que narra las vicisitudes de un conflicto entre pueblos célticos de Gales e Irlanda, se habla de otro claro ejemplo de la cabeza de una persona ilustre corno elemento protector. El rey galés Bendigeit Bran, desembarca en Irlanda con sus huestes, pero es herido con una lanza envenenada. La parte que más nos interesa es cuando Bran torna la siguiente decisión (p. 118): "Y entonces Bendigeit Bran ordenó que le cortaran la cabeza. Tornad mi cabeza -les dijo- llevadla a Gwynn Vryn (la Colina Blanca) en Llundein (Londres), y enterradla en ese lugar con el rostro vuelto hacia Francia. Transcurrirá mucho tiempo durante el camino. En Harddlech, el banquete durará siete años y los pájaros de Rhiannon cantarán para vosotros y mi cabeza os resultará una compañía tan grata como en los mejores momentos en que estuvo sobre mis hombros. En Gwales de Penvro pasaréis ochenta años y hasta el momento en que os abran la puerta que da sobre Aber Henvelen, hacia Kernyw (Cornualles), podréis permanecer allí y conservar intacta la cabeza. Pero eso resultará ya imposible, en cuanto os abran la puerta, id entonces a Llundein a enterrar la cabeza y pasad al otro lado." Todo sucede de acuerdo con la profecía de Bran. Tras los siete años de banquete, parten hacia Gwales en Penvro, donde permanecen ochenta años. Luego se dice que en ese tiempo (p. 120): "...la compañía de la cabeza no les resultaba más dolorosa que si Bendigeit hubiera estado con vida. A causa de estos ochenta años así transcurridos aquello fue designado con el nombre de Fiesta de la Cabeza Sagrada." Siguen realizándose los designios augurados en el relato y (pp. 120-121): "Fuera cual fuese la duración del viaje, llegaron allí y enterraron la cabeza en Gwynn Vrynn (Colina Blanca). Cuando la enterraron fue el Tercer Buen Escondrijo, y cuando la descubrieron, el Tercer Mal Descubrimiento: en efecto, ninguna plaga podía atravesar el mar hasta aquella isla, mientras la cabeza estuviera escondida en aquel lugar." No es, pues, un relato sangriento, en el que la cabeza de un enemigo es considerada un trofeo de guerra. Si no la voluntad manifestada por el propio rey de que su cabeza sirva de protección contra los males de ultramar. Como un caso diferente, aunque quizá relacionado, debemos hacer referencia a Cenn Cruaich (la "Cabeza Sangrienta") también llamado Cromm Cruaich (el "Creciente Ensangrentado")Véase H. d'Arbois de Jubainville, 1996, pp. 74-77. Y Charles Squire, 1998, pp. 38-42 y 402.. Se recogen la existencia y ritos de esta divinidad en el tratado Dinnsenchus (que se basa en el Libro de Leinster y otros manuscritos), donde se narra que en un lugar llamado Mag Slecht (Campo de la Adoración) los antiguos gaélicos adoraban a este ídolo, adornado de oro (u oro y plata, según las fuentes) el cual estaba rodeado de ídolos menores de piedra (o bronce, según las fuentes). A él se ofrecían sacrificios humanos, de niños, a cambio de que proporcionase prosperidad, trigo y leche. La redacción primitiva de este relato debe datar del siglo VI d.C. También nos hablan de Cenn Cruaich las Vidas de San Patricio, misionero que llevó el cristianismo a Irlanda en el siglo V, incluyendo el episodio en que este ídolo y su panteón son derrotados por el santo. Al parecer este culto se celebraba en Halloween, cristianización de la fiesta celta de Samhain, correspondiente al equinoccio de otoño. No obstante la repulsión que los sacrificios humanos pudieron provocar entre los propios gaélicos posteriormente, y el rechazo que la idolatría en general produjera en San Patricio (en cuyas Vidas no se habla de sacrificios humanos a Cenn Cruaich), esta antigua deidad pudo representar al dios del cielo adorado, como el Zeus griego, en lugares elevados (Squire, p. 41). Por tanto, puede tratarse de un testimonio muy antiguo de culto a un dios en el que su nombre incluye esta parte de nuestra anatomía especialmente considerada entre los celtas. En repetidas ocasiones se ha mencionado la pervivencia de elementos de culto pagano en el entorno de Yebra de Basa, a lo que quizá hay que sumar el propio origen de su nombre. Se vincula el topónimo Yebra con el pueblo de los Eburones, grupo céltico que llegaría a la península ibérica a partir de principios de 1 milenio a.C. y del que podría derivar su nombreG. Fatás, 1979, pp. 22-23. Y Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo IV, p. 1129, voz Eburones.. Menéndez Pidal ya propuso la evolución fonética Ebura, Ebora > Yebra en un trabajo publicado en 1945"La etimología de Madrid y la antigua Carpetania", publicado en la Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, año XIV, 1945, pp. 3-23, lo que recoge en R. Menéndez Pidal, 1968, en pp. 189-220; lo referente a Ebura, concretamente, en pp. 218-219.. DelamarreX. Delamarre, 2001, pp. 134-135. indica que el significado de eburos es tejo (el árbol)El tejo es un árbol que no forma bosques, sino que se mezcla con otras especies arbóreas en las umbrías. Casi toda la planta contiene un alcaloide, llamado taxina, que es un potente veneno del sistema nervioso y del corazón (véase P. Font Quer, 1973, pp. 78-79). Con su madera, muy apta para ello, se hicieron arcos y lanzas, y a las flechas se untaba su veneno.. Así pues, el topónimo Yebra deriva de forma prácticamente segura de EburaManifestamos nuestro agradecimiento al Dr. Carlos Jordán Cólera, Profesor de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de Zaragoza, quien nos ha proporcionado los datos bibliográficos de Menéndez Pidal y Delamarre, comunicándonos además su conformidad con esta tesis sobre el origen del topónimo actual., aunque este término puede no hacer referencia, necesariamente, al pueblo de los eburones. La palabra eburg aparece en el cuerpo de un dolium (tinaja) hallado en la ciudad celtibérica de Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza) y, posiblemente, en otro dolium del mismo yacimiento, grabada en ambos casos en la pasta fresca. En general, la casuística conocida indica que en origen puede tratarse de un etnónimo, un topónimo, hacer referencia al árbol del tejo o, también (quizá es lo más probable en Contrebia), puede ser un antropónimoMªA. Díaz Sanz y C. Jordán Cólera, 2001, pp. 302-306.. En todo caso, aquí estamos en presencia de un topónimo con un más que probable origen céltico, pero no es posible afirmar que esté en relación, en concreto, con el pueblo de los Eburones. Las peculiaridades del ambiente en que se inserta Yebra han sido comentadas en diversas ocasiones. Enrique Satué (1991, pp. 52-53) ya señala que en la religiosidad popular del Serrablo se encuentran elementos paganos imbricados con los cristianos, así como la estrecha vinculación de los santos patronos de la montaña con su lugar de culto en puntos elevados. Es frecuente que los Santuarios del Serrablo se ubiquen en lugares en altura, y geográficamente dominantes, respecto de la principal localidad que sustenta el culto, lo que Satué ya relaciona con la superposición a cultos precristianos y con el concepto de "montaña sagrada" en el caso de Santa Orosia (1991, pp. 83 Y 85). Son frecuentes también en el Serrablo las fuentes de agua asociadas a los Santuarios relevantes, siendo éstas un elemento importante del culto en algunas ocasiones, como en el Santuario de Santa Elena de Biescas, y secundario en otras, como en el de Santa Orosia (Satué, 1991, pp. 95 Y 97). En nuestra opinión, y en la de Satué, está más claro el factor de sustitución de cultos precristianos en Santa Elena. En el caso de Santa Orosia, lo que nosotros planteamos es que, tanto si existieron factores religiosos precristianos como si no fue así, sí se imbricaron elementos de esta procedencia en su leyenda y culto. Pero comencemos por la historia cristiana. ¿Quién fue Santa Orosia? Eurosia, pues ese era su auténtico nombre, significa "la buena rosa". Nació, según la tradición, en Laspicio (Bohemia, actual región de la República Checa) hacia el año 850 d.C. Sus padres eran reyes de Bohemia y EslavoniaD. Buesa Conde, 1999. E. Satué, 1988, p. 24.. A mediados del siglo IX, San Metodio convirtió al cristianismo a Borijov, rey de Bohemia, y a su pueblo. Este sería el monarca denominado Borivorio, casado con Ludmila, quienes según la tradición jacetana fueron padres de EurosiaSu nombre original pudo ser Dovroslava. Véase J. Ma Fuixench, p. 115. El nombre grecolatino de Eurosia se le impondría al ser bautizada por San Metodio en 868.. Según esta tradición, Eurosia nació un año después de la conversión de sus padresE. Satué, 1988, p. 26.. Siguiendo la historia legendaria, Orosia vendría a casar con el rey de Aragón Fortún Garcés por recomendación del Papa Adriano II. Partió con su comitiva desde Bohemia, en la cual se incluían su hermano, el infante Comelio, y su tío, San Acisclo, primer obispo que existió en Bohemia. Cruzarían el Pirineo en octubre del año 870. En el Puerto de Yebra, Orosia y sus acompañantes fueron localizados por las tropas del caudillo musulmán Mohamad Aben Lupo, pese a que se habían ocultado en las cuevas del puerto durante varios días, y éste propuso a la santa, a la sazón de quince años, que se convirtiese al Islam y esposara con el califa cordobés. Ante la negativa de Eurasia, Aben Lupo consumó su martirio cortándole con su alfanje la cabeza y las extremidades. Previamente, mientras estuvieron ocultos en una cueva, había brotado la actual fuente que hay en el Santuario, para que la santa y su comitiva pudieran saciar su sed. Tras el martirio, los restos se pierden durante dos siglos, hasta que un ángel indicará su situación a un pastor ordenándole que traslade el cuerpo a Jaca, y la cabeza a YebraE. Satué, 1988, pp. 26-27.. Esta circunstancia ha producido la actual bipolarización del culto. El cuerpo de la santa llegó a la ciudad de Jaca el 25 de junio del año 1072D. Buesa, op. cit.. Según Satué, este conjunto de hechos transmitidos por la hagiografía tradicional son históricos, con bases reales, aunque algunos elementos han ido deformándose progresivamenteop. cit., p.29. A partir de aquí, comenzará a desarrollarse el culto a Santa Orosia. Del mismo en la ciudad de Jaca hay datos ya en el siglo XIII, comenzándose la construcción del Santuario y de las ermitas en el monte y puerto de Yebra en junio de 1665, que prosiguió durante el siglo XVII, a lo largo del cual los montañeses sufrieron muchos contratiempos por causas naturalesD. Buesa, op. cit.. Aunque el Santuario actual fue levantado en ese momento, parece ser que hubo una construcción anterior, seguramente en el mismo punto y de menores dimensionesSatué, 1988, p. 132.. Si la localidad de Yebra de Basa se sitúa al pie del puerto, a 884 m. de altitud, el Santuario se ubica en el lugar de coronación del puerto, a 1.600 m. de altura, en una pequeña vaguada que forma la planicie, junto a11ugar donde mana la fuente a cuyas aguas se atribuyen propiedades curativas, y cuya estructura actual fue construida en 1860 y en donde, según la tradición, se produjo el martirioSatué, 1988, p. 131.. El curso que produce genera una bella cascada a cuyo cobijo se sitúan las ermitas de la Cueva Superior y de San Comelio. Como hemos comentado, las peculiaridades del culto de Santa Orosia en Yebra de Basa son notables, y remiten a actitudes y ámbitos precristianos. La identificación de11ugar del martirio con un punto cuya altura predomina sobre la comarca, en el que mana una fuente, con bosques y cuevas en los alrededores, y la práctica coincidencia de la fecha de su principal acto de culto, la romería del 25 de junio, con el solsticio de verano en el que se celebraban fiestas paganas relacionadas con la fecundidad, son apoyo suficiente para esta aseveraciónSatué, 1988, prólogo de A. Beltrán, p. 10.. En este sentido, se ha puesto en evidencia la correlación entre ritos paganos y su posterior cristianización en las romerías del Viejo Aragón, pues estas actividades, en general, se realizan en tomo al solsticio de verano Satué, 1988, p. 54.. La veneración tradicional a Santa Orosia en Yebra adquiere incluso tintes de culto a una divinidad local, hasta el punto de que los montañeses debieron ser defendidos por miembros cualificados de la Iglesia ante las frecuentes acusaciones que los forasteros les dirigían, en el sentido de que anteponían el culto a Santa Orosia al del mismo DiosSatué, 1988, p. 52. Y E. Satué, 1991, p. 51.. Santa Orosia es la protectora de los montañeses, una santa que les pertenece en exclusiva, y Yebra de Basa adquiere predominancia porque es la depositaria de la Cabeza de Santa OrosiaSatué, 1988, pp. 266-268.. Esa protección se manifiesta igualmente en los cánticos que los fieles le dedican en sus principales celebracionesA. Beltrán, 1980, p. 200: "Orosia, los montañeses, fían de tu protección"., utilizando con la santa el tuteo que indica una proximidad familiar con ella. Santa Orosia, patrona de la montaña, es una realidad tangible y próxima para los montañeses, lo que explica la incorrecta (para el foráneo) posición del culto divino en la religiosidad de Yebra, pues éste ocupa un segundo lugar por su carácter mucho menos próximo y familiarSatué, 1991, p. 51.. Ella, su santa, les protege contra las tormentas, provoca la necesaria lluvia y les socorre incluso cuando son objeto de maleficios. En este contexto tiene notable interés el fenómeno de los espirituados o endemoniados, a quienes se llevaba a la romería buscando su curación. Se trataba de enfermos psíquicosMayoritariamente mujeres, gentes con dolencias de origen nervioso o causadas por desequilibrio s fisiológicos pero, también, con patologías producidas por el ambiente sociológico. o del sistema nervioso, pero se incluían también personas que buscaban la liberación de hechizos que se creían originados por brujos y brujasSatué, 1988, pp. 63-70.. En conclusión, podemos decir que el volumen y la semejanza de las coincidencias impiden calificar como casualidad la presencia de estos elementos precristianos en el culto a Santa Orosia. No sólo el Santuario se sitúa en una zona elevada que domina el territorio, junto a una fuente a la que se atribuyen propiedades curativas. No sólo el elemento eremítico principalDenominado "Cuevas de Santa Orosia", formado por la Cueva Superior y, en el estrato inferior, la Cueva de San Cornelio. se ubica bajo una cascada en un entorno natural de una gran belleza. Ni es únicamente esa relación familiar y bidireccional entre los montañeses y la santa, "su" santa, ese culto que sirve para definirles en buena medida como grupo humano, lo que nos lleva a plantear esta circunstancia. Sino que, además, el propio nombre de Yebra remite a un término celtaEburos, ebura, ebora. con el que se designaron pueblos, lugares y personas, y que significa "árbol del tejo". Y la Cabeza de Santa Orosia, al igual que la del rey galés Bendigeit Bran, protege a sus gentes contra cualquier peligro, mientras permanezca en el lugar donde debe estarLa cabeza de Bendigeit Bran ejercía su función protectora mientras estuviese enterrada en la colina, no debiendo ser movida de allí. Tampoco debe moverse ni alterarse la cabeza de Santa Orosia. Así pudo comprobarse cuando el obispo de Jaca y Huesca, Don Juan de Aragón y Navarra, con motivo de una visita pastoral a Yebra realizada sobre el año 1503, intentó obtener una muestra de la reliquia y llevársela de la localidad. Una gran tormenta de piedra se desencadenó y el obispo, captando el mensaje celestial, corrió a Yebra a devolver la muestra que había cogido (Satué, 1988, p. 62).. Y, del mismo modo que la cabeza de Bran estuvo ochenta años "inactiva", en Gwales de Penvro, los restos de Santa Orosia, tras el martirio, se perderán durante dos siglos. E, igualmente, mientras la cabeza del irlandés Sualtam hace reaccionar al rey Conchobar y a los Vlates, sumidos en un letargo, la Santa remedia a los espirituados y provoca también en ellos la curación de sus males de hechicería. Por ello, los montañeses honran a la Santa, y celebran a la misma, especialmente, en el solsticio de verano. Incluso algunos elementos que podríamos denominar estéticos, reflejan esta tradición pagana que ha perdurado en la montaña. La veneración a la cabeza de Santa Orosia, que se guarda en un busto-relicario de plata en la Iglesia parroquial de Yebra de Basa, hace que ésta misma imagen se encuentre representada, esculpida en piedra, sobre la entrada de la Cueva Superior, donde se escondió la princesa y su séquito y que ahora forma parte de la estructura eremítica principalFuixench, 2000, pp. 120 Y 123.. La presencia de espantabrujas en piedra pertenecientes a la tradición montañesa realizados conforme a criterios estéticos de indudable raíz celtaSatué, 1988, véase fotografía en p. 56., lo que es aplicable también a las cabezas de la fuente del Santuario de Santa OrosiaPese a que su construcción data de 1860., constituyen elementos que no son meramente anecdótico s y que apoyan la pervivencia de un ambiente cultural enraizado no sólo en las culturas precristianas, sino también en las prerromanas. Manuel Medrano Marqués Profesor de Arqueología de la Universidad de Zaragoza BIBLIOGRAFÍA
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