Yésero: lugar serrablés en la cuenca del Sía

Situado en la ladera septentrional del complejo montañoso presidido por el Erata, a la orilla izquierda del Barranco de Sía, el pueblo de Yésero, a 1.132 metros de altitud, se halla inserto en un paisaje netamente pirenaico, de indiscutible belleza natural. Los praderios y pinares se escalonan rodeando al conjunto urbano que ocupa un breve espacio aterrazado en la inclinada vertiente serrana. Barranco y carretera serpentean juntos en el fondo de valle, sorteando los rocosos estribos que obstaculizan su trazado, y en lo alto, las nevadas cumbres ponen su brillante acento blanco a tan hermosos parajes. "Pueblos de soledades serenas" han sido, poéticamente llamados, los que con Yésero forman la comarca geográfica denominada Val de Gavía, de la que en la época medieval aquél fue la población más importante.

Junto con el resto de la zona, este término fue anexionado por Sancho el Mayor en 1018 para ser adscrito al primitivo territorio que pasó a formar el Reino de Aragón en 1035. Documentalmente fue citado por primera vez en el año 1076 en relación con un personaje allí residente llamado "Santio Garcez de Esero". El topónimo se ha conservado a través del tiempo con pocas variaciones –Yessero, Jessero–, hasta devenir a la forma actual hace varios siglos, y es posible que provenga de la constitución de algunos de los terrenos que le circundan.

Lugar de señorío secular, en 30 de octubre de 1491, congregados, ante el Notario Real Miguel Guillén, en las puertas de la iglesia parroquial de San Saturnino –de la que era Rector Pedro de Barba –, como tenían por costumbre para este tipo de reuniones, se hicieron presentes, de una parte el generoso don Lope Abarca, Señor de Gavín, y de otra el Concejo general de Jurados y universidad de vecinos y habitadores de Yésero, previamente convocados casa por casa, y así compuesto: Pascual de Fanlo y Martín de Otal, Jurados; Pascual y Sancho de Ger, Pascual y Johan de Oliván, Domingo de Acm, Miguel de Fanlo, Andrés y Johan de Javierre, Agustín Salvador, García Sanz y Johan de Mostanar, todos los cuales pactaron y acordaron unos Capítulos de Concordia sobre el tributo o pensión que dicho lugar estaba obligado a pagar a dicho Señor perpetuamente, por su amparo y por el uso de pastos y hierbas de los montes del término con sus ganados propios y ajenos, gruesos y menudos, para vender y usufructuar a toda su voluntad, sin contravenir ningún Fuero o derecho del Reino de Aragón; y esto por justos motivos, en razón de los atriplios que el pueblo tenía en aquellos términos y pardinas. En correspondencia, el Concejo de Yésero, presente y futuro, abonaría al Señor Lope Abarca novecientos sueldos dineros jaqueses, pagaderos cada año en dos tandas, la mitad el día de San Juan Bautista del mes de junio y d resto el día de San Miguel de septiembre, o cinco días después en cada plazo, estableciendo que ni don Lope Abarca ni sus herederos o sucesores podrían entrometerse, en ninguna nueva imposición mientras se cumplieran las condiciones precedentes; que en aquella cantidad, estuvieran incursos los 210 sueldos que desde antiguo solía pagar el Concejo a dicho Señor; que la jurisdicción civil y la dominicatura que pertenecía a éste y sus sucesores y herederos tenían la ejercerían por medio de Jueces o Alcaldes de su voluntad, que fueran hombres que buscaran la paz entre todos; y que si en algún tiempo vinieren a menos las haciendas de los vecinos, en especial dando facción en guerras al Señor Lope Abarca o sus herederos, quedarían nulos estos capítulos volviendo a establecer el primitivo y antiguo tributo de los 210 sueldos. A lo que se comprometían todos a cumplir, poniendo en garantía sus personas y bienes. En el censo de fogajes realizado en 3-XI-1495, el lugar tenía 32 fuegos, ejerciendo de Alcayde Johan de Morlana, como clérigo mosen Gil y Johan de Beo, como juglar, siendo éstos los apellidos de los titulares: Acín, Reo, Binyas, Famio, López, Morlana, Oliván, Otal, Pueyo, Salvador, Sanz, Senora, Vergent y Xavierre. Desde aquel tiempo, Yésero ha tenido una población media entre 32 y 55 vecinos, alcanzando su máxima en 1857 con trescientos habitantes. En 1834 se constituyó en Ayuntamiento formando parte del Partido Judicial de Jaca, a cuyas Sobrecullida, Vereda y Corregimiento había pertenecido con anterioridad, uniéndosele en 1845 los contiguos municipios de Barbenuta y Espierre, los que postenormente (1873-1900) se incorporaron al de Berbusa. El núcleo urbano se compone de dos calles paralelas en cuyo extremo está el templo, aquéllas con edificaciones del tipismo peculiar de los pueblos pirenaicos. Monumentalmente, el edificio más interesante y destacado es su iglesia parroquial, dedicada a San Saturnino, que desde 1571 forma parte de la Diócesis de Jaca, procedente de la de Huesca. La actual fue alzada en el siglo XVII sobre otra anterior de tipo serrablés de la que quedan algunos restos y especialmente una saetera o pequeño vano en la torre. Posee también una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves y en el pasado tuvo otra dedicada a San Julián, según relata Madoz, en cuyo tiempo (1850) Yésero contaba con 36 casas, 47 vecinos y 294 almas, con clima sano, buenas aguas potables, Casa Consistorial, cárcel y escuela de primeras letras, siendo su producción agrícola de trigo, mistura, centeno y avena, así como criaba ganados, pracúcaba la caza de varios animales y la pesca de truchas. A falta de antecedentes respecto a la existencia de padrones de hidalgos, por otras referencias conocemos que, fundamentalmente, existieron allí dos linajes Infanzones que tuvieron los apellidos siguientes:

ACÍN
Al igual que muchos otros altoaragoneses, éstos tomaron su nombre de un lugar de la Garcipollera, hoy perteneciente al municipio de Jaca, cercano al Santuario de Nuestra Señora de Iguácel. Es un topónimo preindoeuropeo, con lo que se demuestra plenamente su antigüedad.
El linaje está extendido por el Alto Aragón, con ramas documentadas en Biescas y Yosa de Sobremonte –que obtuvieron Salva en 1464, confirmada luego en 1621– Oliván – con Firma ganada ante el Justicia de Aragón en 1634–, Búbal –reconocidos por el Concejo en 1787 como originarios de los de Sandiniés, más antiguos–, Broto – que asistieron a las Cortes aragonesas de 1626–, Hoz de Jaca –empadronados como hidalgos desde 1585 y miembros de la Cofradía de Infanzones de Santiago–, Huesca, Jaca, Loporzano, Sabiñánigo, Sallent de Gállego y Aruex (Villanúa), entre otros, todos con probada hidalguía en la Corte del Justicia de Aragón, en diferentes años.

En Yésero, desde principios del siglo XV aparecen empadronados los Acín y así encontramos figurando como vecinos en 1491 y 1495 a Pascual y Domingo Acín, a los que siguió su hijo Juan Acín, casado con Margarita Oliván, quienes tuvieron a Juan Acín, marido de Elena Oliván, y ambos padres, entre otros, de Mateo Acín y Oliván, nacido en Yésero en 1638, que ingresó como colegial en el Imperial y Mayor de Santiago de Huesca, estudiando en la Universidad Sertoriana oscense Teología y Cánones y ocupando posteriormente relevantes cargos eclesiásticos.


BERGUA
Antiguo linaje con casa-palacio en el lugar del mismo nombre en el pirenaico Valle de Broto, cercano a Yésero. Se considera por algunos genealogistas como su fundador a Pedro de Bergua, que fue uno de los caballeros que acompañaron a Pedro I en la campaña de la conquista de Huesca, en 1096; y según la leyenda de la Campana uno de los quince nobles decapitados en tiempo de Ramiro II. Sucesores del citado fueron Fortún y Alfonso de Bergua, ambos al servicio de Jaime 1, el primero en la conquista de Valencia y el segundo como capitán de la galera real que dirigió la toma de Mallorca. Si bien de los residentes en Yésero no disponemos de noticias concretas, podemos deducir su presencia en el entorno, por los documentos que mencionan a un Iñigo López de Bergua, cuya hija Muña de Valdeminuta entregaba, en 1061, una viña al Rey Ramiro I en Senegüé; y en el mismo año, una serie de señores, entre los que se encontraba Sancho Garcés de Bergua, donaban al Monasterio de San Pelayo, en Gavín, al de San Juan de la Peña. En 1076, Eizo Galíndez de Bergua, actuaba de testigo en una entrega de varias propiedades en Sarvisé y Oto al Monasterio de San Jenaro. Frontín de Bergua aparecía en 1136 como alférez real de Ramiro II. Sobre los años de 1400 casó en Biescas Teobaldo Franco y Abarca con Ximena de Bergua, y uno de su sobrinos llamado Alonso contrajo nupcias en Gavín con Martina de Bergua, hija de Ladislao Bergua, del lugar de Yésero, los cuales tuvieron tres hijos de nombre Alonso, Amador y Salvador, los dos últimos origen de los Franco de Loporzano y Sabayés, respectivamente.
HERÁLDICA MUNICIPAL
No tuvo en el pasado, o al menos hasta ahora no se tiene conocimiento de ellas, Armas propias el Ayuntamiento de Yésero. Si deseara adoptarlas, de acuerdo con las normas dictadas por la Diputación General de Aragón, le formulamos esta propuesta alusiva y fliridarnentada en el principal motivo histórico y artístico que el municipio posee, como es la torre de su iglesia. En consecuencia, podrían estar así formadas: Escudo de base circular: De azur una torre de plata cuadrada, almenada, mazonada y aclarada de sable. Al timbre, corona real de España.

Documentacion:Archivo Histórico Prov. Huesca. Protocolo 6.970. Notario Miguel Guillén.