Torres en Serrablo

BIESCAS, TORRE DE SANTA ELENA

Villa situada a 875 m de altitud, puerta del valle de Tena y arranque del eje transversal que lleva a los valles de Brota y Ordesa. Entre los edificios civiles destaca la casa de los Acín -La Torraza-.

La torre catalogada se emplaza en el angosto paso de Santa Elena, en la orilla izquierda del río Gállego, cayendo sobre el escalofriante cortado que cruza el puente moderno rumbo al fuerte de fusileros, ermita de Santa Elena, cista dolménica y refugio de la selva de Asieso. El lugar era paso inevitable para el antiguo camino del valle de Tena y frontera francesa, por ello Felipe II lo mandó fortificar a fines del s. XVI, como el resto de los valles pirenaicos, temiendo una invasión proveniente del otro lado del macizo y con la intención de impermeabilizar la frontera a ideas religiosas disgregadoras. Se encargó el proyecto al arquitecto italiano Spannochi.

A buen seguro influirían también en fortificar el paso los sucesos de Antonio Pérez que culminaron con la irrupción en la frontera de gente armada al mando del señor de Biescas Martín de Lanuza, en febrero de 1592, quien encontró la primera oposición en el castillo de Santa Elena, que fue vencida, poniendo en fuga a la guarnición(2). A continuación tomó Biescas que se recuperó poco después. .

El castillo de Santa Elena mencionado no se puede corresponder con la torre objeto de nuestro inventario, porque los primeros informes de Tiburcio Spannochi datan de abril de 1592, transcurridos dos meses de los hechos de Martín de Lanuza. Al poco tiempo un informe sin fecha comunica que se esta haciendo la torre de Santa Elena y castillo de Canfranc. Previamente se había estudiado la solución idónea para fortificar el paso de Santa Elena, con dos torres, una dominando el camino y otra en lo alto de la ermita, con un presupuesto de 18.000 ducados(3).

Por lo menos la defensa inferior se efectuó según planos del ingeniero italiano, un calco de la plantada por las mismas fechas en tierras chesas, el fuerte de Ysil.

En 1641 el comandante del castillo de Jaca informaba que la torre de Santa Elena la posee en nombre de Su Majestad el ayudante Martín Pardinas, muy buen soldado. Tiene 8 soldados y se proveen desde castillo -de Jaca-. Tiene armas y municiones, las que necesitan, ha menester algunos reparos y en este puesto se puede hacer muy buena defensa atrincherando la ermita de Santa Elena.

La torre descansa sobre basamento macizo y ataludado. Está muy arruinada yeso impide ver su planta completa que sería cuadrilátera, un tanto irregular. Se aparejó con mampostería menuda y sillares de piedra tosca muy bien cortados en esquinazo s y trazado de huecos aspillerados. El zócalo de las cantoneras agrega duros sillares calcareos. Sólo perviven siete aspilleras al este, dispuestas en serie de igual diseño y medida, cobijadas bajo arco ciego de medio punto. Emergen con estrecho rectángulo vertical y su recorrido intramuros parece de cierre plano, mientras el antepecho es de pronunciado derrame. Una solitaria aspillera asoma por el bisel del ángulo noroeste, idéntica a las anteriores.

En 1750 se decidió la construcción de una nueva torre, aguas debajo de la antigua, información dada por el ingeniero Pasqual de Nabas: "esta torre que dista una hora de la villa de Biescas, en la entrada del valle de Tena, queda trazada a 125 varas antes de llegar a la que ha servido antiguamente, la qual se ha de demoler a excepción de lo conveniente para dejar un antepecho lo mas de 3 pies y medio de alto, a fin de precaver las desgracias que sin él pueden sobrevenir en el principio que tiene y cae sobre el río Gállego"(4).