Sanz de Latrás: Condes de Atarés y Señores de Latrás

En la villa de Latrás tuvieron su morada los que fueron Condes de Atarés, destacados defensores de las fronteras del reino de Aragón y valerosos soldados al servicio del Rey, de los cuales pondremos algunos datos sobre sus orígenes y genealogías conocidas, añadiendo las informaciones que de tan ilustre linaje pude investigar en el AHP de Huesca a través de sus protocolos notariales y remitiendo al lector al libro de don Vicente Ara Otín sobre el bandolero Lupercio Latrás, para conocer la interesante historia del citado personaje y recordar una parte de nuestra historia, que desde estas montañas altoaragonesas comenzó su andadura para engrandecimiento del reino aragonés y español.

En el año 966 se otorgó la confirmación de privilegio por parte del rey Sancho Garcés al monasterio de San Juan de la Peña. En el que aparece Iñigo Sanz como mayor señor en Aragón, en fecha de 1068 encontramos a Martín Sanz, señor de Cuarte formando parte de los ejércitos del rey Sancho Ramírez, junto a Pedro Sanz señor de Boltaña y de la fortaleza de Marcuello, más tarde en el año de 1111 García Sanz se dispuso a preparar la defensa del castillo de Atarés y en 1134 Ximeno Sanz en calidad de justicia del reino testificó algunas donaciones que el rey Ramiro II hizo en favor del monasterio de Montearagón. En el año 1190 encontramos a Pedro Sanz señor de Atarés a quien el vizconde de Bearne, Guillen de Moncada, le entregó la villa de Latrás, uniendo de esta forma el apellido de los Sanz, al nombre de la villa de Latrás y ostentando sus armas de los Atarés consistentes en un campo de oro conteniendo los bastones de gules del reino de Aragón.
Al citado Pedro Sanz, le sucedió su hijo Guillermo Sanz de Latrás el cual por servir al rey Jaime I en la conquista de Valencia, recibió en el año 1249 las Salinas de Escalante y el uso de las armas reales timbradas con un murciélago con las alas abiertas, como podemos comprobar en el escudo de armas que inicialmente estuvo en el castillo-palacio de Latrás y que ahora podemos contemplar en nuestro Museo de Artes del Serrablo. Del castillo de Latrás, todavía se conserva el antiguo palacio siendo utilizado actualmente para uso agrícola y ganadero, conteniendo grandes columnas, una puerta elevada y otra debajo de ésta, también existen dos relojes de sol, uno a cada lado del edificio y los vestigios de alguna otra edificación que habría poseído suelos empedrados y en el interior de la iglesia dedicada a Santa Catalina, podemos ver el escudo de armas de los Sanz de Latrás en el lugar donde se hicieron sepultar los miembros del linaje que nos ocupa. Como veremos en el testamento de Juan Sanz de Latrás que traeremos a colación, el citado escudo, es partido en palo conteniendo el primer cuartel los bastones de gules del reino de Aragón sobre campo de oro y en el segundo cuartel de plata un toro al natural, rodeado el citado segundo cuartel por ocho gavillas de mies y rodeado todo el escudo por la inscripción (DE LOS ILUSTRES SEÑORES DE LATRÁS).

En los albores del siglo XIV encontramos a Martín Sanz de Latrás y Maza, esposo de María Pardo de Lacasta; en 1344 ganaría salva de infanzonía Pedro Sanz de Latrás y Atarés, sería poco después en 1373, cuando García Sanz de Latrás, perdería la vida en plena batalla, luchando en la defensa de la ciudad de Jaca, diez años más tarde Pedro Sanz de Latrás, camarero del rey Pedro IV y esposo de Leonor de Bardaxí, sería nombrado sobrejuntero de varias ciudades aragonesas. Le sucedió Sancho Sanz de Latrás y Bardaxí, que estuvo desposado con aria López de Luna; en 1412 Sancho Sanz de Latrás le juró fidelidad al rey Fernando en Zaragoza, posteriormente Pedro Sanz de Latrás sería heredado por su hermano Juan Sanz de Latrás, caballero de la orden de Santiago y esposo de Esperanza Mur de Bardaxí, hija de Ramón de Mur señor de Pallaruelo de quien recibió como dote el lugar de Ligüerre de Cinca junto con el valle de Lierp y la villa del Turbón. Le siguió Sancho Sanz de Latrás, registrado en el censo del fogage de 1495, como señor de Sieso y Latrás, estuvo casado con Juana de Latrás, procreando a Juan Sanz de Latrás quien asistió a las cortes celebradas en Monzón en 1547, y que falleció por las heridas producidas al caer de su caballo mientras participaba en la defensa de Canfranc; Juan Sanz de Latrás había dejado testamento en el año 1557, y fue sucedido en el señorío de Latrás por su hijo Pedro Sanz de Latrás, quien combatió en los asedios de Malta y Flandes y contra los franceses en Biescas, estuvo casado con Isabel Cavero de Lanuza, de su descendencia, Juan Sanz de Latrás y Cavero, obtuvo jurisfirma de infanzonía en 1604 y luchó contra los franceses en el valle de Ansó por lo que le sería otorgado el título de conde de Atarés, título que se postergaría entre sus descendientes, hasta que por terminar la línea sucesoria de los varones y por vía matrimonial, pasaron los títulos a los Funes Villalpando, los cuales entre otros títulos y nombramientos seguirían conservando el de condes de Atarés, pero ya desde distintos puntos de la geografía aragonesa. Mediando el siglo XIX, según Pascual Madoz, anotaría en su diccionario, había en Latrás ocho casas, y su iglesia parroquial, sumando un total de cinco vecinos y treinta y una almas. Entre la documentación perteneciente a los que fueron señores de Latrás, investigada en el AHP de Huesca, pondremos algunos datos, sobre don Juan Sanz de Latrás y de su familia entre cuyos miembros encontramos a su hijo Lupercio Sanz de Latrás. más conocido como el bandolero Lupercio Latrás.

En el año de 1557, el notario Juan de Xavierre tomó el testamento de Juan Sanz de Latrás, el cual manifestaba que teniéndolo Dios Ntro. Señor, con buen seso, firme memoria y palabra manifiesta y de la muerte corporal no pudiendo escapar, dispuso que se sepultara su cuerpo en la iglesia parroquial de Latrás, una vez le fueran hechas las honras fúnebres, asistiendo cincuenta clérigos, dando dos reales de limosna por día a cada uno, celebrando novena y cabo de año, y otorgando mil sueldos jaqueses y cincuenta misas, dando cincuenta sueldos de renta anuales para el rector de Latrás, dispuso sus bienes muebles, ropas de cama, codicilios y arrendamientos y ordenó que se ejecutara el testamento por su hermano Pedro Latrás y su mujer María de Mur, que en dicho momento se encontraba embarazada y nombraúdo a sus hijos: Pedro, Francisco, Lupercio y Sancho, de los cuales Pedro sería su heredero universal, especificando que este último debería mantener a su hermano Francisco, en estudios hasta que fuera clérigo de la iglesia proporcionándole todo lo necesario en cuanto a comer, beber y calzar, teniéndolo sano y enfermo, Francisco recibió de su padre mil reales y aunque su destino parecía el mismo de. su tío paterno del mismo nombre, terminó combatiendo en la armada española, participando en la batalla de Lepanto, a Lupercio le serían entregados tres mil ducados de oro y a su otro hijo de nombre Sancho dos mil ducados de oro respectivamente, que deberían regresar a manos de Pedro, si estos dos últimos morían sin descendencia. Juan de Latrás dejaría usufructuaria a su esposa María de Mur de los lugares de Ligüerre, Mipanas y Sieso y dejando constancia que cuando falleciera su madre Juana Latrás, su mujer María de Mur también poseería el usufructo de los lugares de Latrás, Atarés y Anzánigo, actuarían como curadores y tutores de las personas y bienes de sus hijos, Juan Jiménez de Aragüés Justicia de Zaragoza y Pedro de Mur Prior de Obarra y cuñado suyo, rubricando el dicho testamento los anteriores junto a Juan de Latrás, que como sabemos murió trece años más tarde, luchando en el fuerte de Canfranc y como consecuencia de la caída de su caballo, según se desprende de los datos comentados hasta el momento parece que la esposa de Juan de Latrás, sería descendiente de los Mur, originarios de Muro de Roda, establecidos por los condados de Sobrarbe y Ribagorza. En el año 1576, Lupercio Latrás efectuó la venta de un campo, ante Salvador Lasaosa notario de Jaca, reseñando que el dicho Lupercio Latrás, habitante en el castillo de Latrás, se trasladó a Jaca para vender al honorable Domingo Segura, alias no podeba, pelaire habitante en Oma, un campo situado en Orna, en la partida de Pesegero, confrontando con el barranco del camino de Latrás por un lado y por otro con la viña de Domingo de Latre y con viña de Sieso, por un precio de doscientos sueldos jaqueses, fueron testigos los magníficos Martín de Arto y Martín Cañardo habitante en Jaca, que rubricaron el comentado protocolo, junto a Lupercio Latrás. Seis años más tarde Lupercio Latrás, esta vez ante el notario Juan Villanueva, en 1582 vendió a su madre María de Mur los bienes que habían pertenecido, a su tío Pedro Latrás, de quién Lupercio sería heredero universal según se desprende del testamento público llevado a cabo en el castillo de Latrás ante Juan de Xavierre menor, notario público de Jaca y como se expresa de toda la tierra y señorío del Rey Felipe Ntro. Señor, dicha venta se componía de varios censales, que pasamos a describir:
(Utilizando, las abreviaturas SJ, cuyo significado corresponde a sueldos jaqueses.)

1°- 28 sueldos jaqueses, con 500 sueldos de propiedad, que los honorables Vicente Chame de Vinué, Andrés Marco de A vena y Vicente Valles de A vena, vendieron a Pedro Latrás, siendo pagaderos el día 21 de enero, testificado por el discreto Pedro de Arag, notario.

2°- 100 SJ, con 2000 SJ de propiedad, del lugarteniente de alcalde, jurados y vecinos de la villa de Aragüés del Puerto, pagaderos el día de Ntra. Señora Candelaria, del mes de febrero, testificado porel notario anterior.

3°- 471 SJ de pensión, con 1500 SJ de propiedad, de los concejos de Layés, Lerés y Xavarriella, pagaderos en 8 de febrero, testificado por el mismo notario.

4°- 140 SJ, con 13000 SJ de propiedad, del concejo y universidad de Fablo, pagaderos el día de Sta. María, testificado por Pedro de Arag.

5°- 230 SJ, con 4600 SJ de propiedad, del concejo de Borau, pagaderos el día de Sta. María y testificado por el notario Pedro de Arag.

6°- 50 SJ, con 1000 SJ de propiedad, del pueblo de Jasa, pagaderos el día de Sta. María, testificado por el notario Pedro Sánchez.

7°- 15 SJ y 300 SJ de propiedad, de los honorables Miguel de Aísa y Juan López, vecinos de Aísa, testificado por Pedro Sánchez y pagaderos el día de Sta. María.

8°- 66 SJ, con 1520 SJ de propiedad, de la villa de Aísa, pagaderos el día de San Andrés, testificado por el anterior.

9°- 15 SJ y 300 SJ de propiedad, de los honorables Pedro López y Vio!ante Eras de Ipiés, testificado por el notario Pedro de Arag. Rubricado el documento por el infanzón Diego Arcas, García Castillo, notario de Jasa y Lupercio Latrás.

En el mismo año de 1582, María de Mur y su hijo Lupercio Latrás, otorgaron documento de procuración al magnífico Pedro Gual, mercader de Jaca, para poder cobrar y mandar por ellos, cantidades de dineros, censales y treudos, firmar y otorgar en diferencias, pleitos y cuestiones civiles y criminales, con cualquier persona, universidad y estado, tierra y mar, en representación de los otorgantes.
Para finalizar el presente artículo, comentaremos que en el protocolo 8929 del AHP de Huesca, se conserva una carta emitida en la ciudad de Lisboa, por el Marqués de Chinchón, y envíada a la ciudad de Jaca, en la que se dan instrucciones, al conocer que el señor de Gavín había salido en persecución de Lupercio Latrás, con hombres del Rey, además de los que el mismo señor de Gavín sufragaba. ordenándose en la citada carta. Que no se gastase cantidad alguna del dinero guardado para la persecución de Lupercio Latrás, tal vez ya estaban seguros de la intención de Lupercio, de presentarse en Lisboa para dar explicaciones, sobre lo acontecido a la nave capitana, mandada por el capitán general Juan Martínez de Recalde, a la cual no pudo prestar auxilio, desde la nave que el comandaba junto al también capitán Zayas. La citada carta, es de fecha, 7 de agosto de 1587 y sería poco tiempo después, en enero de 1588, cuando fue sentenciado Lupercio Latrás a tres meses de arresto tras ser detenido en la casa de Álvaro de Bazan, a su llegada a Lisboa. Aunque probablemente, no tardaría en reponerse ante tanta desdicha y pronto estaría presto para un nuevo embate, por su condición primera de soldado altoaragonés, mitad bravura y mitad nobleza.