Algunas reflexiones en torno al fallo del XXII Salón Internacional de Fotografía

Ya en el XXII Salón Internacional que organiza “Amigos de Serrablo”, entidad cultural dedicada entre otras muchas cosas a la recuperación arquitectónica de ermitas o casonas del Pirineo Aragonés, que tiene en la localidad de Larrés uno de los mejores museos de dibujo del País, que ha sabido dedicar tiempo suficiente para organizar un Salón Internacional de Fotografía que ya empieza a contar como uno de los más prestigiosos de España, merced a una organización seria y a la colaboración de unos jurados, todos miembros de la Sociedad Fotográfica de Zaragoza, que por su capacidad y formación cultural, al corriente de los movimientos clásicos o de vanguardia, realizan su trabajo de forma impecable. Debemos recordar que este Salón de Fotografía, nace de la buena voluntad del fundador de “Amigos de Serrablo” Julio Gavín y de su feliz amistad con José A. Duce, ahora ya, como es conocido, socio de honor de aquella organización cultural.

Centrándonos en este XXII Salón Internacional de Fotografía, podemos decir con orgullo, que no decae el interés de sus participantes, manteniendo esa media de 1500 obras de casi 400 autores, correspondientes a casi 40 paises, cada año.

Junto a los trabajos clásicos muy buenos, hemos visto muy importantes obras de vanguardia con unos tratamientos francamente imaginativos, admitiendo que la actualidad del jurado en el que me ha cabido el honor de formar parte por segunda vez, ha sido difícil y comprometida para seleccionar las 90 obras a exponer entre las 1537 recibidas; es casi el 6% las que resultaron galardonadas con esa exposición. Tras casi siete horas de trabajo repartidas en dos sesiones, pudimos llegar al consenso necesario para entresacar esas 90 obras y entre ellas, conceder los premios, todas obras muy notables por su novedad, calidad técnica y presentación perfecta.

Cabe el honor para nosotros de que el primer premio sea para un hispano parlante, el argentino Roberto Fiorentino con su impresionante retrato "El peregrino" con una fuerza increíble de expresión; el segundo premio, una auténtica obra de vanguardia pero perfectamente entroncada en un planteamiento clásico ha sido para el alemán Wilfried Müller, el título "Die allec". El tercer premio fue para el también autor alemán Manfred Kriegelstein, viejo conocido del Salón con su obra "The kiss", también color y realmente impresionista por concepto y ejecución.

En conjunto el color ha sido el gran protagonista de este XXII Salón, sin menoscabo por supuesto de las deliciosas obras presentadas en blanco y negro, aunque a juicio del jurado que me ha cabido el honor de presidir, en general la calidad y originalidad de los trabajos presentados ha sido muy buena. Las menciones honoríficas concedidas por cada uno de los jurados y la propia organización del Salón Internacional de “Amigos de Serrablo”, ha sido a manera de recuperación de obras por cada uno de ellos, defendidas según la peculiar manera de interpretar cada uno su personal visión de esos trabajos y de su calidad, como un homenaje personal a las obras que pudieron y no fueron ninguno de los tres premios principales que concede la Organización, ya que en su conjunto son casi tan dignas como las que han accedido a esos codiciados premios.