La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo

Generalidades y descripción de sus núcleos
José Garcés Romeo, Julio Gavín Moya, Enrique Satué Oliván

g) Atós

Este pueblo, propiedad de ICONA, se asienta en la margen derecha del Guarga, sobre una loma de suave basculación hacia el suroeste, a 760 m de altitud. Sus dos casas se hallan en total ruina, unidas por una calle con un pozo central; la iglesia se encuentra hacia el sur; totalmente aislada y alejada.

A finales del s. XV, ya tenía los 2 fuegos que mantuvo hasta su despoblación, ocurrida hace bastantes años, pues en el s. XIX se contabilizaron 9 vecinos y 88 almas, pero con Arasilla y Abenilla.

Las dos casas presentan puertas adoveladas de medio punto. Casa Grasa es la de mayor interés: en su exterior, se observa una placa que indica la fecha de 1825 y una chimenea troncocónica (fig. 139) a punto de desmoronarse; en su interior, es curioso el dintel de la puerta de la masadería (s. XVII) y los interesantes signos decorativos (corazones, círculos, etc.) en las jambas de otra puerta del patio. Esta misma casa posee un llamativo suelo de canto rodado (fig. 91), sepultado actualmente por los escombros.

FECHAS. Casas: 1633, 1825. Bordas: 1848, 1852. Pozo: 1919.

h) Belarra

Este pueblo de La Guarguera está enclavado en una ligera vaguada, junto al barranco procedente de la sierra de Belarra, a 840 m de altitud. Todo el caserío se articula en torno a una calle que culmina en una plazoleta irregular. A pesar de encontrarse deshabitado, Belarra ofrece una buena conservación de su arquitectura (fig. 140), a excepción de un par de casas en ruinas. Su arquitectura popular se halla prácticamente intacta, sólo afectada por la reciente aparición de un tejado de uralita. Separada del pueblo, al otro lado del barranco, se halla la ermita de San Ramón, de un estilo románico rural tardío.

La última familia en abandonar el pueblo lo hizo en las postrimerías de la década de los sesenta. A finales de s. XV, contaba con 4 fuegos, y mediado el XIX, con 6 casas y 54 almas.

En cuanto a las puertas de entrada a las casas, destacan dos adinteladas en casa Buesa y casa Navarro y una adovelada de medio punto en casa Fabián (fig. 26), todas ellas del s. XIX. Existe también un buen número de ventanas, muy bien labradas, de los siglos XVIII y XIX, en casa Buesa, casa Fabián y casa Simón, muchas de ellas enmarcadas con mortero de cal. Bajo los aleraos de los tejados, aparece en algunos edificios decoración resaltada con cal. Todavía se mantienen en pie cuatro chimeneas troncocónicas; una chimenea prismática de gran esbeltez (fig. 80) ha sido derribada en casa Artero poco antes de redactar estas líneas. Palomares en las falsas, portaladas de gran interés, hornos, tizoneras, alguna esquina matada, etc. completan una muestra de elementos arquitectónicos de gran interés.

No faltan las bordas, curiosamente más reducidas que las del resto de La Guarguera. En la de casa Artero, encontramos una bonita placa fechada y con decoración. Es muy numerosa la presencia de casetas a lo largo del camino que conduce al pueblo desde la carretera general. Abundan, asimismo, los arnales; uno de ellos, el de casa Fabián, quizá el mayor de toda la comarca, aparece envuelto prácticamente de zarzas. La herrería del pueblo está en ruinas. En el interior de la iglesia, es destacable una pila de agua bendita, y en la ermita de San Ramón, su suelo, de canto rodado.

FECHAS. Casas: 1728, 1735, 1755, 1819, 1859, 1866, 1899, 1935. Borda: 1838. Cuadra: 1755. Tiña: 1849.

i) Bescós

Situado en la margen derecha del valle del Guarga (sector superior), en un interfluvio que parte de la sierra de Picardiello, su altitud es de 1.083 m. De forma atípica, en relación con la norma que se aprecia en Serrablo, el núcleo se levanta en un pequeño cerro. Su estado de conservación es de ruina total.

En el siglo XV, contaba con 1 fuego, mientras que a comienzos de nuestro siglo había aumentado a 3. Fue uno de los primeros núcleos de Serrablo vendidos al Patrimonio Forestal del Estado.

j) Cañardo

Este núcleo se sitúa en la margen derecha del río Guarga, en su cabecera y en el piedemonte de la sierra de Canciás. Su altitud es de 1.062 m. Sus tres casas se escalonan en la pendiente, dejando grandes espacios entre sí; bajo la más alta se levanta la iglesia (s. XVII). La mayoría de los edificios que han llegado hasta nuestros días pertenecen a la segunda mitad del s. XIX; su estado de conservación -salvo en el caso de las bordas- es deficiente.

Cañardo contaba en el s. XV con 4 fuegos; por lo tanto, es uno de los pocos núcleos cuyo número de fuegos ha ido en recesión hacia nuestro siglo.

Desde el punto de vista arquitectónico, el conjunto más reseñable -y más antiguo (s. XVII)- es el de los Grasa: casa-patio, en la que éste queda aprisionado entre la vivienda y las estructuras arquitectónicas auxiliares; presenta monumental puerta adovelada y chimenea troncocónica estilizada, en peligro de desaparición, además de un escudo que sus propietarios conservan en su vivienda de Sabiñánigo. A un centenar de metros hacia el sur, se sitúa la era perteneciente a esta casa, con una de las bordas más imponentes de Serrablo, por su dimensión y por su sutil acabado, más propio de una vivienda que de un edificio auxiliar: de planta cuadrangular; con muros laterales que salen de la fachada principal algo más de un metro y sustentan un tejado que vuela para salvaguardar la pallada momentáneamente; la monumental entrada adovelada recoge el típico medallón de las puertas adinteladas del s. XIX, en el que se lee: "Martín Grasa. Año de 1851", y una pequeña plataforma entre esta puerta y el vano superior del frontis.

En el sector norte, se aprecia una típica puerta adintelada, con falsa clave, en la que se señala: "AÑO DE 1852"; también se observa una ventana con arco conopial y una cruz grabada.

FECHAS. Casas: 1852.Bordas: 1851.

k) Castiello de Guarga

Estratégicamente situado en lo alto de un collado, entre dos tozales simétricos, a este y oeste, Castiello se encuentra en la margen derecha del Guarga, a 960 m de altura. El pueblo se halla en ruinas, y la única casa habitada es de construcción reciente, pues sus dueños derruyeron la vieja y levantaron otra de nueva planta. Una calle recorre el pueblo en dirección oeste-este, terminando con la iglesia de estilo románico, en ruinas. Las casas están bastante separadas unas de otras.

A finales del s. XV, tenía Castiello 3 fuegos; a mediados del XIX, 7 vecinos y 43 almas, y en el censo de 1981 se contabilizaban 5 habitantes.

Muy poco se conserva de su primitiva arquitectura. Los elementos de interés quedan reducidos a una ventana conopial; una puerta y una ventana adinteladas, y una chimenea troncocónica. En casa El Cirujano, se observa un escudo muy erosionado.

FECHAS. Casa: 1895. Corral: 1831.

l) Cerésola

Situado en la margen derecha del valle del Guarga medio, a media ladera de la sierra de Picardiello, su altitud es de 1.118 m. El núcleo se ubica sin estructura en gradación por la pendiente, abriéndose a la trayectoria solar; la iglesia -de ábside románico- domina el conjunto. Al pie del núcleo, existen grandes prados, en los que destaca un monumental cerezo, árbol que prolifera en el pueblo y que parece guardar alguna relación con el topónimo.

En el siglo XV, Cerésola contaba con 6 fuegos; a mediados del XIX mantenía el mismo número, con 45 almas; en el censo de 1981, la población se reducía a 8 personas.

El estado de conservación de la arquitectura popular es óptimo, y el interés de ésta, elevado. El hito arquitectónico más reseñable es casa Juan Domingo (fig. 13), típica casa potentada de origen infanzón. Responde al modelo frecuente en este tipo de construcciones: casa-patio, constituida por vivienda y aditamento de construcciones agropecuarias que encierran un patio exterior o corral; en sus fachadas, abundan las ventanas decoradas con rosas de seis puntas, flores de lis, cruces y sogueados. También existe una piedra armera (barras de Aragón en banda, en la parte siniestra, y tres estrellas y dos flechas, en la diestra; el escudo queda envuelto por dos flores).

Otra vivienda interesante es la que en la década de los años sesenta sirvió de escuela; corresponde a un modelo de impronta gala, que se construyó con cierta frecuencia a comienzos del presente siglo: dos plantas e iluminación del desván con alineación de ojos de buey en madera reflejados en la fachada principal.

Casa Periel -en estado ruinoso- posee una portada adintelada ciclópea, de perfección insólita en su acabado; está fechada en 1730.

Los antiguos amos de casa Juan Domingo -todavía habitada- mandaron construir dos interesantes obras: una balsa en el norte del pueblo para riego, con forma de triángulo y vértice monumental con pináculos y una placa conmemorativa que reza: "Esta balse la hizo hacer Lorenzo Grasa Castán y María Labarta año 1907" (fot. 86). Sería también este activo dueño quien, un tercio de siglo antes, ordenase levantar una pequeña ermita adosada a los extraplomos de la cueva de Saliellas, donde, según la tradición, pasó temporadas San Urbez; una placa lo indica: "Esta ermita la izo azer Lorenzo Grasa Castán. San Úrbez ora pro nobis. ano de 1889".

FECHAS. Casas: 1730, 1753, 1780, 18.. Balsa: 1907. Ermita: 1889.

ll) Fablo

Situado en las inmediaciones de la cabecera del río Basa, aunque ya en la cuenca hidrográfica del Guarga, se instala a lo largo de un collado en disposición lineal discontinua; las bordas se acumulan a oriente, donde la brisa del puerto de Canciás actúa favorablemente. Su altitud es de 1.216 m. El estado de conservación del conjunto comienza a entrar en situación ruinosa, especialmente en lo que concierne a las viviendas; con todo, este núcleo conserva piezas de indudable interés.

Antes de la guerra civil, Fablo contaba con 14 fuegos; la despoblación definitiva aconteció durante la década de los años 60.

Si el capítulo de los edificios auxiliares (bordas, yerberos) tiene gran importancia en Fablo, no menos poseen sus portadas: excepto una puerta monumental de arco de medio punto, con clave que recoge la fecha de 1700, y una cruz patriarcal, el resto son adinteladas y corresponden en su inmensa mayoría al consabido modelo de la segunda mitad del s. XIX, tan repetido en Serrablo meridional. Dentro de éstas, destaca la de casa Oncins, con molduras en el intradós, decoración abundante en el dintel de curva y contracurva, dos rosas de seis puntas y el consabido medallón, que en este caso reza: "Ave María Purísima. Año 1849" (fig. 24). En una puerta, se ha realizado la inicial "F" clavando en la madera garras de águila -motivo supersticioso que se observa bastante en los aledaños de la sierra de Guara-. Ha desaparecido una monumental chimenea troncocónica.

Las bordas de las eras son muy similares a las de La Guarguera: planta cuadrangular, puerta de medio punto, gran vano rectangular en el frontis y, ocasionalmente, muros laterales que sobrepasan la fachada para sostener un alero; también poseen trapas a los lados de la puerta, y a ras del suelo, para echar al piso inferior la paja. Existe una borda atípica, de planta rectangular amplia, cubierta a cuatro aguas con buhardilla abierta en una vertiente, muros laterales que rebasan la fachada y dos puertas adinteladas con un mismo madero. Se observan dos placas en las fachadas de sendas bordas, en una de las cuales se lee: "Me izo acer Don Jorje Billacampa. Año de 1861"; en otra, simplemente: "Año de 1856".

FECHAS. Casas: 1700, 1849, 1861, 1877, 1931. Bordas: 1856, 1862, 1877.

Continuará