Se trata de una planta bastante conocida, tanto por su relativa abundancia como por su característico y desagradable olor (de allí su nombre vulgar y científico).
Pertenece a la familia botánica de las ranunculáceas, al igual que plantas como los acónitos o la conocida "Betiquera" (Clematis vitalba), y por nuestros pueblos se la conoce como Xigüerrio o flor de culebra.
Se reconoce fácilmente por sus hojas, verde oscuras, palmeadas y aserradas las inferiores e indivisas y de color verde tierno las superiores.
Las flores se yerguen en lo alto del tallo, son de color verde con un ligero tinte purpúreo en los sépalos y son poco llamativas salvo en la época en la que florecen. Lo hacen ya en pleno invierno, o a más tardar a principio de primavera, siendo una de las plantas de floración más precoz.
Se cría en setos, bordes de camino, campos abandonados, bosques.., ahora bien, siempre que conserven un poco de humedad. Permanece verde todo el año.
Todos los usos que se le han venido dando a esta planta están condicionados por su toxicidad, por lo que sólo se ha empleado como amuleto o exteriormente.
El uso más generalizado que se hacía de ella era el de curar las anginas y las andaderas (abultamiento anormal de los ganglios linfáticos del cuello) llevando un trozo de planta en el bolsillo o sujeta sobre la zona afectada, pero siempre poniendo un trozo de tela entre esta y la piel.
Otro uso, más curioso, que se hacía del xigüerrio y por el que recibía el nombre de flor de culebra, era precisamente el ahuyentar las culebras. Tal es así que en Cillas, en pleno Sobrepuerto, donde el terreno es especialmente propicio para culebras y víboras, muchos salían a cuidar el ganado con un trozo de raiz en el bolsillo y podían incluso echarse a dormir sin miedo a que "as gripias" (víboras) les "fizaran" porque "sentiban a olor do xigüerrio y no gusaban azercase". Si a pesar de todo, una víbora lograba picar a una persona, había que coger barro de la boquera de un horno de hacer pan, mezclarlo con vinagre y hacer un emplasto que se colocaba en la picadura mientras la zona afectada se mantenía más baja que el resto del cuerpo.
Entre las virtudes comprobadas, según el Dr. Font Quer, están las de ser un purgante violento y un potente tóxico cardiaco y usada exteriormente se comporta como rebefaciente y vesicante.
Existe otra especie semejante (H. viridis) que aunque menos extendida, dado que se da en sitios más húmedos, donde se cría se le atribuyen las mismas virtudes y se usa indistintamente.