Se levanta en el cobalto del pueblo, solitaria y en paraje ventilado, como corresponde a muchos templos con cementerio adosado. El edificio guarda íntima relación con la Casa Villacampa. Fue levantado a la par que ésta -principios del siglo XVII- y para construir la cabecera se emplearon sillares tallados por los mismos canteros.
Consta de una nave, orientada litúrgicamente, a la que se añadieron torre y sacristía, ambas a Mediodía. El testero es recto y cubre con bóveda de medio cañón. La nave lo hace con bóveda de fajones, partida en tres tramos. A los pies hay un coro bajo, del cual parte la escalera por la que se accede al campanario. Como en otros templos, lonja y campanario forman un mismo bloque torrero. La portada es un arco de medio punto ribeteado con una moldura cilíndrica. En ella está grabada la siguiente inscripción, correspondiente a una restauración: "SIENDO REGENTE DE CERESOLA EL PADRE SANTIAGO LARTIGA, SE IZO EL AÑO DE 1852".
Encima de la portada de la lonja se ven las huellas de un escudo expoliado. ¿Sería el de los Villacampa?.
Ya hemos hablado del aparejo de la cabecera, potente, recio, villacampesco. Sin embargo el resto del edificio está levantado con mampostería y una argamasa pobrísima.
No hay ni campanas, ni retablos, ni imágenes. Suponemos que desaparecieron durante la pasada Guerra Civil.
A simple vista, la iglesia de San Andrés está en buen estado. Sin embargo, de no actuar próximamente, de aquí a pocos años sus vigas y bóvedas pueden acabar por los suelos.
He aquí las tareas a realizar. Van en orden de importancia.
Creo que se debería dar prioridad a la Casa de Villacampa sobre cualquier otro edificio del pueblo para rehabilitar, incluso -me atrevería a decir- sobre las nuevas construcciones. El interior podría adaptarse a multitud de usos, conservando el exterior tal y como aún puede verse.
La Casa de Villacampa, como hemos dicho anteriormente, es el edificio estrella de Artosilla, tanto por su antigüedad como por su valor arquitectónico. Se trata de una estrella mucho más brillante que la Iglesia y que cualquiera de las casas. Su brillo lo confiere, sobre todo, su originalidad.
Escatocolo: El presente trabajo sobre ARTOSILLA se terminó de realizar en Jaca, el catorce de julio del 1994, comenzándose a raíz de una visita al pueblo girada en mayo del mismo año.