No resulta frecuente encontrar en documentos medievales referencias sobre Biescas, pequeño pueblo en el Pirineo oscense. Afortunadamente he encontrado un informe que nos da noticias ya del siglo Xl. Se trata -según afirma el escrito- de una copia redactada en 1644 que es fiel transcripci6n de libros mas antiguos en la que se nos habla de la colaboración de los pelaires en la batalla de Alcoraz para la liberación de la ciudad de Huesca en tiempos de Sancho Ramírez, rey de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza. El documento resulta de extraordinario interés por eso lo transcribo íntegro a continuación. De él sacaré al final, algunas consecuencias que nos permitan conocer algunos detalles de los habitantes y características de este bonito pueblo del Alto Pirineo Aragonés.
"D. Pedro I, octavo de Aragón, continuó el asedio de Huesca como lo había hecho su padre el rey D. Sancho, muerto en dicho asedio de una saeta. Apretólos de suerte que los moros se hallaron obligados a valerse de los socorros propios y agenos, juntando para ello Almozaben, rey de Zaragoza, un numeroso ejército de moros auxiliares, lo cual sabido por D. Pedro, juntó a los cristianos que pudo, a cuya voz acudieron muchos montañeses y saliendo a recibir al contrario se trabó la batalla de Alcoraz, apareciéndose en ella San Jorge y murieron 40.000 moros y 1.000 cristianos, y fue el 18 de noviembre de 1096. Entre los montañeses que fueron a militar en esta feliz campaña, fueron a propia costa cincuenta soldados hijos de la villa de Biescas, como consta por un privilegio otorgado por la dicha Magestad a todos los soldados que con santo celo se señalaron en esta batalla en que los apellidó infanzones, concedido el 28 de diciembre de 1096, día inmediato siguiente al que entró en la ciudad de Huesca triunfante; quedó y está archivado este Privilegio en el archivo de dicha ciudad. Murió el rey D. Pedro sin dejar sucesión y fue sepultado en San Juan de la Peña el 28 de septiembre de 1104 y le sucedió el Batallador. Conoció la mucha liberalidad de la villa de Biescas, premiando a sus soldados, pues habiendo asistido veintidós años antes a la batalla de Alcoraz con cincuenta soldados y asistidos en sus haciendas prosiguieron en la conquista de Zaragoza los descendientes de aquellos, asistiendo con el valor heredado de sus antecesores, los cuales con prestación de sus servicios fueron reconocidos por el rey Alfonso por caballeros infanzones e hijodalgos por privilegio de 1128 a favor de las prosapias de dichos caballeros que fueron: Aznareces, Caxales, Pereces de Gavín, Diestes; Olibanes, Fañanares, Montañeres, Larredes, Ximénez de Gabín, Asos, Bertranes, Azines, Gabines, Piedrafitas, Beteses de Belarre, Enecos, Balerios, Lalagunas, Blascos y Danorias. A instancia de estas veinte familias esclarecidas, el año 1390 la M. del rey Juan I de Aragón dio privilegio de vínculo a la villa de Biescas a favor del primogénito de sus descendientes, sin que jamás en fuerza del dicho privilegio pudiese ser dado a otro señor alguno, afianzando para esta seguridad la muy noble ciudad de Zaragoza, por cuyo amparo ha de permanecer para siempre en único vasallaje del rey, para perpetua memoria del ilustre de dichas familias, que ya tenían de muy antiguo dispuesta una cofradía llamada la Blanca en que se juntaban ejercicios militares entre todos los contenidos en las sobredichas prosapias un día en cada año la reedificaban bajo el Patrocinio del glorioso mártir San Jorge, después de su milagrosa aparición en los campos de Alcoraz y ordenaron que en su glorioso día se celebrase la justa de dichos hidalgos cofrades, haciendo el glorioso Santo la salva en acción de gracias de tan singular beneficio como las armas cristianas habían por su amparo conseguido contra los moros en la batalla de Alcoraz. Prosiguieron su buena intención todos los años; y viendo otras nobles familias tan santo y bien visto empleo, quisieron incorporarse en su ilustre cofradía para dar al lustre de su sangre el noble quilate de ser veneradores del Santo, por cuya instancia, los contenidos en las sobredichas antiquísimas y nobles familias pidieron en la corte de justicia de Aragón una decisoria a favor de dichas veinte prosapias para conservar su nobleza en tan auténtica Es., y privilegio para admitir a sus congregaciones a otras prosapias, que con título de infanzonía, podían con justificación
entrar a la posesión de tan noble calidad. Consiguieron su decisoria reinando el rey D. Juan II, llamado el Grande el año mil cuatrocientos sesenta y uno, siendo justicia de Aragón el Ilmo. Sr. D. Fernando de Lanuza, nombrando en la dicha decisoria todos los que de presente se hallaron descendientes por línea recta de las veinte familias sobredichas, que por la misericordia de Dios, de todas había descendienteá en la villa de Biescas, y el lugar de Yosa su aldea; y fueron los siguientes: Ximeno Anárez, Beltrán Aznárez, Martín Caxal, García Pérez de Gabín, Ximeno Diest, Pedro Oliván, Domingo Oliván, Ximeno Fañanás, Sancho Fañanás, Aznar Montaner, Bernardo de Lárrede, García Ximénez de Gabín, Antonio Olibán, Jordán de Aso, García Betrán, Antonio de Azcín, Pedro Betés de Belarre, Damián de Eneco, Domingo Piedrafita, Domingo Balerio, García García de Eneco: todos de la villa de Biescas. En el lugar de Yosa se hallaron Pedro Lalaguna, Aznar de Aso, Guillén de Blasco y García Danoria; los cuales sobredichos contenidos en la firma decisoria reservaron a tener a solas su capítulo para disponer de capitular leyes en honra y conservación de su ilustre cofradía y obtuvieron privilegio de poder admitir otras familias con desengaño cabal de que descendían de Infanzones, como se observaron y se observarán mientras su Divina Magestad conserve descendientes de pocas o muchas prosapias ya dichas. Sea en alabanza de Dios N. Señor y del bienabenturado el glorioso Mártir San Jorge. Fue trasladado todo esto fiel y verdaderamente de los libros antiguos de dicha cofradía, sin mudar más que el lenguaje antiguo en nuestro moderno bulgar el 24 de abril de 1644" GARCÍA CIPRÉS, G. Cfr. Linajes de Aragón. Febrero de 1911 pgs. 62-64.
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La completa información que nos aporta coincide plenamente con otros datos históricos. Se trata de la célebre batalla de Alcoraz en el otoño del año 1096 en la que se decidió la conquista de la ciudad de Huesca. En el asedio de la ciudad Sancho Ramírez perdió la vida en 1094 a consecuencia de las heridas producidas por una saeta lanzada por un ballestero moro cuando revisaba la muralla. La batalla definitiva tuvo lugar bajo el mando de su hijo Pedro I SESMA MUÑOZ, A. Cfr. Aragón en su historia. Zaragoza 1987 pgs. 148-149.
. La tradición cuenta que en el transcurso del combate se hizo presente San Jorge montando un caballo y acompañado de otro guerrero que al mismo tiempo estaba peleando también contra los moros en otro lugar lejano, en Antioquia MARCO, F.CANELLAS, A. Cfr. San Jorge de Capadocia. Zaragoza 1987 pgs. 148-149.
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Analizando el documento, podemos deducir las siguientes conclusiones:
A la vista de estos datos los descendientes de Biescas y todos los altoaragoneses podemos sentir un noble orgullo por la valiente actuación de nuestros antepasados en una batalla que tuvo tanta importancia en los primeros tiempos de la Reconquista, así como por haber sido pioneros en una cofradía que se extendió mucho, no sólo, por Aragón sino también por otros lugares de las tierras hispanas.