En torno al monasterio de Rava

Localización.

En la documentación eclesial aparece con los nombres de San Pedro de Rava y San Pedro de Castillón. Es uno de los monasterios más antiguos de Serrablo y de Aragón, junto a San Pelayo de Gavín, S. Jenaro, S. Andrés de Fanlo, S. Urbez de Nocito, S. Martín de Cercito, S. Adrián de Sasave, S. Pedro de Siresa, etc.

Desde siempre llamó nuestra atención la localización de sus ruinas, en el término de Ayerbe de Broto, pueblo abandonado, como tantos otros del Alto Aragón. Sabíamos, por medio de los antiguos vecinos y concretamente a través de la familia Satué Puértolas, de casa Cadena, de la existencia de una partida de huertos, junto al río Ara, llamada "San Pedro", a unos 150 m. de la desembocadura del barranco del mismo nombre. Algunos vecinos han venido cultivando esas tierras de aluvión sobre las terrazas del río, regadas con las aguas del barranco de S. Pedro. Eran muy fértiles y apreciadas: allí se cultivaban legumbres, hortalizas, patatas, alfalfa, etc., incluso árboles frutales, como nogales, perales, manzanos, etc. Todavía pueden contemplarse grandes bordas, de dos plantas, construidas para usos agropecuarios.

Al haber sido abandonadas las fincas, la maleza se ha extendido con profusión y, precisamente entre matorrales y árboles, logramos encontrar los restos del viejo monasterio. Están ubicados al lado del barranco de S. Pedro, a unos 150 m. de su desembocadura en el río Ara, al borde de un risco, de unos 10 m. de altura, como una pequeña atalaya sobre el cauce del río y los huertos que le circundan. Se conservan los cimientos y parte de los muros de una estancia de planta rectangular, de unos 30 m. de longitud por 10 m. de anchura. Estos restos están formados por sillares bien trabajados, especialmente en las aristas, unidos con cemento hidráulico y los muros tienen un grosor de 80 cm. El conjunto está orientado al sur en su sentido longitudinal. Posiblemente se trate de la iglesia o del habitáculo principal. También hay unos toscos escalones, en el lado este, para salvar el desnivel hacia la base del montículo. No se observan restos de edificaciones anexas, por ejemplo, del molino que poseía.

Suponemos que desviarían el agua del barranco, un poco mas arriba, conduciéndola hasta una balsa (hay una pequeña "faja" o huerto que recuerda su forma). Desagüaría hacia el río por detrás del monasterio, a cuyos pies estaría situado el molino. Pensemos que sería de poca entidad, al ser utilizado únicamente para sus propias necesidades y las de los vecinos de Ayerbe.

Seguramente serían de su propiedad todas las tierras próximas al río Ara, hasta la desembocadura del barranco de Forcos, incluso cierta extensión en la ladera hacia el pueblo. En cualquier caso sería un monasterio bastante humilde y austero por varias razones: el medio geográfico poco adecuado para actividades agropecuarias y los beneficios (diezmos, primicias) exiguos, teniendo en cuenta los habitantes de su área de influencia, con unos recursos más bien escasos.

A este lugar se puede acceder desde dos puntos distintos:

  • Desde Oto parte una pista que sigue la margen derecha del río Ara, hasta el punto de sondeo de Planduviar, construida por la empresa que lo efectuó. Desde allí seguir por un sendero hasta la desembocadura del barranco que baja de Ayerbe.
  • O bien a través de la carretera Broto-Fiscal, un poco más abajo del llano de Planduviar, frente a la vertical de Ayerbe. Dejamos el coche y vadeamos el río, mejor en la época de estiaje (agosto-septiembre).

Notas Históricas.

No tenemos noticias exactas de su fundación. La primera constancia documental es de la segunda mitad del siglo X: el abad Agilano compra el molino de Rava por una "rucena", dos ovejas y medio cahiz de trigo, a un tal Brudilino Durán Gudiol, A. Colección Diplomática de la Catedral de Huesca Vol. 1 núm. 12, pág. 29.
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Hacia el año 1050, Ramiro I de Aragón, donó este monasterio una vez reformado, al obispo de Aragón, García, con todas sus dependencias y posesiones Durán Gudiol, A. Colección Diplomática de la Catedral de Huesca Vol. 1 núm. 17, pág. 32.
. En este testamento se hace constar la ubicación exacta: debajo de la pardina de Arraba, junto al río Ara. Además nos recuerda que la iglesia estaba dedicada a S. Salvador, S. Pedro y S. Juan. También se relacionan otras posesiones en Otal, Cillas, Fenés, Bergua, Sasa y Basarán (monasterio de S. Urbez), entre otras.

Poco después el Papa Gregorio VII, confirma la donación de éste y otros monasterios, de acuerdo con la petición de Ramiro I y de su hijo García, Obispo de Jaca Durán Gudiol, A. Colección Diplomática de la Catedral de Huesca Vol. 1 núm. 50, pág. 67.
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En un documento sin fecha (copia siglo XII), un tal García Sanz dona al mismo monasterio unas heredades en Otal, Ainielle y Oliván Durán Gudiol, A. Colección Diplomática de la Catedral de Huesca Vol. 1 núm. 417, pág. 410.
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Su zona de influencia, más tarde constituida en Priorato, se extendía por las aldeas y caseríos de Sobrepuerto y algunos pueblos del valle del Ara, como Sarvisé y Fiscal. Comprendía 8 rectorías (parroquias) en el siglo XIII, 9 en al XIV y 7 en el XVI, además de algunas iglesias anexas. En total unas 78 casas, alrededor de 350 habitantes, que aportaban una renta aproximada de 80 libras jaquesas Durán Gudiol, A. Geografía Medieval de los Obispados de Jaca y Huesca.
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¿Cuándo se produjo su decadencia y desaparición?. Lo más verosímil es que siguiera el mismo proceso de otros monasterios similares, posiblemente fuese regentado al final por abades secularizados. En 1301, todavía hay constancia de que su prior se sentaba junto a los capitulares oscenses Durán Gudiol, A. Arte Altoaragonés de los siglos X-XI.
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