Don Antonio Durán y Amigos de Serrablo

Imagen de Garcés Romeo, José

Justo hace un año nos hacíamos eco en estas mismas páginas del 75 cumpleaños de Don Antonio expresándole la más sincera felicitación de parte de nuestra Asociación. Una penosa enfermedad le ha impedido cumplir más años. El pasado 6 de Noviembre fallecía en Huesca, ciudad en la que vivió ininterrumpidamente desde 1947 procedente de su Cataluña natal. Había nacido en Vic en 1918; por tanto, algo más de la mitad de su vida ha transcurrido en Huesca.

“Amigos de Serrablo” le debe TODO a este hombre bueno; le debe su razón de ser, su existencia. Así de claro. Y no soy yo, precisamente, el más indicado para decirlo. Esto lo sabe muy bien Julio Gavín. En efecto, hay que trasladarse a finales de la década de los sesenta cuando Julio, siendo vicepresidente de la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Sabiñánigo, se decide a bajar a Huesca para entrevistarse con Don Antonio con el fin de solicitarle que colaborara con un artículo sobre las iglesias serrablesas en el Programa de fiestas del año 1968. Ese encuentro fue importantísimo toda vez que Don Antonio le sugiere a Julio la idea de que se crease una Asociación cultural que rescatase de la ruina ese grupo de iglesias mozárabes. La sugerencia no cayó en saco roto. Tres años después nacía “Amigos de Serrablo”. ¿Habría sido posible sin el aliento de este hombre?, probablemente no o, en todo caso, no con el suficiente respaldo intelectual para embarcarse en una aventura que pocos presagiaban que iba a llegar tan lejos. Y es que detrás había unos argumentos sólidos; una teoría sobre el mozarabismo de estas iglesias serrablesas que con el tiempo se ha ido reforzando. Don Antonio fue siempre, hasta su muerte, la mejor credencial de “Amigos de Serrablo”. Y su recuerdo será imborrable para la Asociación.

El año 1973 salía a la luz una de sus grandes obras: «Arte altoaragonés de los siglos X y XI». Esta publicación supuso un gran espaldarazo para el relanzamiento de “Amigos de Serrablo”, y más en los comienzos en los que la tarea no era fácil. Entusiasmo sobraba pero, sin embargo, no faltaban quienes, en vez de apoyar, ponían zancadillas en el camino, En este libro Don Antonio exponía su teoría del mozarabismo del grupo de iglesias serrablesas, una teoría que no complacía a ciertos sectores intelectuales aragoneses. «Amigos de Serrablo» la defendía de la mejor manera posible: pasando de la palabra a la acción. Sin la labor restauradora no hubiera habido ni tan siquiera polémica, pues estas iglesias estarían hoy en la ruina absoluta. La edición de este libro se agotó en poco tiempo. En 1976 se publicaba un folleto que trataba de atender la demanda sobre esta obra. No obstante habrá que esperar a 1989 para que salga a la luz una reedición aunque con el título de «El Monasterio de San Pedro de Siresa», en el que se dedican dos capítulos a las iglesias de Serrablo.

En 1978, en colaboración con Domingo Buesa y Julio Gavín, escribe la «Guía monumental de Serrablo», de la que se llevan publicadas tres ediciones.

En este mismo Boletín hemos contado con su colaboración en numerosas ocasiones con artículos sumamente interesantes. Asimismo, en la prensa provincial y regional también publicó artículos en los que se refirió a nuestra comarca. Por otra parte, siempre que pudo colaboró con la Asociación, ya fuera dando una conferencia, prologando libros o haciendo acto de presencia en cuantos acontecimientos se consideró oportuno; amén, de multitud de orientaciones diversas.

Tanta colaboración y dedicación por “Amigos de Serrablo” no podía pasar desapercibida; era de bien nacidos hacer patente el agradecimiento de los serrableses hacia la persona de Don Antonio. Así, en 1981, llegó el momento de tal reconocimiento: se le nombraba SOCIO DE HONOR haciéndole un homenaje digno. En dicho acto le fue entregado un libro titulado «Miscelánea de estudios en honor de Don Antonio Durán Gudiol», coordinado por Domingo Buesa y en el que colaboran 21 historiadores con sendos artículos de temática diversa. El ejemplar que se entrega a Don Antonio presenta encuadernación especial con forro de piel e incisiones doradas y la dedicatoria la firma nuestro Presidente Julio Gavín. Al emotivo acto asistieron numerosas personas y personalidades, pero queremos recordar la presencia de otros dos medievalistas ya fallecidos hace un tiempo: Don José Mª Lacarra y Don Antonio Ubieto. Los tres, grandes historiadores de la época medieval que ha tenido Aragón (un emotivo artículo, que reproducimos en este Boletín, publicó en «El Periódico» Don Esteban Sarasa, discípulo y admirador de los tres).

En fin, de todos es conocida la amabilidad con que atendía al que se acercaba a su persona. Con “Amigos de Serrablo” esa amabilidad, esa bondad, se le desprendían por todos los poros de su piel. Tuvo gran cariño a toda la provincia de Huesca, pero Serrablo era su paraíso ideal. ¡Cuantas veces le confesó a Julio su deseo de acabar sus últimos años en algún pueblo serrablés!.

Para “Amigos de Serrablo”, Don Antonio Durán no ha desaparecido. Su obra queda y con ello, queda presente lo mejor de su persona. Dio todo lo que pudo y más. Dentro de año y medio celebraremos el 25 cumpleaños de la Asociación, y aunque Don Antonio no estará presente físicamente, si lo estará en el recuerdo de todos.

Amigo lector, cuando vaya por Lasieso, Lárrede, Busa, Oliván, San Bartolomé,... cuando vaya por ahí, recuerde a Don Antonio y rece alguna oración por él. Gracias a él, los demás podemos visitar hoy esas iglesias. Récele que se lo agradecerá.