El florecimiento de la iglesia de Javierrelatre en el siglo XVIII

Imagen de Garcés Romeo, José

En el número 87 de esta misma revista nos ocupamos del arte mueble y los arreglos que se hicieron en el siglo XVIII en la iglesia de Javierrelatre. En este segundo artículo hacemos referencia a las propiedades rústicas de esta misma iglesia en tal periodo.

Según datos del Archivo Parroquial, éstas eran las tierras que poseía la Parroquial de Javierrelatre en 1736:

Junto al río de Fondanica:

  • un huerto cerrado.
  • un campo de tres anegas de sembradura.
  • otro campo de dos anegas de sembradura.
  • una era con pajar y una fajita de tierra.

En Las Perdices:

  • un campo de dos anegas y cuatro almudes de sembradura.
  • otro campo de un caiz de sembradura.

En Puzo:

  • un campo de dos anegas de sembradura.

En San Felices:

  • un campo de siete anegas de sembradura.
  • otro campo de cinco anegas de sembradura.
  • otro campo de dos anegas de sembradura.
  • otro campo de una anega y ocho almudes de sembradura.
  • otro campo de una anega de sembradura.

En La Balle:

  • un campo de dos anegas de sembradura.

En Las Paulellas:

  • un campo de dos anegas y cuatro almudes de sembradura.
  • dos campos de dos anegas de sembradura cada uno.
  • un campo de una anega de sembradura.

En La Manzanera:

  • un campo de un caiz y seis anegas de sembradura.
  • otro campo de cinco anegas de sembradura.
  • otro campo de dos anegas de sembradura.

En La Plana:

  • un campo de dos anegas de sembradura.
  • otro campo de una anega y cuatro almudes de sembradura.

En Palacín:

  • un campo de cuatro anegas de sembradura.

En El Corralón de Lapatia:

  • un campo de siete anegas de sembradura.

Junto a la Abadía:

  • un huerto de secano con pozo.

Como puede verse, un buen patrimonio, Desde luego era una de las iglesias "ricas" de la Diócesis, o al menos eso era lo que de si mismo creían los rectores que estaban al frente de ella. Son ilustrativas al respecto las siguientes citas:

"... que las dos casullas, blanca y morada, que no tienen uso en la Iglesia, por estar rahídas, se destinen para una Iglesia parroquial pobre..." (1768).

"... esta rectoría se merece más por ser la de mayor esplendor del Obispado... " (1820).

Las décimas que percibía esta Iglesia de todo el término eran: de trigo, cebada, ordio, centeno, legumbres, corderos, lana, queso, lino, cáñamo, cerdos, ganados mayores,... También recibía los frutos decimales de las pardinas de Batharagüá, Uruen, Lacarrosa, Ligue y de las tierras de un pueblo amortado (no se cita el nombre) situado en la partida llamada El Soto.

De cereales, legumbres, lana, corderos, queso, lino y cáñamo, se pagaba la décima parte de lo producido. En cuanto a los cerdos, de dos crías una. De las yegüas, dos sueldos por cría. De vacas y jumentos, un sueldo por cría. Los que pagaban décimas de ganado menudo, no pagaban del mayor.

En 1789 había en Javierrelatre 49 contribuyentes, más las pardinas mencionadas. Ese año quedan para la Rectoría: 54 corderos, 15 arrobas y 20 libras de lana, 126 caices, 4 fanegas y 6 almudes de trigo; 9 caices y nueve almudes de ordio; 45 caices de cebada; 31 fajos y medio de lino y cáñamo, etc.

Respecto a la pardina de Ligue, situada entre Javierrelatre y Aquilué, puede constatarse un largo pleito sobre los derechos parroquiales que tiene cada pueblo sobre esa antigua pardina. Se asegura que en Ligue había una partida llamada Malacastro que tenía dos ermitas, ya derruídas por entonces, dedicadas a Santa María y la Magdalena. De la primera tenía las llaves el rector de Aquilué y una vez derruída se llevaron a Aquilué la imagen de Santa María. Los diezmos de Ligue se repartieron entre los dos pueblos. Sin embargo, las disputas por delimitar los derechos de uno y otro pueblo sobre la percepción de diezmos de esos terrenos eran continuas en el siglo XVIII.

La iglesia de Javierrelatre tenía su granero donde conservar los frutos de los diezmos y primicias. De vez en cuando se arreglaba para estar en condiciones de almacenar lo que se recogía en la época de la recolección. En 1756 se compraron para ello 1.100 ladrillos a cuarenta reales el millar para ponerle suelo; en 1764 se paga 6 sueldos al herrero por componer los hierros de la fanega del granero.