Hoy día, en estas nuestras montañas, las grandes poblaciones como Jaca y Sabiñánigo y los centros turísticos estivales e invernales son quienes aglutinan a las personas, concentran la riqueza y atraen inevitablemente hacia sí todo el progreso e ilusiones que son capaces de generar los hombres. Son los nuevos tiempos.
Pero hasta hace muy poco, cuando Jaca sólo era un sitio para bajar a comprar de vez en cuando, cuando Sabiñánigo no era más que un proyecto, cuando el turismo era única y exclusivamente patrimonio de las clases privilegiadas, los únicos entes dinamizadores de estos valles, amén de ferias y otros eventos, eran los santuarios y romerías.
Y en el área de que les hablo, el Alto Aragón Occidental, a saber:
en este contorno, son seis los santuarios que de alguna forma, a modo de imanes en un tablero, aglutinan las virutas metálicas de la población. Estos santuarios son:
Les hablo brevemente de cada uno de ellos.
A través del Voto de San Indalecio, el Monasterio aglutinó las tierras de la Canal de Berdún, desde la actual muga con Zaragoza hasta Jaca, y todo Soduruel. Aunque la extensión teórica del Voto es cuatro veces mayor -según las fuentes sería hecho por 238 pueblos-, no parece que de facto superase nunca la extensión antedicha.
En teoría debería concentrar todas las cruces parroquiales ditas entre la actual muga con Zaragoza y el río Gállego hasta Senegüé inclusive. En la práctica parece que siempre faltaron los valles de Ansó, Echo, Fago, Urdués y Tena, por estar a más de un día de camino y los de Acumuer y Sobremonte por ser zonas marginales. También hay que señalar que siempre hubo pueblos cercanos que, por una causa o por otra, no llevaron la cruz. Jaca aglutina además a los veintiséis pueblos con romeros del Cuerpo de Santa Orosia.
Aglutinó a todas las cruces parroquiales de la orilla izquierda del Gállego, excepto la Villa de Biescas, el Valle de Tena y Sarrablo Superior. Se concentraban, además, para la fiesta del 25 de junio los veintisiete pueblos con romeros de la Cabeza de Santa Orosia. También acudían al Puerto, para el Domingo de Trinidad, los veintiséis pueblos con romeros del Cuerpo de Santa Orosia. Y finalmente, acudían en fechas diversas los pueblos con voto a Santa Orosia y los participantes en la Romería d'as Coroniellas. No podemos dejar de nombrar aquí, por acudir a Yebra, las famosas Veneraciones a Santa Orosia, que convocaba a todos los pueblos sitos entre Guasillo por el Oeste y la Ribera de Fiscal y Cuello Sarrablo por el Este.
Aglutina, en diversas ocasiones, a los once pueblos del Valle de Tena y los de Tierra de Biescas. También acuden los Valles de Sobremonte y Acumuer.
En diversos momentos y ocasiones concentra al Valle de Nocito, a Sarrablo Superior y a toda la orilla izquierda del Guarga.
El Domingo de Trinidad, cuando los romeros del Cuerpo de Santa Orosia van a Yebra, concentra a los pueblos del Valle Mangueta y algunos de la Galliguera.
Para un segundo puesto quedan los santuarios que atraen a varias localidades, pero que no excluyen la participación de éstas en las macrorromerías que les acabo de exponer. Nos referimos a ermitas como La Virgen de la Peña de Salvatierra, La Virgen de la Peña del Monte San Salvador, La Virgen de la Cueva de Oroel, La Virgen del Pueyo de Acumuer, La Virgen de Iguácel de Garcipollera, San Antón o Santa Quiteria, La Virgen de Ubieto en la Galliguera, La Virgen de Urbán en la Guarguera, La Virgen de los Palacios de Matidero, La Cofradía de Grasa...
Y en último lugar quedaría toda la pléyade de ermitas que son patrimonio exclusivo de un pueblo o que, a lo sumo, son un patrimonio compartido con el pueblo de al lado. Como botones de muestra baste citar Santa Isabel de Centenero, Santa Cruz de Guasa y Barós o Santa Lucía de Cartirana.
No se hallará en todo el Alto Aragón una devoción con un papel motriz tan grande como la de Santa Orosia.
Solamente el Voto de San Indalecio, en San Juan de la Peña, quiso hacerle sombra a la Princesa Bohemia cuando se nos dice que fue pronunciado en 1187 por 238 pueblos. Pero la realidad es que el fenómeno de Santa Orosia supera amplísimamente las pretensiones del cenobio pinatense.
¿Saben que Santa Orosia moviliza gentes desde las tierras de Yesa hasta la Ribera del río Ara y desde los valles pirenaicos hasta las Sierras Exteriores? En total son unos 2.400 km², un 15 % de la Provincia de Huesca.
El motor de Santa Orosia mueve dos ejes. En uno está Jaca y en otro Yebra. Ambos ejes son independientes. Sólo se mueven juntos cuando el Domingo de Trinidad los Romeros del Cuerpo de Santa Orosia van a Yebra. Ahora bien, ambos ejes, aunque independientes, no son excluyentes el uno del otro. Si uno fallase, no podríamos mover el vehículo. No se entiende Santa Orosia sin Jaca. Y menos aún sin Yebra. Santa Orosia tiene la cabeza en Yebra y el Cuerpo en Jaca. Así ha sido siempre, lo es en la actualidad y lo deberá seguir siendo.
Quien haga de Santa Orosia patrimonio exclusivo de Jaca o de su Catedral, comete una grave ofensa contra ella. Lo mismo decimos de quienes intentan convertirla en monopolio de Yebra o del territorio que hoy se conoce como Serrablo.
El motor de Santa Orosia se mueve a cuatro tiempos:
Dejamos a un lado las Veneraciones, tanto las convocadas por Jaca como por Yebra.
Para As Coroniellas y los Votos de los pueblos del Basa y Gállego el eje director es Yebra. El Domingo de Trinidad es la única ocasión en que se aproximan Jaca y Yebra, el Cuerpo y la Cabeza de Santa Orosia. El día de la fiesta, el 25 de junio, Jaca gira en un sentido y Yebra en otro. Ni el Cuerpo ni la Cabeza se ven, parece como si se desentendieran el uno del otro. ¡Qué sensación tan extraña! ¿no?. Pero sin embargo, desde Yesa hasta el Ara, desde los Valles hasta el Monrepós, subyace una profunda unidad, un maridaje inquebrantable.
Santa Orosia es Cuerpo y Cabeza, Jaca y Yebra. Santa Orosia es un organismo de dúplice vida. Santa Orosia es un motor con dos ejes y cuatro tiempos.