Siguiendo la filosofía de lograr un museo activo, el Ayuntamiento de Sabiñánigo, en colaboración con “Amigos de Serrablo”, ha efectuado por tercer año consecutivo las ya tradicionales beiladas.
Este año se tuvieron que adelantar una semana para no hacerlas coincidir con las navidades.
Los temas tratados -siempre en la línea de "un museo local en un mundo global"- giraron en torno a temas de ciencias sociales divididos a partes iguales entre lo universal y lo inmediato.
Los temas desarrollados fueron: El 26 de Noviembre, Historia de Serrablo según los libros parroquiales, a cargo de José Garcés, vicepresidente de Amigos de Serrablo y profesor. El 3 de Diciembre, De Buenos Aires a Uhsuaia, en la Tierra de Fuego, por Enrique Laplaza, biólogo. El 10 de Diciembre, El Hospital de peregrinos de Santa Cristina de Somport, en el Camino de Santiago aragonés, por Antonio Turmo, arqueólogo y Enrique Satué, director del Museo. Finalmente, el 17 de diciembre, Luis Remón, ingeniero técnico, habló y proyectó sobre Nepal y Bolivia.
El nivel y participación de todas las sesiones fué muy alentador. Evidentemente las beiladas se han institucionalizado y ya son algo consubstancial al museo.
Por otra parte, en el mismo mes de Diciembre se presentó el libro El museo Angel Orensanz y Artes de Serrablo según sus visitantes, de Pilar Fanlo.
Se trata de un trabajo que inicia la colección L'Alazena de yaya, abierta desde el propio museo y que pretende de una forma humilde pero seria y digna dar a conocer investigaciones o trabajos vinculados a él.
El libro surgió desde el Postgrado de educadores de museos que desde ya hace varios años se celebra en Huesca en el Colegio Universitario. Pilar Fanlo, licenciada en Arte y restauradora eligió como alumna estudiar lo que durante diez años habían plasmado los visitantes al museo en sus libros de visitas.
El trabajo minucioso, bien estructurado y dotado de acertada metodología constituye un ameno y sabroso retrato sociológico que sobrepasa lo museístico.
De algún modo este libro pretende ser un homenaje a los miles de personas que desde 1979 han pasado por el museo.
La publicación se vende en él al módico precio de 300 pesetas. También se puede pedir contra reembolso.
Por otra parte, este año de 1994 se pretende celebrar el Día internacional de los museos.
Ese día será presentado el Ideario del museo, actuación enmarcada dentro de la filosofía de las reuniones de Febrero de 1993 en París entre los museos de etnología europeos.
Nuestro museo pretende ser "un museo local en un mundo global" parafraseando de algún modo a Rio-92; una entidad didáctica que no sólo aporte conocimientos sino que transmita valores.
De este modo se piensa que un museo de tradiciones y costumbres populares es un lugar adecuado para reflexionar sobre el progresivo alejamiento que hace el hombre de la Naturaleza, sobre los fenómenos de aculturización y uniformización que sufre nuestra sociedad así como, evidentemente, sobre las relaciones Norte/Sur.
De este modo, y para testimoniar didácticamente dicho ideario, el museo es socio de UNICEF desde Enero de 1994, en representación de una de las muchas asociaciones que se ocupan de paliar de algún modo las injusticias que padecen muchos pueblos en los que aún rigen los parámetros materiales que se pueden observar en las distintas salas del Museo de Artes Populares de Serrablo.
También dicho día será presentado el nº 2 de la colección L'Alazena de yaya, con el título Pedrón, el diablo del museo de Serrablo, escrito por Enrique Satué Oliván e ilustrado por Roberto L'Hotellerie.
Se trata de un librito para niños de más de nueve años, en el que de forma amena se proyecta el ideario del museo y, a la par sirve para divulgar didácticamente las cuestiones más esenciales que los más pequeños deben de conocer de él.
Este libro, finalmente, está planteado como un proceso pedagógico abierto.
La figura plástica e ideológica de Pedrón puede dar pie en un futuro a la realización de un video, de pegatinas, de comics, de pins, etc., etc.
Pedrón es un pobre diablo de estas montañas, enmarcado en los perfiles psicológicos que a él asigna la tradición oral de la zona.
Pedrón se encuentra triste y deprimido; ya no tiene a montañeses a los que hacer la pascua; las aldeas están vacías.
Pedrón logra instalarse en el Museo de Serrablo. Su ambiente le reconforta; allí están los objetos entre los que giró toda su vida.
Progresivamente, Pedrón, aleccionado por los comentarios de algunos visitantes asume el ideario del museo y lo incorpora a su propia vida.
Los beneficios del libro irán destinados a UNICEF. De igual modo, se venderá en el museo y puede ser solicitado contra reembolso dirigiendo la petición a partir del 18 de Mayo a:
MUSEO DE SERRABLO 22609- EL PUENTE DE SABIÑANIGO (Huesca).