La arquitectura popular en las distintas áreas de Serrablo

Imagen de Garcés Romeo, José

m) Ipiés. Hostal de Ipiés.

El pueblo de Ipiés, situado en la margen izquierda del Gállego, a 780 m, se asienta sobre un terreno relativamente llano. Se estructura en torno a una calle, quedando la iglesia algo apartada sobre un pequeño tozal. El estado de conservación de su arquitectura es aceptable, aunque se evidencia alguna remodelación moderna. En la actualidad sólo tres casas se hallan habitadas durante todo el año, mientras el resto permanecen cerradas o habitadas temporalmente. A unos dos km. y junto a la carretera general, se halla Hostal de Ipiés, a 730 m, nacido a partir del establecimiento en dicho lugar de casa El Hostal a mediados del siglo pasado.

A finales del s. XV, tenía Ipiés 4 fuegos; a mediados del XIX, se registraban 19 almas, y en 1981, seis en Ipiés y 38 en Hostal de Ipiés.

Sin ningún género de dudas, es casa Martín Pablo la que más destaca en Ipiés, por su pureza arquitectónica, su antigüedad y su relativa buena conservación, de ahí que merezca la pena detenerse un poco en ella. La puerta principal es adovelada, de medio punto con la fecha en la clave; encima de la misma figura una plaqueta de cerámica que indica "Calle Baja", y al lado, una bonita ventana conopial. En el interior del patio, y desde la puerta hasta la cuadra, hay un curioso pasillo de canto rodado. Quizá lo que más sorprenda sea la solanera de madera (fot. 56) de la segunda planta, la más elegante de todo Serrablo (aunque su progresivo deterioro es evidente), que tiene adjunto un palomar todavía en activo. Debajo del alerao presenta decoración con cal. En la fachada norte, aunque resulta casi desapercibida por su ubicación, puede contemplarse una extraordinaria ventana (fig. 39), fechada en 1591 y con una decoración exquisita a base de rosas, círculos, etc. Esta misma casa todavía conserva el antiguo lagar circular y su pozo en la parte posterior de la misma. En su interior, son dignas de mención tres preciosas puertas de madera labradas, una de ellas con motivos masónicos (compás, escuadra, etc.).

En casa Hermenegildo sobresalen su puerta adovelada de medio punto, con las barras de Aragón en la clave, y una ventana de 1629.

Pasando al Hostal de Ipiés, la casa que más llama la atención es la conocida como casa El Hostal, casa Carretero o mesón de Cabañeras, que, además de mantener su pureza arquitectónica, se halla en relativo buen estado de conservación. Mantiene una interesante ventana con decoración; la chimenea, rematada con un bolo de granito; una pequeña buhardilla, y una placa con fecha.

Casa Pepín, junto a la carretera y de reducidas dimensiones, es el prototipo de casa humilde. Por último, resulta curiosa la puerta de otra casa (hoy utilizada como cuadra y gallinero), pues se halla repleta de cruces incisas en las jambas y en el cabezal; además, aparece en ella una ventana con cruz en su cabezal. Una plaqueta de cerámica denuncia dónde nos encontramos: "Despoblado".

En lo tocante a las bordas, en Ipiés se conserva alguna, al igual que varios yerberos, con su gran buhardilla, como el de casa Hermenegildo; próxima al pueblo pervive en buen estado una paridera (fig. 108). En El Hostal, resulta curiosa una placa de borda (fig. 103) fechada y con bonita decoración. En Ipiés todavía quedan algunos arnales.

Entre Ipiés y Arasilla se encuentra la pardina abandonada de Leresé, en la que destaca exteriormente, y de forma atípica, su hogar y su chimenea.

FECHAS. Casas: 1591, 1623, 1629, l853, 1860. Borda: 1843.

n) Jabarrella.

En terreno totalmente llano, a 720 m de altitud, entre el Gállego y el Guarga, las tres casas que componen este lugar se hallan en ruinas. La iglesia, también semiderruida, se individualiza al este. A finales del s. XV, tenía Jabarrella 7 fuegos; a mediados del XIX, su población había descendido a sólo seis almas.

Lo único que cabe reseñar son dos ventanas con arco conopial (fig. 18), una puerta también conopial y dos chimeneas troncocónicas.

ñ) Javierre del Obispo.

A 872 m. de altitud, Javierre del Obispo se asienta en la margen izquierda del Gállego, en un pequeño valle drenado por el barranco de la Garganta, procedente de las faldas del monte de Santa Orosia. Su estado de conservación puede considerarse normal, aunque la aparición de algún chalet y las reformas modernas han borrado la estampa de hace unos años. El pueblo se estructura básicamente en torno a una calle, de la que parten otras secundarias.

Su población, a finales del s. XV, era de 6 fuegos; a mediados del XIX, se registraban 80 almas, y en 1981, se reducía a 4 habitantes.

De todo el caserío sobresale casa Oliván (familia de infanzones), que todavía se resiste a cerrar sus puertas. De grandes dimensiones, pueden destacarse de ella dos puertas adoveladas de medio punto, una de las cuales se adorna con un escudo en su parte superior; una gran solanera de dos pisos (fot. 57), y una chimenea troncocónica a la que de forma desacertada se ha añadido un gran caperucho de metal. En el interior de la casa sobresalen los muebles conservados y, sobre todo, una antigua cadiera con curiosa leyenda (vid. relación de inscripciones). En el resto del pueblo se encuentran algunas puertas adinteladas con fecha y alguna ventana con sogueado u otra decoración.

Las bordas, de dimensiones más bien reducidas, se sitúan en la parte más alta del pueblo, al noroeste.

FECHAS. Casas: 1562, 1671, 1842, 1850.

o) Javierrelatre.

Situado en la margen derecha del Gállego, a 709 m de altitud, este pueblo se asienta sobre un tozal, en cuya cumbre se ubican la iglesia parroquial, con extraordinario ábside románico, y el cementerio. En este promontorio debió de existir con toda probabilidad una fortaleza, pues no en vano la parte de atrás se denominaba Trascastiello. Javierrelatre presenta un caserío intercalar, con espacios libres entre varios núcleos de casas, lo que ha originado barrios un poco distantes y con calles notoriamente empinadas. La conservación de su arquitectura popular es bastante buena, casi virgen hasta hace muy poco tiempo, en que van apareciendo tímidamente algunos tejados de uralita y se ha ido eliminando alguna de sus típicas chimeneas. Por ahora, cabe ser considerado como uno de los pueblos habitados en Serrablo en que mejor puede apreciarse la arquitectura popular; quizá dentro de no muchos años la uralita se haya apoderado de sus tejados...

Su evolución demográfica va desde los 14 fuegos de finales del s. XV, a los 23 vecinos y 142 almas de mediados del XIX y los 91 habitantes de 1981.

Son muy numerosas las puertas adinteladas fechadas en el s. XVII y en la primera mitad del XVIII, labradas con gran primor; asimismo, resultan abundantes las ventanas fechadas. Pero lo que más sorprende, por ahora, en Javierrelatre es el número de chimeneas que todavía se mantienen en pie; a excepción de alguna prismática, casi todas son troncocónicas y normalmente con espantabrujas cruciforme. Destaca entre ellas la chimenea de casa Pablo (fig. 77) y el conjunto semiderruido de hogar-chimenea de casa Vicién (fig. 59). Algunos pozos; contraventanas de madera; la ausencia de buhardillas (únicamente existe algún lucernario, consistente en una losa ligeramente levantada); encanetados, de madera por lo general; varias portaladas, y algún balcón tradicional de madera (fot.55)... completan una visión bastante clara de la arquitectura de este pueblo.

Como caso aparte, debe citarse casa Lanaspa, que, aunque muy remozada, destaca por su portalada de ingreso y su puerta principal; la portalada, de arcada de medio punto, está compuesta por diez dovelas y la clave, numeradas en el intradós y decoradas con motivos variados (estrella de cuatro puntas, búho, lagartija, gallo, lobo, serpiente tragando una rana, etc.); consta la fecha de 1827 en la clave.

En la iglesia existe una interesante puerta, toda claveteada y con esta leyenda: "Año 1724 Siendo Monseñor Francisco Palacio Retor se izo".

Son frecuentes los arnales, así como los hornos, de los cuales todavía funciona uno (fot. 65). Las bordas y pajares no presentan gran interés; se rematan a veces en los cernillones por bolos de granito. Próxima al pueblo, hallamos una fuente con bóveda de medio cañón.

FECHAS. Casas: 1702, 1720, 1737, 1738, 1790, 1792,1793,1798,1820, 1822, 1824, 1827, 1828, 1828, 1866. Cuadra: 1715.

p) Lanave.

A 730 m de altitud y asentado en la margen derecha del Guarga sobre terreno de cierta llanura, presenta Lanave un par de casas bastante remodeladas con sus correspondientes edificios agropecuarios. Su iglesia fue destruida en la pasada guerra civil. A fines del s. XV tenía 3 fuegos. En el censo de 1981, lo habitaban nueve personas.

Únicamente pueden reseñarse como elementos de cierto interés una chimenea troncocónica y una placa en un pajar.

FECHAS. Pajar: 1843.

Continuará...