Este pueblo está situado en la Val Ancha, orillado en la parte de solana sobre una suave loma, a 909 m de altura. Presenta una calle sobre la que se alinean las casas, la cual muere al final, en la plaza de la iglesia, situándose las bordas en la parte más alta del pueblo. Las edificaciones se conservan muy bien, pero la uralita y los revoques han cambiado la fisonomía del lugar.
La población de Borrés ha ido decreciendo, desde los 12 fuegos de finales del XV, hasta los 6 vecinos y 24 almas a mitad del XIX y los 19 habitantes del censo de 1981 (aunque en realidad no reside nadie con carácter fijo durante todo el año).
Son abundantes los encanetados de piedra. Los elementos arquitectónicos de interés deben buscarse en puertas y ventanas, destacando dos puertas adoveladas de medio punto muy bonitas en casa Galindo y casa Rabal, ambas con decoración y fecha en la clave (fig. 32). Un par de ventanas adinteladas con leyenda se encuentran en la conocida como La Casona, antigua casa hoy convertida en pajar
Algunas bordas se asientan en la parte alta del pueblo, presentando una de ellas un curioso pesebre en su fachada. Asimismo, se observan algunos yerberos con las correspondientes buhardillas.
Pero quizá lo más interesante de todo sea el crucero existente a la entrada de la población, con una leyenda en el capitel que remata el fuste: "Marco Rabal Año 1748. Esta Cruz es de Lucas Rabal"
FECHAS. Casas: 1747, 1747, 1826, 1844. Crucero: 1748.
Este pueblo, que antes del paso del ferrocarril se reducía a un par de casas, se sitúa junto al Gállego, a 650 m de altura. En 1981 acogía un censo de 52 habitantes. Una borda, una chimenea con los restos de un obús como espantabrujas y alguna portalada adovelada son los únicos elementos que presentan cierto interés.
A 857 m. de altitud, Cartirana se sitúa en terreno llano sobre una corona o terraza, similar a las de su entorno (Larrés, Senegüé, Sabiñánigo, etc.). Sus calles siguen un trazado irregular; y el pueblo se halla bastante modernizado, con pocos elementos que dejen entrever su antigua arquitectura popular. En su iglesia queda una puerta con arco de herradura que denuncia la existencia de una anterior mozárabe.
La población de fines del s. XV era de 8 fuegos, bajando a mediados del XIX a 5 vecinos y 30 almas, hasta los 51 habitantes del censo de 1981.
Son visibles en algunas casas los encanetados de piedra. En casa Usieto y casa Pablo aparecen puertas adinteladas con fecha, siendo adoveladas de medio punto en casa Latas (con ligera impresión de arco conopial). Quizá donde mejor se conserva la pureza arquitectónica es en casa Escolano, con chimenea troncocónica, encanetado de piedra, solanera, horno, etc. Una chimenea troncocónica, varias portaladas con arcadas de medio punto y algunas ventanas enmarcadas en cal completan lo que podemos observar de su antigua arquitectura.
De las bordas, una situada al sur puede destacarse por sus amplias dimensiones. Una fuente con su abrevadero se encuentra próxima a la iglesia.
FECHAS. Casas: 1778, 1888.
Este pueblo se halla en la actualidad absorbido por la ciudad de Sabiñánigo como un barrio más, conservando no obstante sus peculiaridades rurales. A 710 m de altitud, se asienta junto al Gállego, en su margen izquierda, en terreno llano con ligero basculamiento hacia el rio. El Puente, cuyo caserío se apiña en torno a la plaza principal (fig. 5), está bastante remozado con los elementos consabidos de la uralita y los revoques, a excepción de alguna casa y, sobre todo, del Museo de Artes Populares de Serrablo, antigua casa Batanero.
A mediados del s. XIX, tenía El Puente 24 vecinos y 148 almas; 83 habitantes reflejaba el último censo, de 1981.
Por encima de todo, destaca la que fue casa Batanero, desde hace unos años sede del museo mencionado. En efecto, esta casa puede considerarse como una de las más interesantes en la arquitectura popular serrablesa. Su construcción data de la primera mitad del siglo pasado, como denuncian las fechas en placas y puertas, y no le falta ninguno de los elementos esenciales: gran chimenea troncocónica con espantabrujas; interesante solanera; balcones de hierro y, más primitivos y tradicionales, de madera; portalada; ventanas con decoración exquisita (fig. 42); horno; hogar; alcobas; etc.
Otro edificio interesante es casa Lasaosa, que conserva su puerta principal conopial, fechada en el año 1611; otra, adintelada, con una cruz en huecorrelieve, y un balcón tradicional de madera. En el resto del pueblo, puede encontrarse una solanera, alguna puerta adintelada de interés, una portalada, una ventana conopial y algunas buhardillas (una de ellas de dimensiones anormales en la comarca). Un par de plaquetas de cerámica nos señalan lo siguiente: "Partido de Jaca Prova de Huesca El Puente", "Calle de S. Nicolás".
Por lo demás, existen algunas bordas de reducido tamaño y algún secadero. Junto a los muros del antiguo cementerio se conserva un bonito crucero.
Al otro lado del río se halla el Mesón quemao, en el que puede apreciarse chimenea troncocónica, encanetado de madera con decoración de cal bajo el alerao, bonita solanera, puerta adovelada de medio punto y un par de ventanas interesantes. Una plaqueta de cerámica nos recuerda dónde estamos: "Mesón quemado".
FECHAS. Casas: 1611, 1810, 1830, 1830, 1831, 1831.
Este pueblo se asienta en suave llanura junto a la margen izquierda del Gallego, a 680 m de altura. En la actualidad, se encuentra bastante remozado, ya que es utilizado como lugar de recreo para vacaciones y fines de semana, con lo que ha perdido en gran parte el rancio sabor de su antigua arquitectura popular.
A finales del s. XV, tenía Estallo 3 fuegos; a mediados del siglo pasado, 9 vecinos y 70 almas, y el censo de 1981 registraba la cifra de 21 habitantes (aunque, de hecho, nadie reside en él con carácter fijo todo el año).
El edificio más antiguo del pueblo es casa El Baile, con bonita puerta adovelada de medio punto y una ventana encima con fecha de 1628 en el solarete. En casa Simón, destaca una placa con fecha y decoración vegetal, una chimenea que ha sido truncada por la mitad y una curiosa ventana fechada, con un ave y una figura humana que parece un danzante. En casa Juan Ramón, hallamos un pasadizo con dos arcadas de medio punto. Una chimenea de gran esbeltez se conserva en casa Marieta (fig. 70). En el resto de las edificaciones pueden observarse elementos aislados: un par de hornos, una portalada, un balcón primitivo de madera, etc. Pervive también la herrería.
FECHAS. Casas: 1628, 1824,1850. Cobertizo: 1728.
Con este topónimo se designan dos lugares: Puente de Fanlo y Pardina de Fanlo: el primero situado junto al Gállego, al lado de la carretera general y de la vía férrea, muy próxima a Hostal de Ipiés; el segundo, a dos Km de Ipiés. A finales del s. XV, Puente de Fanlo tenía dos fuegos, y la Pardina de Fanlo, uno.
En Puente de Fanlo hay dos casas adosadas que forman una gran edificación compacta, pero en estado ruinoso, en la que destacan dos puertas adinteladas. Las ventanas están enmarcadas en cal; hay una solanera y dos balcones pequeños. Posee además su propia herrería. Pero quizá lo más sorprendente sea su gran puente sobre el Gállego, reconstruído en parte recientemente.
La Pardina de Fanlo muestra una gran casa en ruinas, en la que figuran un par de escudos, uno de los cuales ha desaparecido ya. Este pudo ser el enclave del antiguo monasterio de San Andrés de Fanlo.
FECHAS. Casa: 1865
Ibort, a 860 m de altura, se asienta en el fondo de un pequeño valle de la margen derecha del Gállego drenado por un barranco. Sus calles no guardan ninguna regularidad y su estado es prácticamente de ruina total (fig. 131). Deshabitado desde hace bastante tiempo, a fines del s. XV tenía 4 fuegos, y a mediados del XIX, 6 vecinos y 36 almas.
En general, puede constatarse que la piedra está muy bien trabajada, lo que denota la existencia de buenos piqueros y canteras de piedra. Llama la atención el número de ventanas primorosamente terminadas, gran parte de ellas enmarcadas en cal, coloreada en ocasiones (fot. 49). De igual manera, en un alerao hallamos decoración con cal en color amarillo, negro y rojo. Se encuentran varias puertas adoveladas de medio punto y algunas adinteladas con fecha y decoración. Son numerosos los pasadizos cubiertos entre calles o en el interior de las casas. Casi todas ellas poseen su horno y su pozo; resulta notoria, por contra, la ausencia de buhardillas, que en algunos tejados son sustituídas por pequeños lucernarios o lucanas. Aún se mantienen en pie algunas chimeneas troncocónicas. Muy interesante es la pared que comunica la iglesia con su torre.
Las bordas se sitúan en los alrededores, al norte y este, destacando una por su placa, fechada a finales del s. XVIII, hecho poco común en estas edificaciones. En algunos corrales aparecen como solución arquitectónica de sostén pequeñas columnas. Asimismo, en pajares y viviendas son frecuentes las esquinas matadas y achaflanadas.
La herrería nos muestra un estado ruinoso. No así una de las piezas más curiosas y llamativas de Ibort, como es el pozo de casa Puente, muy próximo a la iglesia, que casi pasa desapercibido por la maleza. Parece una pequeña iglesia en miniatura con su ábside semicircular; en efecto, posee una pequeña nave con su pila y huecos para cántaros y botijos, y, además, el pozo en sí, con su pila para echar el agua al exterior y otra para el interior. Lo más curioso de él es, sin embargo, una pequeña abertura en el techo que hace de linterna natural y que exteriormente parece una chimenea.
FECHAS. Casas: 1842, 1884, 1909. Borda: 1787. Herrería: 1907.