"Poco importa que cariñosamente se discuta cuál es mi patria chica. Aragoneses fueron mis padres, en el Instituto Provincial de Huesca y en la Universidad de Zaragoza efectué mis estudios; pero nacer, propiamente nacer, nací en Petilla, pueblo navarro que aún continúa llamándose Petilla de Aragón, porque de Aragón fue un rey de Aragón lo cedió a un monarca de Navarra, para cancelación de deudas. Soy, y ese es mi orgullo, español; español que cifra su amor en España". Este es un fragmento de una entrevista realizada a don Santiago Ramón y Cajal por el periódico ABC el 4 de mayo de 1922, en donde queda clara la amplitud de miras y el amor por España de uno de nuestros aragoneses más universales. Pero, dejado por sentado el gran amor por su patria, España, don Santiago siempre llevó en lo más profundo de su corazón a Aragón y sobre todo su procedencia humilde, algo que acierta a señalar con claridad Enriqueta L Rodríguez en su obra Así era Cajal: "... En boca suya sólo tuvo a sus abuelos que, como los autores de sus días Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal, le habían enseñado la vida de los pobres, la austeridad, la modestia y la estrechez. Y siempre que podía hacía gala de su procedencia popular".
Pero, bien, y sin caer en localismos estériles, me van a permitir que vaya un poco más lejos y que en estas líneas haga recordar a todo el mundo algo que casi todos desconocen: en estas tierras serrablesas del Alto Aragón nacieron y vivieron todos los ascendientes de don Santiago, e incluso en el mismo Larrés nació su hermano Pedro, gran médico también aunque menos conocido (Remito al lector interesado a un artículo publicado en el Diario del Altoaragón el 25 de julio de 1987, reproducido posteriormente en la revista Serrablo en el que me refería ampliamente a este asunto).
Cuando Santiago Ramón y Cajal, en su libro Mi infancia y juventud, nos dice que su padre era "un aragonés de pura cepa" estaba afirmando una gran verdad, pues de sus ocho bisabuelos, tres eran de Larrés, dos de Isín, uno de Aso de Sobremonte, uno de Senegüé y otro de Acumuer; desde luego, pura cepa aragonesa pirenaica, no cabe duda. Concretamente, el apellido RAMÓN llegó a Larrés procedente de Isín, y CAJAL de Aso de Sobremonte; los primeros eran labradores y los segundos tejedores, lo que obedece a esa procedencia humilde de la que don Santiago hace referencia en más de una ocasión.
Las líneas precedentes vienen al hilo de una cuestión a la que somos dados un poco los aragoneses y que no es otra que la de olvidar o no dar toda la importancia que se merece a los valores propios de nuestra tierra. Cuando uno va por otras tierras allende nuestras fronteras, se da cuenta que cualquier motivo es válido para colocar placas o cualesquiera otra indicación recordándonos que "aquí nació, residió, respiró, murió..." don Fulano o don Mengano, y resulta que AQUÍ hay motivos más que suficientes para colocar una placa y otras cosas más y, ya ven, NADA.
Por otra parte, esta Exposición tiene algo especial: obra gráfica original de don Santiago. En efecto, en ello radica gran parte del éxito de la misma, pues poder contar con el extraordinario álbum anatómico de Ramón y Cajal es todo un lujo que debemos agradecer a la Universidad de Zaragoza, quien por primera vez ha permitido sacar de sus estancias esta auténtica joya artística. Cuando en su primera infancia Santiago correteara por las ruinas de este castillo y cuando ya adulto lo fotografió no podría imaginar que muchos años después ese castillo ruinoso se convertiría en museo en cuyas salas se iban a poder contemplar sus maravillosas láminas de anatomía.
"Amigos de Serrablo", en este año histórico de 1992, sigue trabajando por la CULTURA como lo viene haciendo desde hace veintiún años, y lo hace de manera especial con esta Exposición homenaje a don Santiago Ramón y Cajal, hombre por cuyas venas corrió sangre de estas tierras del Aragón rural, sacrificado y humilde, del que tuvieron que salir, y salen, muchos hombres y mujeres hacia otros horizontes más venturosos. En abril recibía la Asociación la Medalla al Mérito cultural concedida por el Gobierno de Aragón, poco tiempo después la misma Asociación sigue dando ejemplo de su trabajo constante por todo lo que sea la cultura. Ese ha sido el camino andado hasta ahora y ese va a ser el camino que se siga recorriendo en el futuro.
A partir de ahora, Larrés todavía se conocerá más. Sus pobladores y los de todo el entorno están "obligados" a visitar esta Exposición que homenajea a uno de los más ilustres personajes engendrados en estas tierras.