Semblanzas de mi lugar: Escartín


Continuación

XII.- NACIMIENTO, BAUTISMO, INFANCIA...

1) NACIMIENTO.

El matrimonio era la pieza esencial en que se basaba la continuidad de la casa: su fruto, los hijos, eran imprescindibles en el organigrama familiar. La esterilidad de la "choven" era un augurio de ruina: a veces se solucionaba con la adopción de algún niño. Eran más apreciados los varones, por su capacidad de trabajo. Las hembras producían cierto escepticismo: había que buscar un buen yerno. No tenemos constancia de practicas mágicas para implorar los frutos del matrimonio, indudablemente las habría antiguamente, por lo menos alguna oración iría destinada a este menester.

Durante el embarazo sí que se observaban ciertas precauciones-supersticiones, referidas al tipo de alimentación, forma de vestir, evitar determinados trabajos... Se creía en los antojos: si la madre tenía el deseo de comer algo y no podía satisfacerlo, la criatura nacería con una mancha, en cualquier parte de su cuerpo, que representara en abstracto lo que aquella no pudo comer.

En general no se prestaba demasiada atención a la madre gestante, que continuaba realizando sus tareas hasta que no estaba muy "alantada". Eso si, iba preparando la ropa para la criatura.

El alumbramiento se producía en casa, con la colaboración de mujeres experimentadas o "parteras" que limpiaban a la criatura y liaban el cordón umbilical. En caso de producirse alguna grave consecuencia se avisaba al Médico, al que había que ir a buscar en caballería.

La leche materna era la alimentación habitual: si la madre no "daba" leche suficiente, se complementaba con el concurso de una "matrona o comadre" (nodriza), que daba de mamar al pequeño, buscaba entre la familia o amistades. Se daba el caso de que una misma mujer "criase" a varios niños, no de forma simultánea.

2) EL BAUTIZO.

Se celebraba de acuerdo con el rito católico imperante. La madre no asistía por estar convaleciente del parto. Los padrinos y familiares acudían ataviados con sus mejores galas. A la salida los padrinos lanzaban peladillas y "perras gordas" a los "zagales" del pueblo, que acudían con gran ilusión.

A continuación se celebraba una comida familiar, a la que se invitaba al cura.

La madre debía abstenerse de asistir a la iglesia, hasta el día de la purificación, mediante una ceremonia que oficiaba el cura, tras la cuarentena reglamentaria. En ese período salía poco de casa, por la observancia tradicional y los cuidados que precisaba el recién nacido.

3) LA INFANCIA: TRABAJOS Y JUEGOS DE LOS NIÑOS.

Como los niños de todos los lugares y de todas las épocas, sólo teníamos un deseo: jugar. Pero también debíamos realizar una serie de actividades que por nuestra edad teníamos asignadas en el sistema económico familiar, en el que había unas tareas específicas para nosotros.

3.1. Trabajos.

Nombraremos los variados trabajos que hacíamos, distribuidos cíclicamente muchos de ellos a lo largo del año. Variaba su importancia, intensidad y responsabilidad según la edad: así, muy pronto era capaz de cuidar los corderos en su "fenal" o llevar la merienda al abuelo a un campo próximo. Desde los 6 o 7 años constituíamos parte necesaria del organigrama familiar, sobre todo en verano, la época de más trabajo. Se respetaba bastante el horario de la Escuela, para que pudieras asistir, pero, entre sesión y sesión o a la salida, raro era el día que no te mandaban hacer algo.

Las tres tareas que más se nos encomendaban era: cordereros, vaqueros y pastores. También llevar la comida a los que estaban en el campo, regar el huerto, etc.

3.2. Juegos, diversiones... 

Según el plan de trabajo familiar, donde todos los brazos eran pocos, apenas teníamos tiempo para jugar. Sin embargo, de vez en cuando, "pegábamos la vuelta" y desaparecíamos en busca de otros "mocés" para hacer alguna aventura. Allí no llegaban los juguetes, pero, a nuestro modo, lo pasábamos muy bien. En cuanto veíamos un rato libre, no parábamos en casa.

En la "placeta" de la escuela, durante los recreos, entradas y salidas, practicábamos los juegos reglamentados, enseñados por los maestros: tres en raya, a marro, a "campito"...

Nos divertíamos más con los entretenimientos y aventuras que nos inventábamos sobre la marcha, de acuerdo con las circunstancias. Entre ellos podemos citar:

- Escondernos por los edificios abandonados y semiderruidos. Simulábamos batallas, usando como armas: piedras con tirachinas, flechas de madera o "esclofitazos". El "esclofito" era un canuto de "sabuquero" con un émbolo de menor tamaño. Al hacer pasar dos tacos de cáñamo, ensalibados, el primero sale proyectado a distancia, produciendo una detonación.

- Poseer una navaja era una de las máximas aspiraciones. Con ella nos pasábamos muchos ratos "fustiando" (tallando, cortando...).

- Mirar "niedos" de todo tipo de aves y pájaros. Controlábamos su evolución y procurábamos guardarlos en secreto, para que otros no los estropeasen.

- Mirar "murcialagos" (murciélagos). Nos gustaba observarlos, jugar con ellos, después los soltábamos.

- "Espachar potrecadas" en calles y barrancos. Cuando llovía hacíamos pequeñas presas, que luego rompíamos para que el agua bajase más tumultuosa.

- "Espachar canteras": con las laderas tan empinadas y pendientes, constituía una tentación lanzar piedras para ver cuál llegaba más lejos.

- Explorar cuevas, barrancos, "cinglos", saltos, etc. Una de las cosas que más nos intrigaba era el saber de donde salía la "gloriosa" del barranco "o Bergazo", que era una resurgencia de agua impetuosa que salía en primavera.

- Imitación de ciertos trabajos de los mayores: por ejemplo, hacíamos rebaños con "burros de buxo" (frutos del boj), o simulábamos arrastrar madera, con palitos, por una "tiradora" marcada en la tierra..

XIII.- NOVIAZGO Y MATRIMONIO.

1) EL NOVIAZGO.

Antiguamente la mayor parte de los matrimonios, de los casamientos, se hacían por conveniencia: acordados por los padres, en connivencia con los interesados o empujados por aquellos. Cualquier acontecimiento social era bueno para iniciar los contactos, que desembocarían en futuros "ajustes": las romerías, las fiestas, las ferias...

Todos los personajes que acudían por los pueblos (tratantes, arrieros, artesanos itinerantes), desempeñaban un papel activo en este cometido. Ellos sabían donde había mozas y mozos "casaderos" e información adicional sobre su situación económica, sus pretensiones y su comportamiento. Como pasaban bastante tiempo trabajando en cada casa, a la menor ocasión saltaban:

- Tú, Fulanico, podrías ir de yerno a tal casa, de tal pueblo...
- Mira, si te interesa, se lo diré a los padres de Fulanica...
- No me parece del todo mal. Puede decírselo con "desimulo", a ver qué les parece...

Le faltaba tiempo a nuestro personaje (vamos a suponer que fuese el sastre) para hablar con la madre y la moza:

- Debías ir pensando en casar la moza. En tal pueblo tienes a Fulano, que a lo mejor le interesa, una buena ocasión...
- Bueno, pues dile que venga tal día, que ya hablaremos...

Al anochecer del día acordado, se presentaba el sastre acompañando al pretendiente. Todos se saludaban, hablaban de cualquier cosa, sin hablar explícitamente del asunto que les había movido. La dueña preparaba buena cena, con la posibilidad de que a lo largo de la misma se iniciase la amistad entre mozo y moza. Los visitantes llegaban y se ausentaban de noche para evitar que se enterasen los vecinos.

Cuando era el heredero el que buscaba "choven", había un proceso muy similar. Su madre hablaba con el sastre (por ejemplo):

- Oye, Fulano, tu que corres "tos os lugars", ¿no conoces alguna moza que nos "convenise" pa choven?...
- "Pos mia", Fulana, en tal casa de tal pueblo, "en yay" una de buenas "maneras" que "tos" convendría...
- Bueno, pues ya lo hablaremos y, si pensamos algo, te lo diremos para que les des aviso cuando vayas por allí, caso de que no esté comprometida con otro...

En caso de interesarle se hacía la visita preceptiva, como en el caso anterior.

En las romerías (especialmente en la de Sta. Orosia) y en las fiestas, las conversaciones eran más directas, pues se establecían entre los padres de los interesados. O bien se "ajustaban" otros noviazgos iniciados con anterioridad. Así, entre rezos, dances y chascarrillos, cada cual "iba a lo suyo"...


Continuará