Esta subcomarca, cuyo centro es Biescas, antaño núcleo artesanal y hoy centro turístico, se ubica a las puertas del alpino valle de Tena, junto al Gállego. La economía tradicional simultaneaba la agricultura con la ganadería, aunque decantándose hacia esta última, hecho que queda reflejado en la arquitectura popular entre los edificios auxiliares conviven las bordas cerealistas de era con los yerberos de gran buhardilla abierta en su techumbre -en contra de lo que ocurre en Sobremonte y en el valle de Tena, zonas más húmedas y frías, donde sólo aparecen estos últimos-, y en los puertos abundan los refugios pastoriles o mallatas: Biescas, Gavín, Yésero y Espierre -mallata Lopera-.
En la Tierra de Biescas hacen acto de presencia los tres modelos de vivienda que hemos descrito para el Serrablo: casa-patio, casa-bloque y casa-fuerte (este último sólo en Biescas); predomina el primer modelo, debido a las múltiples exigencias de un sector primario mixto que requería una amplia gama de estructuras auxiliares. Un tercio de las fechas que aparecen en los edificios de la zona son del s. XVIII y pertenecen generalmente a dicho modelo, pues sería en esa centuria cuando se produciría el despegue económico en Serrablo septentrional, con la consiguiente renovación de edificios.
En el monte de Biescas -por influencia del foco del valle de Tena- se hallan varios ejemplares de casetas con cúpula levantada por aproximación de hiladas; están destinadas a fines diversos: refugio de carboneros, en el bosque de Lasieso, y de pastores, en la partida de San Martín, próxima a Santa Elena.
Desde el punto de vista urbanístico, predominan los núcleos con ejes que convergen sobre la plaza, aunque no es éste el único modelo, pues también aparecen núcleos divididos en dos barrios (Biescas), ejes únicos (Orós Alto), estructuras dispersas o en nebulosa (Orós Bajo) (fot. 116), etc. Abundan los pueblos instalados sobre conos de deyección.
El interés arquitectónico de la inmensa mayoría de ellos es muy elevado.
Situado en la ladera NE del monte Güe (1.580 m), en un umbral lateral del antiguo glaciar del valle de Tena -que finalizaba en Senegüé-, no lejos del actual cauce del río Gállego, su altitud es de 884 m. Su estructura arquitectónica es longitudinal, siguiendo una misma curva de nivel coincidente con un camino acotado por dos barrancos y en cuyo extremo N se ubica la fuente. La conservación de la arquitectura popular es óptima, habiéndose realizado modificaciones con la finalidad de crear segundas residencias que no resultan estridentes.
Arguisal tenía en el s. XV 6 fuegos; dobló posteriormente su población, hasta los 12 fuegos y 74 habitantes con que contaba a mediados del s. XIX, y decreció, según la tónica general, hasta los 10 de 1981.
La vivienda más interesante es casa Teresa, acogida al modelo corriente de casa- patio, donde vivienda, cuadras, yerberos, pozo y corral forman un todo. A lo largo del camino-eje abundan pequeños huertos escalonados. Es frecuente observar monumentales escalinatas que suben hasta las guardillas de los pajares para poder introducir las cargas de heno. Existen pozos cilíndricos con tejado a dos aguas y pila adosada (fot. 68). El tramo de camino que se dirige hacia la fuente-lavadero, delimitado por muros de granito cuya construcción podría catalogarse de ciclópea (fot. 94), proporciona una bella panorámica de la Tierra de Biescas y del valle de Tena.
FECHAS. Una casa moderna de 1933.
Situado junto a Espierre en un valle colgado, de dirección E-W y perpendicular al Gállego, cuya cabecera se instala en los puertos de Erata (2.000 m), su altura sobre el nivel del mar es de 1.185 m. El núcleo se estructura en torno a una gran plaza de dimensiones poco corrientes en la zona y en cuyo centro se ubica un pozo de agua comunitario. Las bordas, con sus eras respectivas, se sitúan al SW, buscando el azote del viento. El estado de conservación de la arquitectura popular es bastante puro; destaca en general la arquitectura de todo este pequeño valle por la maestría y elegancia con que se realizaba.
Barbenuta contaba a finales del s. XV con 12 fuegos; alcanzó a mediados del pasado siglo 19, con 117 almas, para sufrir posteriormente un despoblamiento radical hasta los 2 moradores que lo habitaban en 1981. Muchas viviendas han sido restauradas y consolidadas para que sirviesen como segunda residencia en el período estival.
Llama la atención el que las bordas de Barbenuta posean en la entrada un amplio espacio cubierto para almacenar provisionalmente la cosecha cuando en la trilla amenazaba el mal tiempo. En una borda se aprecia un magnífico sillar fechado en 1854 y cargado de decoración vinculada a la fertilidad: un sol, una espiga y el nombre de su propietario: "Remundo Pardo" (fig. 105). En casa Pascual, al W del núcleo, se observa una de las chimeneas más estilizadas de la zona. Chimeneas cilíndricas perduran en dos casas de la plaza (Ignacio y Gaitero). Una de ellas conserva una ventana de cabecero con arco conopial.
FECHAS. Casas: 1721. Bordas: 1854.
Situado en la solana del barranco de Oliván (monte Cantalobos), a una altitud de 968 m, un pequeño barranco separa una casa del resto del núcleo, en cuyo centro se ubica la iglesia (s. XVIII). El estado global de la arquitectura es ruinoso. Berbusa tenía en el s. XV 8 fuegos; a mediados del XIX, 12, con 74 almas, y en la actualidad -desde la década de los años 60- se halla despoblado y pertenece al Estado.
Dos piezas arquitectónicas destacan entre las ruinas: una casa, que debió de ser potente y a la que se accede a través de un patio exterior con puerta de medio punto monumental, y una ventana con un taqueado en el cabezal -casa Pepico-, así como una borda de era, de dos pisos y con inusual alzado en la zona.
FECHAS. Puerta iglesia: 1703.
Situado bajo el congosto de Santa Elena, que separa al valle de Tena de la Tierra de Biescas, se levanta a ambos lados del río Gállego, sobre una estratificación normal de este eje fluvial que el glaciar cuaternario no pudo borrar (fot. 20). Su altitud es de 875 m.
El barrio de la orilla izquierda se denomina San Salvador y, al igual que sucede con el de la derecha -San Pedro- (fig. 125), se estratifica en dos niveles altitudinales: sobre la barrera geológica y al pie de ésta. La zona elevada de ambos barrios se estructura en ejes paralelos a la dirección transversal de la alineación: Tirador y Buena Vista, en el barrio de San Pedro; Buena Vista o La Peña, en el del Salvador. A los pies de ambas zonas elevadas se ubican placenteros los ensanches modernos, aunque también existen ejes tradicionales: La Ramblera, paralela al cauce del río, en el barrio de San Pedro; y la calle Fría, en el de Salvador, propia de agricultores y ganaderos, que entra en contacto directo con bordas, yerberos y prados. En la zona más elevada de ambos barrios se localizan sus respectivas iglesias -la de San Salvador con ábside románico-.
A pesar de haber sido parcialmente incendiado el núcleo durante la guerra civil, al margen de tratarse de una población plenamente aculturada y en la que ha incidido mucho la construcción turística, realizar un minucioso paseo arquitectónico por la localidad encierra una gran recompensa.
Se conoce la población del barrio de San Salvador en el siglo XV, que era de 54 fuegos; globalmente, a mediados del s. XIX el núcleo tenía 106 fuegos y 655 almas; a partir de allí, el despegue fue espectacular, llegando a alcanzar en 1900 1.475 habitantes; en 1950, 1.716, aumento éste producido por la gran demanda de mano de obra de las centrales hidroeléctricas en el valle de Tena. Sin embargo, el censo de 1981 -911 habitantes- resulta regresivo, como lo es la demanda de mano de obra. El envejecimiento de la población es un hecho evidente.
Para iniciar un recorrido por los hitos más interesantes de la arquitectura del barrio de San Pedro, puede partirse del moderno puente sobre el Gállego y seguir el camino que discurre sobre el muro de contención de la orilla derecha (estos diques de contención, llamados barbacanas, se renovaban o reconstruían en trabajo comunitario tras las grandes avenidas primaverales). Adherida al muro, existe una serie de viviendas populares muy humildes; la primera -casa Tomás Ipiens- encierra patio abierto con fuente o filtración del Gállego. Al pie del muro y en el callejón, se observa una fuente de tres caños con tejado de losa fechada en 1704.
Bajo la iglesia y separado de ella, existe un edificio reducido, hoy abandonado, denominado La abadía, con chimenea cilíndrica de poco alzado y escudo oval en su fachada, cuartelado con dos leones rampantes y dos alas, y que presenta la fecha de 1589. Hacia el W y descendiendo por el Tirador, se aprecian dos casas de principios de siglo, de inspiración francesa, con pilastras decorativas en el revoque y pisos marcados en el exterior por imposta.
En la desembocadura de este eje aparece una casa atípica -casa Chances-, parada antigua de diligencias y, después, de autobuses, que posee gran balconada de madera; junto a ella se ubican la diminuta capilla de San Antonio y la ermita de la Virgen del Pueyo, de fábrica del s. XIX y en ruinas. Desde aquí, un eje se encamina al sur, con casas de tres plantas, marcadas en el exterior, de principios de siglo y de inspiración francesa -casa Ropero, etc.-; esta calle conduce al ensanche moderno.
Bajo la alineación cimera de la iglesia se localiza una trama de callejones que albergan edificios bastante antiguos -ss. XVI-XVII- y que giran alrededor de la Torraza (fot 30), casa fuerte mandada construir en 1580 por Juan de Aso, infanzón de la localidad. Insertada en una plaza prácticamente cerrada -La Corralada-, presenta un alzado de cuatro plantas, siendo éstas de reducida superficie; la fachada se halla partida por una imposta y posee monumental puerta adovelada con moldura en el trasdós, al igual que sucede con dos grandes vanos, uno de ellos con parteluz vertical y el otro horizontal; sin embargo, otras tres ventanas se acogen al más humilde sentido popular de la construcción. Cercana a ésta hallamos otra de la centuria siguiente -casa de Pedro Paula-, con portada adovelada de arco conopial y cruz potenzada en un dintel (fot. 40).
El vínculo de unión de un barrio y otro lo constituye un puente de la década de los años sesenta que sustituyó a otro anterior de tablas. Antaño, el puente sobre el Gállego ocasionó infinidad de pleitos por el derecho de pontazgo, especialmente con los ganados del valle de Tena.
La parte alta del barrio de San Salvador -La Peña- se alinea en ejes paralelos; uno queda colgado al borde del precipicio que da a mediodía -Cenendón-. Desde la iglesia se aprecia una buena panorámica de tejados, que permite observar cómo se conjuga la losa con la teja autóctona.
Al E de la iglesia se ubica casa Pepe Estaún (ss. XVI-XVII) (fot. 43), núcleo matriz de esta familia infanzona, con extraordinarios ventanales adintelados con parteluz cruciforme, molduras decorativas ribeteando el vano y una curiosa sirena de dos colas (fig. 40). En el mismo sector -casa Sebastián- (s. XVIII) existe una chimenea cilíndrica de poco alzado con espantabrujas y una gran solanera de madera. Al NE subsiste un barrio de bordas y eras ahogadas por arquitectura moderna; una de estas construcciones, que presenta puerta adovelada con arco conopial y dovela portadora de esvásticas, fue antaño vivienda -antigua casa Marco Caña- (fot. 51). Tras la iglesia existe una gran plaza de la que parte otro eje E-W, con puertas adoveladas como la de casa Calandrón; en la zona más elevada, casa Carrasco, con chimenea troncocónica, es un claro ejemplo de arquitectura popular humilde en ámbito urbano.
De la Peña se desciende por una larga escalinata -Las Escarambetas- (fig. 126) y en este sector hallamos una gran diversificación de construcciones; similares a las del valle de Tena y, por lo tanto, en relación con la arquitectura de Béarn son las casas de Sebastián Estaún y Bastero Clara, la primera de monumental portada (fig. 28); casa-patio típica de la comarca con espectacular chimenea troncocónica es la de Francho Sanz (fig. 71), etc. Este sector finaliza al mediodía en la calle Fría, con restos de alfarería que funcionó hasta finales del s. XIX, hoy propiedad de casa Cote; también destaca una ventana de arco conopial -casa Pepe Estaún- y una interesante balconada y verja de forja en casa Braulia.
En el monte de Biescas, cabe reseñar dos tipos de construcciones: por un lado, las casetas construidas con bóveda levantada por aproximación de hiladas en toba -tosca- (faja Lorenzo, en el monte de Lasieso (fot. 83), o en los campos de San Martín, cercanos a Santa Elena, etc.); por otro, los puentes medievales (puente del diablo en Lasieso y puente Mola sobre el Gállego).
En Biescas existió una tejería al sur del parque de Arratiecho, en la zona denominada Las Fuevas, que dejó de fabricar en la segunda mitad del s. XIX. En casa Josito -calle Fría-, se guardan cuatro tejas con decoración incisa y leyendas que se colocaban en el cernillón o cumbre del tejado para celebrar la finalización de una cubierta; en una de ellas se lee: "A la mano y pluma de Lorenzo Gavín. 1740 ano".
FECHAS. Casas: 1580, 1589, ¡704, 1727, 1735, 1816, 1857, 1880. Fuente: 1704. Cuadra: 1714.
Continuará
PIES DE FOTOS:
Mapa nº 6: Tierra de Biescas
Fig. 105: Placa de borda (Barbenuta)
Fig. 28: Casa José Mª Escartín (Biescas)
Fig. 125: Biescas
Fig. 126: Casa Miguel Juan (Biescas)