Semblanzas de mi lugar: Escartín


Continuación

XI.- OFICIOS.

Creemos oportuno hacer constar que no se trata de oficios con dedicación exclusiva, tal como hoy los comprendemos, salvo contadas excepciones, sino actividades complementarias de las tradicionales (ganadería, agricultura...). Estos trabajos secundarios contribuían a sacar adelante casas con poca "Fachenda" (tierras, ganado) o con mucha gente para alimentar. Normalmente aprovechaban los períodos de menor actividad, como otoño e invierno, para realizarlos. El pago se hacía en especie, mediante una "iguala", a trueque, pocas veces en metálico. Los arrieros, artesanos itinerantes y tratantes, transmitían todo tipo de noticias de pueblo en pueblo, contribuyendo a no pocos arreglos de bodas (casamenteros).

1) Artesanos locales

1.1. Botero

Tradicionalmente casa Buisán surtía de botas, "botos" y "boticos" al pueblo y toda su "redolada". El cliente aportaba la piel correspondiente, generalmente de cabra o cabrito. Para los "boticos" era mas aconsejable la de "choto" (macho cabrío), era la más resistente. También se encargaba de las reparaciones: la mas común eran los agujeros que se tapaban con una "botana" de "buxo" en "botos" y "boticos".

1.2. "Ferrero"

Hasta principios del siglo actual había uno en el pueblo. Todavía se conserva intacta la fachada de la casa. La puerta está formada por tres grandes piedras: la horizontal o dintel está trabajada conformando un arco rebajado, decorada con una y la inscripción "OLIVAN AÑO 1829". El alero apoya en unos canes de piedra con perfil redondeado.

La "ferrería" está adosada a la casa: el horno con bóveda de cascarón o semiesférica. Al disminuir la población, el herrero emigró, vendiendo la casa a un vecino, por lo que se construyó otra "ferrería" en la parte alta del pueblo, junto a la escuela, más tarde trasladada a la plaza de la fuente. Desde entonces hubo que recurrir a "ferreros" de fuera: primero de Bergua, finalmente de Fiscal. Se hacía una "iguala" para todo el pueblo, realizándose el pago en "cuartales" de trigo. A cambio el herrero acudía periódicamente a "ferrar" las caballerías, "aluciar" las rejas, etc. El material (hierro y carbón) era aportado por el cliente, así como la colaboración personal a la hora de hacer el trabajo.

También hacía y reparaba accesorios para la labranza (rejas, dentales, etc.), para la casa (morillos, estrébedes, calderizos...), piezas de carpintería (cerrajas, llamadores, cercillos,...).

2) Arrieros o vendedores ambulantes.

De su presencia por estos pueblos, encaramados en las montañas, pueden sacarse muchas conclusiones: la penuria económica de otras latitudes, desde el Somontano a tierras más lejanas. ¡Darse semejantes caminatas para vender unos metros de tela, unos kg. de pez, unas vasijas...! Puede decirse que había un autentico servicio a domicilio para cubrir cualquier tipo de necesidad, tanto para comprar como para vender.

Acudían una vez al año como mínimo, algunos un par de veces. Tanto los arrieros como los artesanos ambulantes o itinerantes solían tener una casa fija para hospedarse, que pagaban con algún trabajo, compra o venta beneficiosa. Fueron desapareciendo paralelamente al despoblamiento de los pueblos; de algunos podemos constatar su presencia hasta la década de los 50. Entre los vendedores ambulantes podemos citar:

2.1. Pecero.

Venía de Longás (Zaragoza). El último se llamaba Pedro. Traía pez para marcar las ovejas, o hacer "pilmas" (engrudo) para curar las fracturas de las patas, inmovilizándolas con un armazón de cañas ("empilmar"). También vendía aceite negro: para desinfectar heridas a los animales, impidiendo que les acudiese "la mosca".

2.2. Aceiteros

Llegaban a finales de primavera, procedentes del Somontano de Huesca. El aceite se consumía poco, utilizándose básicamente las grasas derivadas del cerdo. La traían en "boticos". Se pagaba con dinero o a cambio por queso. Los aceiteros más conocidos eran: Pedro de Alquezar y "Mamón" de Banastón.

2.3. Quincalleros

Llevaban vajilla de todo tipo (de hojalata, cobre, porcelana, barro), embalada en banastos de mimbres, cargados sobre asnos o mulos. ¡Cómo podían llevar aquellas grandes tinajas de barro por unos caminos tan angostos!.

A cambio de trapos de lana, pieles, etc. El más asiduo visitante era Félix de Labuerda.

2.4. Tendero

Se la llamaba así, aunque sólo vendía telas (de pana, algodón, etc.). Venía una vez al año y no llevaba caballerías propias, trasladando su mercancía por medio de algún conocido o bien alquilando algún asno. Siempre había alguna mujer que sabía coser un poco, por lo menos para los "mocés". Para ropa "de fiesta" se encargaba al sastre.

Durante muchos años acudía, nada menos que desde Barcelona, el "Manco", que recorría Bergua, Otal y Escartín.

3) Artesanos itinerantes o ambulantes

Pernoctaban y comían en la casa para la que trabajaban. El pago era generalmente en especie, de acuerdo con una iguala anual verbal o con la valoración del trabajo efectuado. Eran escasos los que cobraban en metálico.

3.1. Sastre

Hacía un recorrido anual por los pueblos. Se le pagaba casi siempre en metálico. Algunos aportaban también las telas, otros simplemente cosían las prendas, por tanto había que adquirir la tela por otro medio.

En Sobrepuerto era muy conocido el sastre Codón de Cortillas, también Antonio de casa Sastre de Bergua, su hermano de Torla y Jal de Sabiñánigo (los dos últimos vendían las telas).

3.2. Carpintero

El más solicitado era Rufino de Lardiés. Se le debía garantizar un trabajo que rentabilizase su traslado, para una familia o varias de común acuerdo. El interesado iba a buscarle con una caballería, para cargar con la herramienta más imprescindible.

En todas las casas había un "banco de carpintero" y remanente de materiales (tablas, cuairones, maderos, etc.). Los trabajos más corrientes eran: cadieras con sus mesas abatibles, bancos, puertas, ventanas, tarimas para salas y cuartos, etc.

Para ciertos trabajos había un aficionado en el pueblo (Antoné de casa Navarro), por ejemplo serrar tablas, reparar puertas, hacer "cletas", ataúdes, etc.

3.3. Cestero o capacero

En todas las casas se disponía de unas cuantas mimbreras, situadas en los "fenales" próximos, que proporcionaban la materia prima: los mimbres. Era necesario cortarlos todos los años, de lo contrario degeneraban las ramas y no servían. Se guardaban atados en fajos, a la sombra y en sitio cubierto. Los de corte reciente podían trabajarse directamente. Por el contrario, los antiguos había que ponerlos previamente a remojo, durante 8 o 10 días: se llevaban a un "balsón" del barranco más próximo, hundiéndolos con unas piedras. Para cestas finas se pelaban, así quedaban blancos.

Daba una vuelta anual Esteban de Biescas. En el mismo pueblo sabían el oficio: Mariano de casa o Royo, Francisco de casa Lacasa y Vicentico de casa Buisán. Los utensilios más solicitados: algaderas, banastos, roscaderos, capazos, cestas, etc.

3.4. Bastero

Enviaba recado con alguien para que fuesen preparando los materiales. Pasaba una vez al año. Los más conocidos eran: Felipe de Yebra de Basa (nacido en Cillas) y otro de Javierre de Ara.

Materiales: madera de "fau" y "caxico"; piel de "choto", de cabra o jabalí; paja de centeno y lana. La "tarria" y el "pretal" se compraban aparte.

Realizaban: bastes, aparejos (de cáñamo y lana), albardas (rellenas de paja), colleras, etc. También hacía reparaciones de los usados.

3.5. Colchonero

A veces los mismos sastres "paraban" los colchones, incluso el bastero. Previamente las dueñas lavaban la lana y la tela, y el colchonero vareaba la lana con el fin de esponjarla; a continuación comenzaba a "parar" el colchón. Para los nuevos se utilizaba la lana recién lavada, bien vareada e incluso "escarminada" (desenredada, aflojada...).

3.6. Afilador

En todas las casas había una "amoladera" (muela de afilar) para afilar toda clase de utensilios de corte: "estrales", cuchillos, tijeras de esquilar, etc. No obstante, por lo menos una vez al año, venía un afilador, empujando su rueda de madera por aquellos complicados y pendientes caminos, ¡para afilar un par de cuchillos y tijeras en cada casa!... Procedían de la región gallega.

3.7. Capador

Castraba burros, machos, carneros y cerdos. A las cerdas destinadas a la matanza les quitaba las "berronderas": se engordaban más y tenía mejor sabor su carne. Venía desde Navarra.

3.8. Estañador-hojalatero

Reparaba toda clase de vasijas y vajillas metálicas: calderos, ollas, cacerolas, pucheros, aceiteras, zafras, pozales...

Los elementos utilizados eran: el martillo de estañador, un poco de carbón para calentarlo y el estaño. Algunos también arreglaban paraguas.

3.9. Relojero

Arreglaba aquellos viejos relojes de pared, con sus artísticas cajas de madera, que decoraban la sala de cada casa, rompiendo su silencio cada media hora. En su mayoría procedían de Francia (de Tarbes, de Pau...), traídos por los trabajadores temporeros o por los pastores de las montañas de Bujaruelo-Gavarnie.

Recordamos a Ángel de casa campo de Asín, que durante muchos años recorrió los pueblos de Sobrepuerto. Antiguamente venia un relojero desde Francia.

3.10 Fideero

Preparaba pastas para sopa, fideos, macarrones, etc., con masa de harina, agua, algún colorante... La materia prima se la proporcionaban en cada casa y utilizaba una maquina artesanal.

4) Compradores

4.1. Tratantes

Generalmente las compras y ventas de ganado se hacían en las ferias, si bien una pequeña parte se realizaba en la propia casa con los tratantes que, de forma periódica, iban por los pueblos. Algunos estaban interesados por una clase de ganado, otros compraban todo "lo que salía"... Los ganaderos acudían a las ferias para enterarse de los precios y orientarse a la hora de "pedir". En los tratos se producían estrategias curiosas por las dos partes:

- ¿Cuánto pides por "ixas" reses?
- Y tú, ¿cuánto ofreces?
- Tanto, puestas en la carretera...
- Por "ixe" precio no te las llevarás. Fulano me da más...
- Sí, pero no cobrarás nunca. "Pa días los tiens" en casa...
-"Pos mira, aún tiengo prenso pa dales"...

El tratante se iba a otras casas para hacer los mismos tanteos. Más tarde volvía sobre sus pasos, para realizar el acuerdo definitivo.

A los tratantes de cerdos se les llamaba "gorrineros". Un tratante bastante apreciado fue José de casa a Roya, nacido en Escartín, pero afincado en Santolaria de Ara.

4.2. Pelletero

Compraba pieles de todas clases: de oveja, cabra, conejo, "rabosa", "taxón" (tejón), etc., hasta las más preciadas de "fuina" (marta), jineta, gato montés... El precio se fijaba según el peso o "a ojo". Pasaban en fechas determinadas del año, en especial después de las fiestas. La venta de pieles era un complemento a la menguada economía. Entre los "pelleteros" destacaban: Ramón de casa Buisán de Escartín, Marina de Oliván, Vida y Celestino de Bergua y Antonio de casa Piquero de Asín.

5) Otras actividades

  •  Curanderos. - Se recurría a ellos especialmente para las enfermedades de los animales de carga. Entre los más conocidos: uno de Gavín, otro de Guaso y Chafurras de Piedrafíta (Valle de Tena).
  •  Santeros. - Antiguamente venía el santero de la ermita de Sta. Orosia. A veces de otras ermitas próximas a Yebra: S. José y Sta. Quiteria. Recogían sobre todo trigo, lana, etc.
  •  Pobres.- A pesar de las largas distancias, venían algunos en busca de comida: patatas, tocino... El dinero brillaba por su ausencia. Solían portar un saco o una "capaceta" de esparto. A las mujeres se les llamaba "pobras".
  •  Vendedores de fruta.- Escartín apenas tenía frutales, por el contrario en Bergua se daban en abundancia. En el verano subían a vender cerezas, manzanas, peras, nueces..., a cambio de queso, lana...


Continuará