Semblanzas de mi lugar: Escartín

3.3. Marcas del ganado.

El ganado (lanar, vacuno, cabrío) se marcaba por varias razones:

  •  Para demostrar La propiedad en caso de extravío.
  •  Para facilitar su identificación por otros pastores en los rebaños colectivos.
  •  Para indicar su venta a un tratante determinado.
  •  Para facilitar su localización en la cabañera (los carneros).

Las marcas eran de tres tipos diferentes:

  •  Con pez, aplicada con un hierro caliente, en el que figuraba la letra o el signo correspondiente, sobre el lomo del animal recién esquilado. Sólo se marcaba así al ganado lanar.
  •  Con "enroya": engrudo o pintura rojiza sobre determinada parte de la res. Para los ganaderos era de color rojo y los tratantes marcaban con color azul.
  •  En la oreja, mediante corte o raja. Se marcaba así a todo el ganado al poco tiempo de nacer.

Cada uno tenía su marca (signo o letra), que era conocida por los demás vecinos. Había ganaderos y pastores que conocían perfectamente a sus reses, identificándolas por ciertas peculiaridades de cada animal ("pintas" negras o blancas, ojinegra, "befa", por la forma de balar...).

Las marcas de pez negra eran las siguientes, situadas generalmente a un lado del lomo de la res: [Ver imagen 1991-06-p5]

3.4. La pedera.

Cuando una oveja se quedaba sin cordero, por muerte después de nacer o haber abortado, se le "acarrazaba" (adjudicaba) uno de alguna otra que hubiese parido dos o que no garantizase su crianza completa, por ser muy joven ("Borrega") o no tener leche suficiente. Para eso se la ponía en la "pedera", en un lugar separado de las siguientes reses.

Consistía en sujetarla, atándola de una pata a una anilla próxima al suelo, para obligarla a amamantar a su cordero porque lo había aborrecido o bien cuando se pretendía hacerle criar un cordero de otra oveja, que era el caso más corriente.

Al principio no se dejaba amamantar por el cordero, para ella desconocido, y era necesario sujetarla bien hasta que aquél daba las primeras "tetadas". También el cordero extrañaba a su nueva madre y había que animarle a mamar.

Normalmente con una noche era suficiente "pa amase o cordero", es decir, para admitirlo como suyo. Al final se decía: "ya se l'amau". Algunas ovejas se resistían más a aceptarlos, y debían continuar así varias noches. En muy pocos casos resultaba infructuoso el sistema. El mismo sistema se seguía con las cabras. Las vacas admitían enseguida al ternero: bastaba con tenerlas en la cuadra durante cierto tiempo, sin necesidad de atarla.

A veces se hacía intercambio entre dos especies de ganado, por no haber disponible en la misma: así una oveja podía amamantar a un cabrito o una cabra a un cordero.

3.5. Ferias de ganado.

Se iba a las siguientes: Broto, Fiscal, Boltaña, Biescas, Jaca y Huesca. Vamos a referirlas en orden cronológico. Además de la compra-venta de ganado, se aprovechaba para adquirir otros productos para la casa.

- Boltaña.- Era la primera feria del año: 23 de abril (San Jorge). A 8 horas de camino desde Escartín, cuando no había coche de línea desde Fiscal. Era feria de cerdos especialmente. Se aprovechaba para comprar cebollino temprano, con el fin de plantarlo en los huertos de casa. También calderos, cazos, espumaderas, etc., de los famosos caldereros de Naval y Graus que acudían a la misma.

En esta localidad había otra feria los días 18-19 de octubre. Por esas fechas se vendían las ovejas y cabras viejas, los "reuses" de los corderos (desarrollo deficiente), etc.

- Barbastro.- También había dos ferias: una para San Ramón (30 de agosto) y otra el 18 de noviembre. Se hacía el viaje en dos días: por la Ribera Fiscal, Arcusa, Salas... Se compraban o vendían caballerías.

- Fiscal.- El 15 de septiembre había una pequeña feria, que desapareció en la década de los cuarenta.

- Broto.- Se celebraba los días 24-25 de septiembre, donde se vendían los terneros más tempranos y alguna vaca vieja. Había 4 horas de camino, pasando por Ayerbe de Broto. Se debía hacer una noche como mínimo, generalmente en Oto, para regresar al día siguiente.

- Jaca.- 18-19 de octubre. Para esas fechas se había terminado de sembrar y se vendían "machos" viejos, para comprar los jóvenes (sobraños o trentenos) en la de Huesca. Salían juntos todo los del pueblo, muy de mañana, por Ainielle, Berbusa, Lárrede, Senegüé, pernoctando en Navasa o Larrés. Solía llover casi todos los años, era una feria pasada por agua y había un chascarrillo relacionado con ella. Ocurrió durante una rogativa, tras una larga sequía...:

- No lloverá, porque sois muy malos..., repetía una y otra vez el cura a los fieles.
- ¿Tampoco "pa" la feria Jaca? contestó el sacristán.

- Biescas.- 18-19 de noviembre. El viaje duraba 5 horas, por Ainielle y Oliván. Allí se vendían los terneros tardanos y alguna vaca vieja. A veces también se vendían machos y, si no lo conseguían en buenas condiciones, marchaban a la feria de Huesca.

- Huesca.- Del 20 al 25 de noviembre, por San Andrés. Con las caballerías, se hacía el viaje a pie, tras dos largas jornadas. El primer día salían de madrugada, por Basaran, los mallos de Isún, Sardas, a dormir a Lanave. Al día siguiente a Nueno o Huesca, donde se había buscado con anterioridad cuadra para poner los "machos" y posada para los feriantes. Llevaban la alforja repleta de viandas y un saco con pienso para los animales, que portaban un simple aparejo, su "cabezana" para conducirlos y un "cabezón" para ponérselo en caso de venta.

Se vendían los machos viejos, comprando "sobraños" o "trentenos", incluso algún lechal para "re- criarlos" en casa. Como ocurría con la de Jaca, marchaban y regresaban juntos todos los interesados del pueblo.

Cuando se bajaba sin caballería se seguía otro camino: Fanlillo, Gillué, Nocito, Barluenga...

3.6. Precios venta de ganado.

Es difícil darse una idea de los precios, hablando desde la perspectiva actual y sometidos a variación constante. No obstante es sintomático el hecho de que los ganaderos siempre considerasen infravalorados sus productos, en relación a lo que ellos debían comprar. Así se oía decir:

- "Mas nos valdría abénoslo comíu, pa o que nos an dau"...

En la década de los 50, anotamos los siguientes precios:

1 macho: de 10.000 a 15.000 ptas.
1 burro: 4.000 ptas.
1 oveja: de 300 a 400 ptas.
1 cordero: de 300 a 350 ptas. (15 kgs. de media).
1 cabra: de 200 a 250 ptas.
1 vaca: de 6.000 a 8.000 ptas.
1 ternero: alrededor de las 5.000 ptas.

3.7. Suministros de alimentos, prendas de vestir, etc. 

Hemos repetido en otras ocasiones que solamente se compraban ciertos productos que no podían obtenerse en el propio medio: algunos alimentos (aceite, vino, sal...), prendas de vestir o telas, herramientas, etc. En las ferias se preveían de algunas cosas, pero también se realizaban viajes exprofeso para comprar, solucionar tramites administrativos, determinados servicios, etc.

Cuando estaban habitados todos los pueblos de Sobrepuerto, con caballerías o a pie, la gente andaba por aquellos complicados y penosos caminos, hoy casi borrados por la vegetación... Para salvar las largas distancias, debían marchar antes del amanecer, todavía de noche, y regresar a la luz de las estrellas...

- A Sabiñánigo.- (SAMIANIGO en el habla del lugar). Había 6 horas de caminata: se salía sobre las 2 de la mañana y se regresaba a las 10 de la noche. En la época de menor duración del día, pernoctaban, al regreso, en Susín o Berbusa. Iban por Niablas, Ainielle, Berbusa, Susín, Lárrede, pasando el río Gallego por el puente "las pilas", y el río Aurín por una pequeña pasarela. El puente de "las pilas" era de peaje: los más ancianos recuerdan haber pagado "una perra gorda" (10 cts.) por persona y caballería, hasta 1 pta. años mas tarde. En invierno era muy dificultoso atravesar el "paco" de Susín, a consecuencia del hielo.

Como es bien sabido, Sabiñánigo surgió tras la inauguración del ferrocarril del Canfranc. Poco a poco fueron instalándose algunos comercios, que se convirtieron en foco de atracción de los pueblos de la "Galleguera", del Basa y Sobrepuerto. Uno de los más antiguos fue CASA SANTOS: vendía de todo, desde vino a calzado, telas, etc. a trueque de patatas, lana, algún cabrito, etc. Permanecían el tiempo justo para efectuar las compras, iniciando cuanto antes el camino de regreso.

- A Biescas.- Distancia: 5 horas, por Oliván y Orós. Se iba principalmente en verano, para vender cabritos, huevos, etc. El comercio más conocido era Casa Sebastián.

- A Broto.- Por Ayerbe, 4 horas. A través de la Sierra y las Costeras de Oto, se acortaba un poco, pero el camino era muy penoso. Los interesados venían a ver los corderos al pueblo, acordaban el precio y, más tarde, había que conducirlos hasta Broto. El principal consumidor era Casa Español. En el invierno se vendía también algún cabrito (enero-febrero). Se iba a menudo porque allí estaban los servicios municipales básicos: Médico, Veterinario, Guardia Civil, Farmacia, Telégrafos...

- A Fiscal.- 3 horas, por Bergua. Cuando se helaba el camino a través del pinar de Bergua, se variaba la ruta: por el Solano de Bergua, vadeando el río en Forcos y continuar por la carretera hasta Fiscal. Allí estaban los comercios más próximos: Casa Silverio y Casa Longinos. Se compraba de todo, a cambio de queso, huevos, lana, patatas, cabritos, etc.


Continuará