En otros capítulos hemos relatado las características de la economía y recursos del pueblo: agricultura, ganadería y explotación de los bosques. A continuación vamos a referirnos a algunos aspectos no tratados anteriormente.
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Plantas |
Siembra |
Recolección |
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Trigo |
Finales Septbre-hasta el Pilar |
Julio-Agosto-Septiembre |
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Ordio |
Marzo-Abril |
1/2 de Julio |
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Cebada |
Marzo-Abril |
Agosto |
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Aveza temprana |
Septiembre |
Finales de Junio |
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Aveza tardana |
Marzo-Abril |
Julio-Agosto |
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Judías |
Mayo |
Julio-Agosto-Septiembre |
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Tomates |
Mayo |
A 1/2 de Agosto |
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Patatas |
Abril |
Septiembre-Octubre |
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Nabos |
Junio |
Noviembre |
Las plantas forrajeras se sembraban con el ordio: una vez cosechado éste, comenzaban a desarrollarse. "Alfalz", "pimpirigallo", "tefla", etc. Se mantenían hasta su degradación, entonces se "esgarraba" el campo para sembrarlo de cereal o se dejaba para hierba. En los secanos se segaba un corte único a primeros de julio y, si caía tormentas en el verano, podía cogerse un poco de "rebasto" (1/2 corte) en septbre. En los huertos se conseguían un par de cortes de "tefla" y "alfalz".
Además se utilizaban algunas espontáneas como alimento de los animales domésticos, en especial de conejos y cerdos. Entre ellas: "latacines", "amielcas", "gurrutiallas", "acipetas", "binzas". Y ramas de arbustos, como "birolero", o de árboles, como "escarronero" (arce), "fraxin" (fresno)...
Había pocos árboles frutales debido a la climatología inadecuada, al predominio del secano y la poca consideración que se les tenía. Estaban ubicados en los huertos y en algunos campos próximos al pueblo. Precisamente por su escasez casi no se dejaban madurar los frutos. Sin embargo el vecino pueblo de Bergua era famoso por sus frutales: nogales, perales, cerezos... Subían a ofrecer fruta a cambio de lana, principalmente. Las dueñas tenían la costumbre de guardar manzanas mezcladas con el trigo en el interior de los "truexos", donde se conservaban muy bien hasta el invierno: era la fruta preferida en las fiestas de Navidad, Año Nuevo, Reyes, San Julián.. Las nueces se guardaban en la "falsa", en un arca. A veces los ratones ayudaban a consumirlas.
Relación de árboles frutales y frutos:
Manzanera (manzano), ciresera (cerezo)-ciresas, cirgüellero (ciruelo)-cirgüellos, perera (peral), noguera (nogal), morera, membrillero, galimbastera-galimbastas (desconocemos el nombre castellano). También se consumían algunos frutos silvestres: avellanera (avellano), mochera (mostajo)-mochas, barzas (zarzas)-moras, fresas, etc.
Constituía una parte importante de cara al autoabastecimiento familiar, junto con los productos agrícolas.
Los cerdos. A ellos nos hemos referido al hablar de la alimentación. En todas las casas se dejaba alguna cerda para cría, que se llevaban a "cubrir" a Bergua (1 hora de camino), cuando estaban "berrondas" (en celo). En dicho pueblo siempre tenían algún cerdo sin castrar para estos menesteres.
Tanto los machos como las hembras destinadas al sacrificio, eran castrados, pues se desarrollaban mejor. Para realizar estos menesteres acudía todos los años un "capador" de Navarra.
Los cerdos sobrantes se vendían a los "gorrineros" o tratantes, que los transportaban en "banastos" de mimbres, a lomos de caballería.
Se les alimentaba con pastura, preparada en los calderos a base de hojas de hortalizas, patatas, agua, etc. Cuando estaba próxima la "matacía", se les engordaba con harina, salvado, cebada, "glan de caxico", etc.
Los conejos. En todas las casas había un departamento anexo dedicado a conejar. Su número variaba según las necesidades. Se reproducían sin problemas, a veces se "ampraba" (se pedía prestado) un macho a otro vecino, en un intento de mejorar la especie. Su alimentación era bastante rutinaria y poco esmerada: se les tenía pocas atenciones, las mínimas. Por eso roían todas las maderas a su alcance: puertas, marcos, comederos... Entre otras cosas se les daba: hojas y tronchos de col, artos, ramas de "biroleros" (especie de artos), "allagueta" fina (aliagas sin pinchos), "alfalz", etc. Muy de tarde en tarde veían el grano.
Los conejos eran un complemento alimenticio importante, para ir alternando con otras cosas.
Las gallinas. Vivían más en la calle que en el corral y deambulaban por los alrededores de la casa en busca de alimento, que, a veces, les costaba la vida a manos de los "esparberos" (rapaces), aprovechando el menor descuido. Comían de todo: residuos o desperdicios, insectos, hierbas, al menos una "capaceta" de trigo al día...
En la primavera, cuando alguna se volvía clueca, se le separaba de las demás. Se preparaba un "capazo" con paja, a modo de nido, en el que se colocaban los huevos para que los incubase. Al lado se le colocaba alimento y agua, permaneciendo así todo el período hasta la eclosión de los pollos. Pasado un tiempo se trasladaban a un destajo del corral para continuar su crianza y, posteriormente, mezclarse con los demás. Cuando "acudían al peso" (estaban bastante desarrollados), se iban matando los machos, dejando uno o dos como gallos. Las hembras se dejaban "para vida", sacrificando también las gallinas más viejas, de forma paulatina.
El pollo era plato de fiestas y con la gallina se obtenía buen caldo. Los huevos sacaban de apuros muchas veces a las dueñas: en combinación con los embutidos y conservas, fritos o en tortillas, la comida pronto estaba preparada.
El perro. Como mínimo había en cada casa uno de caza y otro de ganado. Además de prestar un buen papel, servían de compañía y delataban cualquier elemento extraño. El primero se utilizaba para "resacar" en el periodo de caza, el resto del año era un asiduo acompañante de cualquier miembro de la casa que iba a trabajar al campo. Cuando le parecía se iba a hacer un rastreo por su cuenta, a veces llegaba a capturar alguna pieza. Al abrirse la veda, parecía que el perro se había enterado, estaba muy inquieto y seguía al cazador a todas partes... Había un dicho: "dale poco de comer. Como este muy farto no cazará "miaja".
El perro de ganado era el alma y vida del pastor: sin él estaba vendido, era muy difícil conducir un rebaño sin perro por aquellos tortuosos caminos, con los pastos tentadores tan cerca... El buen perro no paraba de acechar al rebaño en el camino hacia los pastos: por encima, por debajo, por detrás..., ladrando sin parar, no permitía que se parasen a comer, hasta llegar a la ladera o zona donde iban a pastar. Una vez allí, llevarlas por sitios determinados, "aturarlas" (detenerlas) si corrían demasiado, recogerlas por la tarde, etc. La forma típica de andar por los caminos era: el pastor iba en la delantera arreando las cabras, el perro seguía en la "zaguera" (detrás), no permitiendo que se rezagase ninguna res.
Se le cuidaba bastante, conscientes de su importancia: por la mañana y por la noche, comían algo en casa. El resto del día el propio pastor se preocupaba de él. Cuando se hacían viejos, se buscaba algún "cadillo" (perro recién nacido) para que fuese aprendiendo con tiempo los secretos del pastoreo.
Los gatos. En aquellas casas tan grandes, con tantos departamentos y escondrijos, los ratones deambulaban por doquier. Gracias a la vigilancia de los gatos y el despliegue de "rateras" (trampas) en sitios estratégicos, se les iba controlando.
Se les prestaban pocos cuidados: se puede decir que se alimentaban de los descuidos de las dueñas y de la caza de ratones. También deambulaban por las cuadras y pajares, incluso iban a los "fenales" (prados) próximos, atraídos por los topos, que cogían "a la espera". El que se atrevía a salir de noche de las casas, a veces moría atrapado por el hábil "raposo", que merodeaba por el pueblo.
Para tratar de comunicarse con los animales, había una serie de palabras, voces, gritos y gestos característicos y adecuados a las diferentes situaciones. Los gestos con las manos o los brazos, ayudaban a "comprender" mejor a los animales. El perro es el animal doméstico que mejor se prestaba a ser domesticado en este sentido. Los pastores hacían con ellos los que querían. También se daba el caso de perros "torpes" que no colaboraban bien.
Al perro:
- Ma, busca, maaa...: gritos de llamada.
- Ma, toma, maaa..., acompañados de golpes acompasados en la pierna o alargando el brazo llevando en la mano el alimento que le ofrecemos o simulamos ofrecer.
- Fuera, fuera, hala fueraaa...: ahuyentar, alejar, levantando el brazo con ademán de amenaza.
- Quieto ahí, quieto, eh, quietooo...: sentarse o acostarse, señalándole el lugar.
- Anda por allá, corre..., dales "pa" bajo...(repetidos): reagrupar a las reses que se alejan demasiado del rebaño o sobrepasan los mojones o límites de los pastos.
- Calla, ma, callaaa, cállate...: cuando ladraban demasiado.
- Cos, cos, cos,...: llamada a los "cadillos" (perros jóvenes).
A los gatos:
- Bichino, bichino...: para que acudiesen.
- Chi, chi...: ahuyentarles.
A las vacas:
- Chiquira, chiquira, chiu, chiu, chiu...: llamada para darles sal.
- Chiquira, chiquira...: llamada en general.
- Taaa, taaa, taaa para detenerlas o pararlas.
- Ñina, ñina, ñina...: llamar a vacas o terneros.
A los machos (mulos):
- Cho, cho, choooo,...: para detenerlos.
- Ma, güesque, pasallá...: para que tiren bien del arado.
- Arre, machooo,...: para que sigan caminando.
A los cerdos:
- Gulo, gulo, gulo...: llamada en general.
- Guleta, guleta, guleta...: llamada a las cerdas.
Rectificación error: En el anterior Boletín (nº 77) hay un error de imprenta. Así, donde dice (1 cuartal=8 almudes), debe decir (1 cuartal=4 almudes).