Cartilla agraria

Con la llegada de la Ilustración, en el siglo XVIII, aparece la preocupación por el mal estado en que se encontraba la agricultura del país: deforestación indiscriminada, desaprovechamiento de los suelos, técnicas y utillajes arcaicos, etc. Las sociedades de amigos del país recogerían insistentemente este sentir aportando soluciones que mayoritariamente pasaban por la Escuela.

En esta misma línea se manifestaba Joaquín Costa, quien a comienzos del presente siglo aun hablaba del programa "Escuela y despensa".

Las escuelas normales de maestros, como excelentes termómetros del panorama sociocultural del país, no dejaron de contemplar hasta el plan 1967 la asignatura de Agricultura entre sus estudios; se confiaba en el maestro rural como promotor del cambio agrario tecnológico (el social era harina de otro costal...).

En este contexto es donde se debe insertar la Cartilla agraria de Alejandro Olivan, cuya primera edición apareció en 1849, y que tras erigirse por Real orden en libro oficial de las escuelas, en 1912 aún se seguía realizando nuevas ediciones. Su presencia frecuente en las escuelas ha sido comprobada reiterativamente durante la labor de búsqueda de materiales didácticos antiguos que esta realizando el CEP de Huesca.

Alejandro Olivan (1796-1878), nació en la aldea serrablesa de Aso de Sobremonte, en la familia infanzona de los Olivanes. Educado en Francia, como solía suceder con los hijos de estas familias pudientes del Pirineo, sufrió en sus carnes las contradicciones y tensiones de la centuria decimonovena española: tras la Guerra de la Independencia, con la llegada del absolutismo, se tuvo que exiliar en el vecino país; sin embargo, el advenimiento de los liberales lo encumbraría al cargo de ministro de marina (1847).

Hombre del partido moderado, fue diputado o senador en diversas legislaturas. Su amplia cultura le llevó a trabajar en el periodismo, en la dirección del Ateneo de Madrid, y en numerosas cuestiones pedagógicas sobre el analfabetismo, como refleja la obra que nos ocupa.

La Cartilla agraria de A. Olivan, texto obligatorio durante la segunda mitad del siglo XIX y numerosamente premiada, consta de 96 páginas, pocas ilustraciones y 27 capítulos. En todos ellos se adopta el método pregunta-respuesta, apropiado para memorizar y consubstancial al criterio pedagógico de la época. En los tres primeros capítulos se practica incluso la división silábica para favorecer este procedimiento.

A lo largo de los 27 apartados se abarca un amplio número de cuestiones: concepto de agricultura, vida de las plantas, incidencia del clima, la mejora por abonos, el utillaje agrícola, los animales auxiliares, las distintas labores y el riego, alternancia de cosechas, los cereales, las legumbres, los pastos, la vid, el olivo, las plantas industriales, la huerta, los árboles, los animales y algunas nociones de administración rural.