Notas del cura de Yebra

Aunque José Luís Bueno Cortés ejerce el apostolado entre los emigrantes en Lieja (Bélgica), muchos le recordamos entrañablemente como "el cura de Yebra". Durante parte de la década de los 70, y hasta septiembre de 1984, dejó su impronta personal entre los montañeses del Valle de Basa. También agradecieron su paso los seculares templos vinculados con el culto a Santa Orosia. Poseedor de una clara conciencia aragonesista, su misión sobrepasó lo pastoral adentrándose en los terrenos culturales.

Fue él a una de las primeras personas a quien envié el libro Las romerías de Santa Orosia. Sabía que lo iba a leer con cariño y avidez. Me quedé corto: en el verano del 89 me ha dejado ver los primorosos subrayados y las concisas anotaciones que ha realizado en los márgenes. Algunas, debido a su interés, me parece conveniente el que sean divulgadas:

Estando el de sacerdote en Yebra, se le presentó un médico catalán que veraneaba en Jaca -Dr. Xanco- y le comentó que por los años 30 se había realizado un estudio de antropología física entre las reliquias de Santa Orosia ubicadas en Jaca y en Yebra (huesos del cuerpo y del cráneo respectivamente). La conclusión fue de que se trataba de un mismo cuerpo femenino, correspondiente a una muchacha de menos de 20 años de edad y cuya cabeza había sido separada violentamente. Dentro de mis posibilidades trataré de averiguar los pormenores del informe, si realmente existió, pues yo solamente tenía conocimiento de intentos posteriores.

José Luís, durante su estancia en Yebra, constataba día a día algo que otros nos hemos ido dando cuenta después: la gran trascendencia que el fenómeno orosiano ha tenido y tiene tanto en los ámbitos de la religiosidad como de la cultura popular. Por Yebra, e interrogando sobre la Santa y su culto, desfilaron infinidad de profesores y estudiosos; recuérdese a Oleh-Mazur, del departamento de filología de la Universidad de Villanova (USA) y que prologaría el drama del s. XVII de Bartolomé Palau sobre la vida de Santa Orosia; al profesor holandés, experto en leyendas y tradición oral, Jef Laenen; además de un apreciable numero de españoles: Manuel Gómez de Valenzuela, Cabezudo-Astraín, Torralba Soriano, Corona Baratech, etc.

No faltaron encuentros curiosos como aquel producido en el verano de 1979 en Jaca, cuando unos turistas italianos le localizaron diciendo que venían desde Lariano (a 30 km de Roma) con su párroco porque Santa Orosia era su patrona. Recuérdese que seguramente el culto a Santa Orosia fue llevado a Italia con las Guerras imperiales de comienzos del XVI por algún clérigo o militar significado vinculado a Jaca y alrededores, tal como sucedió en América del Sur. De aquel encuentro surgiría el proyecto de hermanar a las parroquias de Yebra y Lariano...

También recibía periódicamente, cada año, la visita de una cofradía instituida en Zaragoza bajo la advocación de Santa Orosia; acudían generalmente el domingo anterior o posterior al 25 de Junio.

José Luís también anota pequeñas cuestiones que matizan algunas partes del libro: según información que recabo de un viejo sacerdote, el obispo Bueno Monreal prohibió la procesión de endemoniados en Jaca en 1946 no solo por el ambiente histérico que se creaba, sino porque este solapaba la actuación desenfadada de prostitutas.

Recuerda que además de las cofradías de Santa Orosia instituidas en Yebra, ha perdurado en esta localidad otra denominada "del lavatorio de los pies", cuyo día se celebra en el Jueves Santo.

Matiza que aquel ermitaño itinerante, Mariano Bergeras, que recorría el Valle de Tena, Serrablo y la Ribera de Fiscal recabando fondos para el Santuario, era de Casa Pascual.

Que la gente justificaba el canto majestuoso que los de Yebra imprimían al Magnificat diciendo que así disimulaban frente a sus seculares rivales de Sobrepuerto el cansancio con que llevaban al Puerto.

En fin, José Luís anota mil anécdotas, fruto de un cariño y de una dedicación que Amigos de Serrablo ha valorado.