Esquema general de la Guerra en Serrablo (1936-1938)

EL FRENTE DE LUCHA EN SERRABLO EN 1937

En artículos hechos anteriormente y que figuraban en los números 70 y 72 de SERRABLO, daba cuenta de la época vivida en aquella Guerra Civil que sufrimos, que a la larga, ha sido de ningún fruto para nadie.

Como en el subsector de Orna, como en el Sabiñánigo-Biescas, no había 'frente continuo', sino posiciones aisladas, que entre las cuales, podía deslizarse cualquier unidad enemiga y crear problemas estratégicos o interrumpir comunicaciones.

Los franquistas más bien sólo defendían lo que creyeron esencial y así lo hacían defendiendo en Orna el paso del ferrocarril, luego Yebra y Biescas con el avance en Gavín. Los enemigos tuvieron en sus unidades mayor libertad de acción y no obstante las malas comunicaciones que de atrás venían, llevaron la iniciativa hacia el Oeste y así ocuparon la tierra de nadie y enclavaron posiciones ventajosas y observatorios muy estratégicos como fueron la pardina de Estaún (frente a La Nave), el Puerto de Santa Orosia ocupando incluso la Ralla de Latas, Cotefablo y las alturas que dominaban Gavín.

Estas ventajas y la poca movilidad, que dieron los franquistas en la primera época, arrastraron a los republicanos a realizar, entre otras, dos acciones como fueron:

  1.  El ataque a Gavín, que resistió hasta que llegaron refuerzos de Jaca e hicieron retirar al enemigo, y
  2.  La ocupación por los republicanos del cerro de Bailín (detrás de la actual central eléctrica), y donde tiroteaban a discreción, a los trenes a ambos lados del Puente del barranco de Rapún. Otra vez, con tropas venidas de Jaca, fueron desalojadas y puestas posiciones en aquellos puntos.

Objetivos de los llamados nacionales.

La artillería establecida por los enemigos en el Puerto de Sta. Orosia, inquietaba de continuo, a los habitantes de Sabiñánigo, produciendo sentidas bajas en la fábrica de E.I.A. paralizando la producción y un temor e inseguridad en la población.

Se hicieron dos intentos y fue el primero una acción, como de prueba, en que una compañía o dos de infantería de Jaca, al mando del Comandante Claro, atacó las posiciones de San Román, llegando al cuerpo a cuerpo, desalojando algunas y allí murieron heroicamente el alférez jaqués Casasús y el teniente rojo Serrate del batallón de la FETE que guarnecía Santa Orosia.

Pocos días después sobrevino una ofensiva franquista, que desde Zaragoza trajo en trenes, gentes del tercio y algunos moros, al tiempo que otras fuerzas de Jaca concurrieron. El ataque fue nocturno, un guía de Yebra, Benjamín (cartero), guió con acierto a una unidad seguida de un batallón. Tropezaron con una avanzadilla republicana. Hubo tiros, cayó mal herido el guía; pero la alarma se extendió a todos los puestos, en un momento que el Comandante Momprade estaba ausente y la resistencia justa que hicieron, fue para salvar la artillería. Únicamente aguantó en Oturia, el teniente Fuertes (luego famoso guerrillero, cuando los maquis, y era natural de Agüero); pero desbordado, tuvo que huir, como pudo, hacia Cillas. Triunfantes las tropas de la ofensiva volvieron a Zaragoza y entre otros los falangistas de Sabiñánigo ocuparon las posiciones hacia el Este, cavando trincheras en espera de contraataque enemigo, que bien pronto se produjo. Tuvo este gran violencia; pero fue rechazado con muchas pérdidas y también las sufrieron los voluntarios de Sabiñánigo y que con sentimiento y solemnidad, fueron enterrados en el propio Puerto, más arriba de la Ermita. (Primavera de 1937).

SOBRE LA GRAN OFENSIVA REPUBLICANA (Sept. de 1937)

1º) Antecedentes.

En Agosto, el gobierno de Madrid; pertrechando bien sus tropas de Aragón, lanzaron una estudiada ofensiva hacia Zaragoza. Al Norte del Ebro, llegaron hasta Zuera, siendo rechazados; pero en el Sur consiguieron sitiar totalmente a las guarniciones y poblaciones de Quinto de Ebro y Belchite que resistieron con gran bravura, pero sucumbieron ante la superioridad de un enemigo, quedando arruinado Belchite y muertos o presos muchas tropas de Franco. Los recursos de ayuda de Zaragoza, no fueron suficientes para liberarlos aunque sí y con refuerzos enviados de otros frentes, contuvieron el avance objetivo, que era, la capital de Aragón.

Vista esta tremenda resistencia, así como otra lanzada contra Huesca, creyeron los republicanos atacar por un punto débil, que era el Pirineo en donde sus Observatorios eran excelentes y por ellos sabían cuantos enemigos tenían delante. El objetivo primero era la toma de Jaca y desde allí hacia el Oeste, para aliviar la ultima resistencia, que las tropas republicanas, hacían en Asturias.

2º) Consideraciones del caso.

Era evidente, que el romper la Primera Línea: con posiciones muy hondas cerca del río Gállego y malos puestos de observación resultaría fácil; pero hay que considerar los inconvenientes de los republicanos y la eficiencia del bando contrario en esta operación.

Entre, los mal llamados "rojos", su base de abastecimiento era Barbastro, situado a 150 Km. del frente de partida, por malas condiciones de montaña en sus carreteras. Habían trabajado para enlazar la carretera de Guarga, desde Campodarve al puente de Boltaña con once kilómetros de carretera en zigzag descorazonador. Luego habían rebajado el suelo del túnel de Cotefablo para el paso de coches y tanquetas; pero era evidente que tales rutas pudieran sostener un flujo de vehículos capaz de llevar la ofensiva muy lejos.

Las fuerzas franquistas no gozaban de buenas posiciones para el ataque, podían ser rebasados, de noche, por muchos puntos; pero a su favor estaban la cercanía de Jaca (unos 20 Km), las comunicaciones de ferrocarril y mejores carreteras, el abastecimiento de alimentos, municiones y auxilios y el posible reforzamiento de tropas venidas de Zaragoza o de Navarra.

Se cree que el ataque, por la Guarguera, era más fácil y con buena artillería se atacaría y pasado el río caerían la Estación de Orna, este pueblo, Arto, lbort para alcanzar el Cuello de Navasa y de allí atentar contra Jaca. Los republicanos acumularon sus baterías, tanquetas y se supone que alrededor de 20.000 para la invasión.

Por la parte de Biescas-Gavín apenas debía haber 10.000 soldados, artillería, tanquetas y fácil paso del río ocupando la margen derecha.

Hacia Sabiñánigo eran frentes de Montaña, a través de caminos de herradura y se proyectó golpes de mano y ataques a posiciones dispersas.

Se supone, que el mando franquista, algo sabría del ataque del enemigo, pues se lo comunicaba la posición desde la Sierra de Serué y de algún elemento pasado de la otra zona. Se envió al Teniente-coronel Gorgojo a Sabiñánigo y algún pequeño refuerzo y debían saber, los altos mandos algo, cuando al iniciarse el ataque llegaron a Arto y otros lugares personas como los generales: Urrutia, Saliquet, Moscardó y otros que ordenarían la defensa del frente, ya roto, y se dice que hasta el mando de Jaca, discurrió una tercera línea en los poblados de Orante y Grazionepel, por si caía Sabiñánigo.

3º) El ataque.

Debió ser sobre el 13 ó 14 de Septiembre, cuando apenas amanecía y tuvimos la noticia en Sabiñánigo de la Ermita de San Pedro (que era como una segunda línea con una sección escasa de soldados de Servicios Auxiliares), tras un violento tiroteo que apenas duró unos 20 minutos, cayó en poder de los republicanos, que a su vez, quedaban como sitiados ya que la sección que defendía Las Cucullas de Allué, rechazaba los continuos ataques, de que era objeto. Por desgracia, esta circunstancia que impedía la evacuación de heridos y prisioneros cogidos, les determinó, a fusilarlos temiendo un ataque enemigo que les impediría guardar y defender la posición trascendente conquistada.

Mientras esto sucedía en todas las posiciones comenzaron los ataques y así se cañoneaba La Nave, se ocupaba la llamada "Cabila Moruna", se atacaba cuerpo a cuerpo la posición de los Matrales y ocurría la Tragedia de Puente Fanlo pasando tropas republicanas el Gállego para capturar (sin resultado) la artillería cercana a Baranguá Alto.

Al Norte los republicanos habían pasado el río, apoderándose la batería que allí había y quedaban sitiadas totalmente (salvo carretera de El Valle), Biescas y Gavín, ésta, bajo el fuego de su batería situada a escasa distancia. Al tiempo se tomó El Ventorrillo y tras fuerte refriega cayeron los carabineros que defendían Escuer y fusilados los que quedaron vivos. Solo resistieron los Voluntarios del Valle de Tena con su heroico alférez Blasco Vilatela. Junto a Biescas, con una resistencia extraordinaria de la llamada "Posición de Jaca" (en salida Sur), muriendo "con las botas puestas", todos sus defensores.

La defensa de Biescas fue porfiada, se gastaron las municiones. Allí cayeron, de los republicanos, el Comandante Telmo Mompradé y el Capitán Castán.

Al final en Biescas se determinó la retirada a la vista que de Jaca o Sabiñánigo no había fuerzas para abrir la carretera y agotarse la munición pudiendo arrastrar a los heridos. De esta forma y aprovechando la oscuridad, se hizo una retirada ordenada hasta Santa Elena donde se construyó un frente que seria definitivo.