Semblanzas de mi lugar: Escartín

C) Fiestas religiosas.

C.1) La Fiesta Mayor.

Se celebraba el tercer domingo de septiembre, por tanto en fecha variable y sin advocación concreta.

En los meses anteriores, los mozos se encargaban de contratar una pequeña orquesta, generalmente con dos músicos (guitarra y violín), a veces se añadía saxofón y acordeón. A menudo se trataba de músicos aficionados que iban de pueblo en pueblo, en la época más festiva (verano-otoño), que se concertaban de un año para otro. No tenían una dedicación exclusiva a la música, sino que la simultaneaban con alguna otra actividad. En Escartín los músicos más asiduos fueron: SEBASTIÁN de Naval (violín), GAMARRA de Fiscal (violín) y LUCAS, también de Fiscal (guitarra).

Hasta los años cuarenta, las fiestas eran muy animadas. Acudían los mozos y mozas de todo Sobrepuerto, simplemente por el hecho de ser amigos o conocidos y también los familiares. En esos días, en cualquier casa se sentaban a la mesa de 12 a 15 personas. Los mozos del pueblo, acordaban la "casa del gasto" (una cada año), donde se alojarían los músicos, se prestaría alguna sala para el baile por la noche y se prepararía la comida, para todos los mozos, del tercer día de fiesta. Durante mucho tiempo la casa encargada de todos esos menesteres fue la de BLAS: la Sra. AMALIA (d.e.p.), gentil anfitriona de tantas fiestas, tenía un "temple" especial para entenderse con la juventud, enérgica y comprensiva, respetada por todos...

Unos días antes, los mozos se encargaban de preparar todos los elementos necesarios para dicha comida: vino, anís, coñac, café, pastas, sopa y se mataban un par de ovejas. Los músicos comían en las casas donde había mozos. Estos pagaban la orquesta entre todos, también organizaban una rifa y contaban con la colaboración del Alcalde.

La fiesta comenzaba el sábado por la noche, con repique y volteo general de campanas. A las 11 de la noche salía la ronda, que recorría las calles y casas del pueblo. En cada puerta se cantaban como mínimo un par de jotas: una a modo de saludo, las dueñas de la casa sacaban una gran bandeja de "torta buena" y un buen porrón de vino rancio para agasajar a todos los rondadores; seguía otra jota de homenaje a alguien de la casa y una tercera de despedida. Finalizada la ronda: sesión de baile en la "casa del gasto".

El domingo, primer día de la fiesta: a las 12 Misa mayor, precedida de volteo general de campanas. Se cantaba por los más ancianos, en la Consagración, los músicos interpretaban el Himno nacional y algunas canciones religiosas. A la salida, la gente se congregaba en la lonja y "placeta" en una improvisada convivencia, hasta que salía el sacerdote. Las dueñas acudían directas a casa para "cosisar" la comida. A continuación se organizaba la ronda, ante la misma iglesia, donde se cantaba alguna jota como esta:

"Me despido de la Iglesia,

y de los santos que están dentro,

de la Hostia consagrada

y del Santísimo Sacramento".

Recorría las calles y casas del pueblo. En la casa donde estaban de luto, paraba la música antes de llegar a la puerta, entrando todos al patio en silencio y rezando un Padrenuestro por el alma del difunto. Los joteros eran aficionados del mismo pueblo, entre ellos podemos citar a JOSÉ de Lacasa y VICTORIAN de Blas, amen de otros forasteros, como FISCOTE de Bergua... Las había de saludo y despedida, dedicadas a alguna moza, a la dueña de casa, al Alcalde, algún detalle de la casa, etc. Como ejemplo copiamos estas:

"En la puerta del Alcalde,

me despido del Alcalde

y tambien de la Alcaldesa,

y de una hija que tiene,

que parece una princesa".

"Aunque vives en rincón,

no vives arrinconada,

que en los rincones se crían

las rosas mas encarnadas".

"Viva la ronda que es ronda

y vivan los rondadores,

vivan las chicas bonitas

que se asoman por los balcones".

Mientras se celebraba la ronda, los mozos aprovechaban para recoger comestibles por las casas, con vistas a la comida del tercer día y a vender números de la rifa. Al acabar la ronda, distribuían a los mozos y mozas forasteras por, las diferentes casas del pueblo.

El menú del mediodía solía ser: sopa de pasta, garbanzos o boliches blancos, carne guisada y asada. Para postre: melón, galletas, torta con vino rancio, anís o coñac y café.

Para cenar: judías verdes, guisado de carne, melón o sandía, crespillos, vino, café y copas.

A las cinco de la tarde se celebraba "la corrida de pollos". Los mozos colocaban un poste de madera, de 4 ó 5 m. de largo, vertical y totalmente liso, en cuyo extremo se ataban un par de pollos, con alguna torta y las mozas añadían algunas cintas. Se hacia un año a cada lado del pueblo, según la "añada" de siembra y había dos categorías: infantil y mayores. El niño ganador recibía la torta, y el mozo, los pollos y cintas. En estos actos, los mozos repartían torta y vino entre los asistentes.

Posteriormente, había una sesión de baile en una era o plaza del pueblo, hasta la hora de la cena. Finalizada ésta, otra vez baile en una sala de la "casa del gasto".

En el segundo día de fiestas, sobre las 8 de la mañana, se traían los "chotos" al pueblo: se les colocaban los "cuartizos" con sus claveteados collares, adornados con cintas y albahaca, realizándose una ronda por todo el pueblo. Al mediodía, otra vez la ronda, con breve sesión de baile. En la sesión de noche, los mozos hacían una subasta de los números sobrantes para la rifa: algunos forasteros, con afán de sobresalir, hacían subir la subasta. Una vez vendidos todos los números, se llevaba a cabo el sorteo en presencia del Alcalde y vecindario.

Llegaba el tercer día de la fiesta, dedicado especialmente a mozos y mozas. Se celebraba una misa para toda la juventud: durante el ofertorio los mozos pasaban a ofrecer, seguidos de las mozas. Esta misma ceremonia se efectuaba el primer día, por parte de amos y dueñas del pueblo. La mencionada misa era pagada por los mozos, que efectuaban tanto la comida como la cena en la "casa del gasto". Invitaban a todos los mozos forasteros, al cura al alcalde y al maestro. Por la noche, cena en comunidad y sesión de baile hasta la madrugada. Al final hacían una colación: comían algo de lo que les había sobrado de las comidas. Terminado todo esto, los forasteros marchaban hacia sus pueblos respectivos sin haber dormido.

Algunos años, los casados hacían una ronda nocturna, denominada "del jadico": iban de casa en casa, visitando las bodegas, saboreando el jamón, la cecina y el vino rancio, cantando alguna jota.

El cuarto día, por la mañana, los mozos pagaban a los músicos, obsequiándoles con torta y carne, despidiéndolos a las afueras del pueblo.

Cuando había chavales en alguna casa, los mozos conquistaban a sus padres para que les dejaran "entrar en el gasto": el primer año tenían que pagar la "manta" (5 ptas. en los años 30) y hacer los recados que les mandaban los mayores: llamar a las mozas al baile, llevar la bota de vino, preparar la "lampa" de carburo para las sesiones de noche, llevar la merienda a los músicos, etc.

C.2) La Fiesta Pequeña.

Se celebraba el 7 de enero, en honor de San Julián. A esta fiesta acudían los familiares; muchos hombres, por esas fechas estaban con los ganados en Tierra Baja: en las casas sólo quedaban las mujeres, los ancianos y los niños. El acto principal era la misa mayor.

Por la noche se preparaba un "poncho" en casa del alcalde: acudía por lo menos uno de cada casa y algún forastero. Se llenaba una gran cazuela de vino y se calentaba al fuego: cuando estaba bastante caliente, se revolvía con un cazo y se hacía arder durante unos minutos. Seguidamente se echaba el azúcar, dejándolo enfriar. Más tarde se distribuía entre los presentes, alternando con la animada conversación, chistes, jotas, etc. Conforme iba desapareciendo el vino, la alegría aumentaba... Así transcurría una velada comunitaria.

C.3) San Sebastián (20 de enero).

Unos días antes, todos los chavales del pueblo recogíamos abundante leña y bojes, para hacer la hoguera en la plaza, la víspera por la noche. También preparábamos un "mayo": cortábamos un pino alto y delgado, que trasladábamos del pinar al pueblo.

Por la noche acudían todos los vecinos a la plaza para contemplar la hoguera. Los jóvenes se encargaban de prepararla. Cavaban un agujero, donde se colocaba el "mayo" o poste, en torno al que se iba apilando la leña en forma cónica. Encima se ponían bojes verdes para que diesen más humo. En el instante de prenderle fuego se volteaban las campanas. Se establecía una especie de competición con los de Basarán, para ver quien hacía la hoguera más grande y duradera y mas rato "bandiaba" las campanas.

Los chavales no cesaban en sus tareas: unos cuidaban la hoguera, otros volteaban las campanas y algunos recogían alimentos por las casas: huevos, jamón, longaniza... Con los que más tarde se hacía una buena colación, en compañía de toda la juventud.

C.4) Santa Águeda (5 de febrero).

Los mozos y mozas se reunían la víspera después de cenar e iban a "bandear" las campanas. Recogían alimentos por las casas, con los que preparaban la cena del día de Santa Águeda, para toda la juventud. El pan y el vino era aportado por cada uno de los comensales.

Finalizada la cena, se hacia baile al son de una vieja gramola, alternando con diversos juegos.

C.5) Carnaval.

Los mozos y mozas se reunían por separado, en casas distintas. Las mozas se disfrazaban de hombre y, viceversa, los hombres, de mujer; todos con la cara tapada para que no los reconociesen. Posteriormente se juntaban todos, formando una ronda, acompañados de guitarra, panderetas, coberteras..., recorriendo las casas del pueblo, en medio de la juerga general. Un par de mozos, con la cara destapada, recogían alimentos para hacer una cena con todos los jóvenes, seguida de colación. También hacían baile, con chascarrillos y bromas diversas.

D) Toponimia de carácter religioso.

Muchos campos o zonas del monte tenían un nombre de tipo religioso, posiblemente como alabanza-homenaje a un santo para recabar su protección de cara a las cosechas. Sin embargo no tenemos constancia de ermitas en todo el termino municipal.


Continuará.