Pedro Ramón y Cajal. Médico, docente e investigador alto aragonés

Los cuatro hermanos: Pedro (a la izquierda), Santiago, Jorja y Pabla Ramón y Cajal."Era Pedro muchacho tan dócil y atento como aplicado y pundonoroso. Poseía sin duda, inclinaciones artísticas y pasión por los juegos guerreros; pero estos gustos no fueron poderosas a extraviarle del buen camino". (Santiago Ramón y Cajal).

Pedro Ramón y Cajal, nació en Larrés, Huesca, a la vera de su imponente castillo, en 1854. Sus progenitores, Justo y Antonia, también eran del mismo lugar así como ambas abuelas; el abuelo materno, Lorenzo Cajal, nació en Aso de Sobremonte y el paterno, Esteban Ramón, en lsín, dos leguas encima de Larrés, aguas arriba del río Aurín.

Foto familiar. En primer plano Pedro Ramón y Cajal; junto a él su cuñada Silveria Fañanás, esposa de Santiago. Al fondo, el Monasterio de Piedra (Zaragoza).La herencia espiritual paterna legada por don Justo a sus hijos, y tan encomienda por Santiago, marcó con huella indeleble el diario quehacer de ambos hermanos varones, Santiago y Pedro. Don Justo Ramón Casasús, profesor ayudante de anatomía que llegaría a ser en la universidad cesaraugustana, es merecedor de los mejores elogios, Veinteañero y analfabeto, abandona el menguado labrantío de Larrés, se apalabra como aprendiz de barbero en Javierrelatre y, allí, el solo, autodidacta, aprende a leer, sorprendiéndose a sí mismo al darse cuenta de que era capaz de memorizar páginas enteras de la no excesiva biblioteca de su amo. Emigra, consigue el título de bachiller en Artes pagándose su sustento y con las mejores calificaciones, se hace médico de segunda, retorna a Larrés, se casa, ejerce su profesión, engendra cuatro hijos, amplía sus estudios, obtiene la licenciatura de Medicina, regenta como médico los partidos de Petilla de Aragón, Larrés, Luna, Valpalmas y Ayerbe para finalmente llegar, como se dijo, a merecer y ocupar puesto entre el profesorado de la facultad de Zaragoza. Difícil hacer más y mejor en menos tiempo.

Indudablemente el férreo larresano que fue don Justo Ramón, marcó un hito en la Historia de la Medicina aragonesa y debió ser un permanente ejemplo para su progenie.

AndadorPedro, pasada su adolescencia, toma una decisión rayana en la vesania. Juntamente con un amigo no menos aventurero que el, decide abandonar la casa paterna y marcharse a Burdeos. Allí embarca y termina en Uruguay. Pasa a la Pampa argentina en donde participa de algaras y batallas en una de las cuales es gravemente herido. Toda su vida mostró Pedro Ramón enorme cicatriz en el tórax, consecuencia de una de sus peleas. En sus múltiples ocupaciones con que conseguir el sustento, desempeñó el cargo de secretario particular de un cacique pampero, iletrado, auténtico califa con enormes posesiones e ingenios en las dilatadas planicies del Río de la Plata.

Tras un largo septenio ausente, el menor de los Ramón, arrepentido, retorna al hogar y prosigue los interrumpidos estudios hasta obtener la licenciatura de Medicina en Zaragoza, lo que hizo con singular acierto y brevedad, pues concluyo la carrera en menos de cuatro años. Aventajado discente llegaría a ser un no menos cimero y descollante docente y maestro.

Ejerció como médico en La Almolda (1881- 85) y Fuendejalón (1885-88) poblaciones ambas de la provincia de Zaragoza. Todavía se recuerda en La Almolda la noble figura henchida de majencia de Don Pedro en su diaria visita domiciliaria, o en fugaces estancias en la población cuando fue requerido para la asistencia, siendo ya catedrático de obstetricia y ginecología, de algún parto distrócico o con alguna complicación.

Se prepara, posteriormente, el doctorado, tesis que versó sobre el estudio histológico comparado de los centros ópticos de distintos vertebrados y que leyó en 1890. Después, por oposición, obtiene plaza como catedrático de histología y anatomía patológica de Cádiz. Allí está por espacio de tres años (1896-1899), ejerce la docencia, dirige tres o cuatro tesis doctorales y llega a crear modesta escuela histológica con un importante representante: el doctor Juan Gilabert Burriel, profesor auxiliar en Cádiz y cuya traslación a Salamanca, y pronta muerte en la capital charra, privó a la naciente ciencia histológica española de un notable cultor, con interesantes trabajos microscópicos elogiados por Santiago Ramón. Otros discípulos de Don Pedro Ramón en la capital sureña fueron Galatrigo, Alsina y Navarro.

III

Transcurrido este lapso temporal gaditano, el profesor Pedro Ramón y Cajal vuelve a Zaragoza, ahora para regentar como titular la cátedra de obstetricia. Desde sus 18 años hasta la jubilación se volcó con ejemplar dedicación a las tres facetas que le dieron merecidísimo prestigio: asistencia de enfermos, docencia e investigación. Los pacientes que pasaron por sus manos incontables y sobrepujaron los límites de la región. Fue uno de los pioneros en la creación de una clínica privada y la dedicación a sus enfermos constituyó una constante en su vida. En multitud de ocasiones pasaba en el quirófano la mayor parte del día. Tenía, además, su propio estabulario en donde realizaba sus trabajos de investigación, tan encomiados por su hermano.

Justo Ramón Casasús y su esposa, Antonia Cajal Puente.Trabajó Pedro Ramón de forma incansable y público gran número de artículos, algunos de enorme valía histológica. En ocasiones la altura de sus descripciones es rayana a la de su egregio hermano. Sus estudios sobre el encéfalo de los reptiles, los corpúsculo de axón corto en los vertebrados, los centros ópticos en las aves, el lóbulo óptico de los teleósteos, el cuerpo estriado en los batracios, el origen del nervio masticador en las aves y los de la célula piramidal son de enorme interés. Y no menos trascendentes, para el estudioso, son sus observaciones sobre el epitelio folicular del ovario, su monografía sobre las fiebres de Malta (fiebre mediterránea) en Aragón y, sobre todo, su denso y bien pergeñado artículo titulado "El cerebro de los batracios" con bellísimas ilustraciones, cuidado lenguaje y de pulcrísima redacción.

Fue Presidente de la Sociedad Española de Historia Natural, Académico Numerario de la Real de Medicina, Presidente de honor de la misma, medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza, Premio de la Academia Imperial de Moscú, miembro de la Academia de Ciencias de Bolonia, etc.

Padre de seis hijos, dos mujeres y cuatro varones, tuvo el orgullo de ver llegar a la cúspide claustral a su primogénito, Pedro Ramón Vinos, nacido en la capital aragonesa en 1891 y que le tomó el relevo en la singladura universitaria.

Admirador sin límites de su hermano al que idolatraba, hombre cabal, convencido creyente, gran cirujano, perenne investigador, fue Pedro Ramón y Cajal, un arquetipo que enriqueció la Medicina aragonesa a la que dio proyección universal. Murió en Zaragoza, ciudad que amó profundamente, a los 97 años.

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Partida de nacimiento de Pedro Ramón Cajal. En el lugar de Larrés, provincia de Huesca. Obispado de Jaca a veinte y cuatro de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro yo el infrascrito Cura párroco del mismo bauticé solemnemente a Pedro Ramón nacido a las once de la noche del día próximo anterior, hilo legitimo de D. Justo y Dª. Antonia Cajal cirujanos naturales y residentes en el mismo. Abuelos paternos Estevan Ramón y Rosa Casasús labradores vecinos de Larrés; y maternos Lorenzo Cajal e Ysabel Puente tejedores vecinos del mismo. Fueron padrinos Apolinario Cajal y Micaela Cañardo naturales de Larrés siendo testigos Julián Bergua y Blas Gracia naturales y vecinos de este pueblo. Y para que conste firmo el presente en Larrés veinte y cinco de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro. Miguel Labadía.