La pastorada del dance de Yebra de Basa en honor a Santa Orosia

Diario del Altoaragón

MIENTRAS que en estas fiestas laurentinas un año más, se vibra observando el desenvolvimiento de los danzantes de Huesca, la asociación Amigos de Serrablo se suma a la fiesta divulgando un aspecto hasta el momento inédito del dance de Yebra, y que el autor está desarrollando en su trabajo Las romerías de Serrablo se trata de la pastorada, manifestación perdida, cuyo conocimiento sitúa al dance en honor de Santa Orosia en la dimensión global que don Antonio Beltrán Martínez da para el dance aragonés.

Hasta 1955, la actuación de los danzantes de Yebra el día 25 en el Puerto de Santa Orosia -los brindis- era rematada por una pastorada entre el rebadán y el mayoral; en esencia, el esquema era el siguiente: en primer lugar, el mayoral saludaba al público y autoridades asistentes, en general, con tono muy respetuoso y subrayando las limitaciones lingüísticas para dirigirse a la Santa. Seguidamente, se introducía un diálogo jocoso entre el mayoral y el rebadán, donde no faltaba la inclusión de alguna historia picaresca, como aquélla de la primera mitad del siglo XIX en la que el mayoral hacía de las suyas siendo estudiante de la Universidad de Huesca, u otra del segundo decenio del mismo siglo en la que se refieren las peripecias padecidas por el rebadán en la guerra napoleónica y la xenofobia que éste siente hacia los franceses. A continuación llegaban las motadas o dichos, en los que el mayoral satirizaba las características psíquicas de cada uno de los ocho danzantes, aludiendo ordinariamente a sus relaciones con el otro sexo y a los excesos en el comer y en el beber (pastorada de 1814 o documento más antiguo del dance de Yebra) Entre parte y parte de la pastorada, a veces, se danzaba una mudanza: «Y toca ro chiflo/ chuflar/ que baylaremos contentos». Tras las motadas, cada uno de los danzantes tenía aprendido un fragmento de la vida y martirio de Santa Orosia; remataba este apartado el mayoral. ensanzando las virtudes de ésta -eran los elogios o loas. También era el mayoral quien finalizaba la pastorada despidiéndose de las autoridades, público y parajes del puerto del martirio, al tiempo que pedía salud a la Santa y se disculpaba de las ofensas que pudiesen haber cometido en la pastorada:

«En cuanto a los dichos burla/ yo les encargo y les pido/ que los escriban ustedes/en el libro del olvido». (Pastorada de 1840).

Esta manifestación del dance de Yebra no cambiaba de esquema. Sin embargo, cada año se introducían variantes a sus partes, alusivas al momento histórico o social; se escribía en pliegos para que cada actor aprendiese su trozo, siendo la de 1814 la más antigua entre las recuperadas en Yebra. (Anexo).

Se aprecia de forma clara cómo, al menos durante el siglo XIX, existía un claro trasvase temático y de forma entre los distintos modelos de pastoradas que se daban tanto en el Pirineo como en Tierra Baja (zonas de osmósis secular): pastorada de Panticosa en honor a San Roque, de Leciñena en honor a la Virgen de Magallón, o de Estadilla para con su Virgen de la Carrodilla.

En su elaboración se intuyen las plumas de clérigos o estudiantes -según los fragmentos-, conocedores del lenguaje culto y de la psicología y hablar popular.

La contraposición entre el lenguaje culto con la ruda fabla, puesta en boca generalmente del repatán, era un recurso generalizado ya en el siglo XIX para provocar la risa, por lo que esta pastorada se convierte sin lugar a dudas en un claro elemento de estudio del aragonés de la zona.

Esta parte del dance de Yebra tiene una evidente lectura sociológica: se vincula claramente al mundo pastoril y a su carácter jerárquico y conservador, sirviendo a menudo como instrumento de lamentación ante las mutaciones del orden social establecido, o en nuestro siglo ante las apetencias femeninas hacia el modelo urbano; al tiempo que en el siglo XIX se apropia reiterativamente de los tópicos del baturrismo: el odio hacia el gabacho (francés) y la exaltación de la Virgen del Pilar.

Anexo:

FRAGMENTO DE PASTORADA DEL DANCE DE YEBRA EN LA ROMERÍA DE SANTA OROSIA, AÑO 1814.

Mayoral:

En breve te lo dirés
y con razón yo me quexo
de este pícaro bribon
y con mucho fundamento.

Ya sabrás que el otro día
lo ymbié a buscar aquel cuento
que teneba en o corral
o Botico digo Pleno.

Y que piensas que te fizo
este guiton desatento
se bistio de licenciado
con manta, fosil y sonbrero.

Te marcho en ta terra plana
adjunto con un tanborinero
con tres ó cuatro como el
que aquí yo los beigo.

Sacando exos pobres pueblos
raciones y sin dinero
dijendo que eran soldados
de un grande Regimiento.

Defensores da Patria
que era su tripa entiendo
enemigos del Franzés
siendo gabachos ellos.

Pensando que de ese modo
les darían trato bueno
y melos dejaron de aquí
como aunos paparuelos.

Luego medieron parte
yo mandé recoxerlos
pero como todos yeramos unos
no pudo haber remedio.

Y ellos de aborrecidos
se fueron con mucho duelo
dispersos por ese mundo
á parar en Sobrepuerto.

Pensando que ally tendrían
socorro muilargo tiempo
porque yeran de á casera
parientes según yo entiendo.