Semblanzas de mi lugar: Escartín


CONTINUACIÓN

IV) LA ALIMENTACION Y LAS COMIDAS.

1) Las comidas.

El número de comidas al día, su composición y variedad, dependía de una serie de circunstancias:

  •  de la época del año (más o menos trabajo, duración del día, etc.).
  •  de las disponibilidades de alimentos (frutas, verduras, carne, caza, conservas, etc.).
  •  de la edad de las personas (niños, adultos, ancianos).
  •  del sexo (varones, mujeres).
  •  de días festivos o laborables.

En el verano es cuando más comidas se hacían, pues las actividades eran más intensas (siega de hierba y cereales, trilla, labrar). Por la mañana, "a punto día", antes de marchar al campo, se tomaba un pequeño "tentempié", consistente en un trozo de torta de aceite, una tajada de pan con vino y azúcar, una "charreta" de vino con azúcar o una tajada de pan con miel.

A las ocho la dueña llevaba el almuerzo a los segadores en una cesta y quedaba incorporada al trabajo: se componía de un potaje de patatas con sopas y una buena "chulla" de tocino blanco.

Ordinariamente se comía a "rancho", de un puchero común. Si había leche, se hacían sopas o puré con leche. A media mañana se tomaba el "lasdiez", plato de tomate con cebolla, para echar un trago de vino, a veces sustituido por un trozo de queso o de jamón con pan. Significaba un pequeño alto en la siega.

Al mediodía, la abuela mandaba a un "mozé" con la cesta de la comida: un puchero de judías y una fiambrera de carne salada o fresca. Alrededor de media tarde, se tomaba la merienda: casi siempre una "chulla" de jamón con pan, cecina, queso...

Poco después de hacerse de noche se cenaba, frecuentemente un plato de verdura (col de grumo, ojos de col o acelgas) y una fritada de carne (de conserva o fresca), o un trozo de tortilla o huevo frito. Se comía mucho, pero era la única forma de resistir un esfuerzo físico tan intenso a lo largo de todo el verano.

En invierno y primavera se hacían normalmente tres comidas (almuerzo, comida y cena), siendo el alimento principal la leche. Se tomaba de muchas formas: sola, con sopas, con puré de patatas, en "farinetas" (especie de papilla de harina y leche con sal)...

El vino se tomaba de distinta forma, según el lugar y las circunstancias:

  •  En bota: era el recipiente más corriente para el campo, siempre iba en la alforja o la mochila.
  •  En "pomo" (botellín de cristal), en el caso de llevar al mediodía la comida en la cesta. Era la ración individual para una comida.
  •  En porrón: si se comía en casa o en la era.
  •  En vaso: para los huéspedes o gente foránea que no sabía "beber alto".

Para el agua se usaba generalmente el botijo de barro, sobre todo en casa. Para el campo era más práctico el botijo de cinc o el tonel de madera, eran resistentes y "daban" buen agua.

2) Procedencia de los alimentos.

Todos los alimentos se obtenían "In situ", dentro de una economía típica de subsistencia, sólo se compraban algunos condimentos, como la sal, el aceite, especias...

¿Cómo vivir sin gastar dinero?. En estas montañas encontraríamos la receta mágica, y, no estamos hablando de tiempos ancestrales, sino de los años sesenta, cuando desaparecen los últimos pueblos de la zona. Hay muy pocos alimentos que se paguen en metálico, realizándose un intercambio o truque de productos entre comerciantes y aldeanos, en este caso tomándose como valor su precio en pesetas. Entre los propios vecinos o con los de otros pueblos próximos, se hacía un cambio "a ojo", es decir, aproximado, si se trataba de productos distintos, en caso contrario se devolvía la misma cantidad o idéntica cosa. Todo dependía, evidentemente, de las posibilidades que brindaba la tierra: agricultura y ganadería.

Otra característica es que se consumen productos o alimentos totalmente naturales, sin adulteración, no llegan del exterior más que los condimentos, como hemos visto. El aceite se usa muy poco, siendo sustituido por la manteca de cerdo, que se conserva para todo en año en "panes" colgados con una "garrancha".

El vino es una de las pocas cosas que se compraba con dinero, dado su volumen y las exigencias de los "vinateros", a veces también admitían el pago "en especie". Venían aceiteros ambulantes que la cambiaban por trapos, lana... De Bergua nos suministraban frutas (cerezas, peras, manzanas, nueces), a cambio sobre todo de lana, queso... Si a una familia le faltaba algo lo "ampraba" (pedía) y lo "golbía" cuando le era posible: trigo, patatas, etc.

Se conocía muy bien la forma de conservar algunos alimentos para todo el año, incluso más: el jamón se estaba curando en la bodega durante medio año, en ocasiones no se comenzaban "los perniles" hasta pasado el año, entonces era realmente sabroso. Las patatas de una cosecha a otra, las manzanas hasta bien entrado el invierno, lo mismo el trigo, etc.

Los de origen vegetal (judías secas, lentejas, trigo...) se guardaban hasta la próxima cosecha, calculando siempre un sobrante para hacer frente a malas cosechas o "pedregadas".

Los de origen animal se conservaban por procedimientos "caseros" durante largo tiempo: podía comerse jamón de dos años, embutidos hasta la víspera de la matanza siguiente, lomo de cerdo hasta el verano... Las bodegas de la planta baja, prácticamente a oscuras con su permanente ambiente fresco y húmedo, hacían el milagro.

Con estas posibilidades y circunstancias que ofrecía la realidad, las "dueñas" hacían variados guisos, conjugando esta limitada gama de alimentos de que disponían. Incluso puede hablarse de una adaptación de la cocina a las actividades que la mujer debía realizar fuera de ella, de todas formas, la cocción larga en la olla y los pucheros, era lo común.

Los alimentos más importantes eran el pan, la leche, los huevos, la carne, las hortalizas y las patatas. La única variación era la forma de cocinarlos o presentarlos, con distintos componentes, formas de guiso, etc. Estos se repetían a lo largo de todo el año, dependiendo siempre de la época: la leche era abundante en primavera y principios de verano, después el ganado se iba al puerto. La col de grumo en el invierno era la única verdura, resistía a las heladas.

Estamos hablando constantemente de que las disponibilidades de alimentos, la distribución del trabajo y por tanto el lugar donde se realizan las comidas, depende de la estación o época del año. Nunca comen todas las personas en casa al mediodía, sin embargo, se hace en común el almuerzo y la cena: el pastor y vaquero llevan la merienda en su mochila, comen donde se encuentran con el ganado. A los segadores se les lleva la comida al campo, lo mismo al leñador... En verano las comidas de mediodía se hacen en la "sala" o comedor, el resto de comidas se hacían en la cocina, con mesas abatibles sobre las cadieras, colocadas alrededor del fogaril.


CONTINUARÁ