Creo que no debería ser tan normal el hecho de que nosotros, los aragoneses, desconozcamos nuestro idioma. Tenemos que identificarnos con nuestro idioma, con el lenguaje en que se expresa la cultura aragonesa. Por lo tanto debemos tener en cuenta el problema de la lengua.
Serrablo tiene una entidad geográfica, una rica historia, y una fabulosa y extraordinaria muestra artística. Pero Serrablo también tiene una lengua. El aragonés de Serrablo, lo mismo que el aragonés de otras zonas, tiene sus características. No se trata de apoyarse en las cosas divergentes, sino en las convergentes, en las que unen. Y en la construcción de un aragonés literario común, que sirva como lengua culta, la región del Serrablo también puede aportar cosas positivas.
La lengua del Serrablo ha sido muy poco estudiada. Pero recordemos al filólogo Pardo Asso, cura párroco de Sabiñánigo, tema para otra ocasión, y a Alwin Kuhn, que en 1935 para hacer su gran estudio "Der Roch aragonenische dialeckt, recorrió 20 localidades altoaragonesas, recogiendo materiales de trabajo. Entre ellas Biescas, Fablo, Aineto, Solanilla, e Ipiés.
Según se aprecia en este trabajo, la castellanización era ya intensa en los años 30 por toda la zona. Pero se conservaban todavía en boca de urgentes palabras típicamente aragonesas: TIENGO (tengo); GÜELLOS (ojos); FEITO (hecho); ITAR (echar); MUlTO (mucho); BIELLO (viejo); MALLATA (abrigo, resguardo); CREMALLO (cadena de la chimenea); NABALLA (navaja); GÜELLA (oveja); TRIBALLO (trabajo); BENZELLO (vencejo); AGULLA (aguja); TELLA (tela); MULLER (mujer); FABO (haya); FILLO (hijo); FOGARIL (hogar) ....... y muchas más. Según los datos del estudio de KUHN parece que especialmente en el lugar de Aineto la lengua aragonesa se conservaba todavía bien. Incluso los rasgos morfológicos del verbo se conservaban. Así para el pretérito imperfecto de indicativo, Kuhn, recoge COMEBA, DEZIBA, en Biescas; y SUBIBA, SERBIDA, y BENIBA, en Aineto.
Para otros tiempos verbales y otros rasgos morfológicos, e incluso sintácticos, podríamos traer aquí otros ejemplos. Pero lo que interesa no es caracterizar, en este momento, la variedad del aragonés del Serrablo, sino simplemente dar constancia de su existencia.
Hoy esto es importante, cuando la región aragonesa está muy castellanizada. La muerte de una persona mayor, que todavía hablaba aragonés, supone, en muchos pueblos, la desaparición para siempre del aragonés en ese pueblo.
Cuando Don Antonio Durán Gudiol, habló en Zaragoza, el día 6 de Diciembre pasado, sobre el arte mozárabe altoaragonés, al terminar la conferencia, un oyente pidió la palabra y dijo: "¿No podríamos salvar, entra todos, los españoles la Iglesia de San Juan de Busa?". Importantísimo es salvar San Juan de Busa, e importante es, así mismo, conservar la lengua aragonesa, para formar y mantener la personalidad cultural de la comarca serrablesa, complementando el latente lenguaje de las piedras, con el de los propios hombres del Serrablo.