Toros en Cartirana

No se vio nunca una masa mayor de "serrableses" reunidos, que en aquel entonces, hace ahora un siglo, que cuando se construía el ferrocarril hacia Jaca, en el tramo que afecta a nuestro municipio.

El ferrocarril vino a modificar, en mucho, el sistema de vida y evolución económica de esta comarca montañosa, incomunicada hacia el Sur para vehículos de ruedas. Estos sólo se conocían a través de Jaca, ya que había servicio regular de diligencias de Huesca a Jaca, y luego otro más modesto desde esta última ciudad a Biescas.

El camino hacia mediodía era "la cabañera", impracticable para la rueda, pero muy útil para el ganado de "trashumancia" y viajeros de a pie o en caballería, que viniendo del Valle y Biescas discurrían por Aurín, atravesaban lo que ahora es el paso entre las fábricas de E.I.A. y Aluminio, usaban el puente que había sobre Tulivana y seguían luego el cauce del Gállego, antes y después de Puente Fanlo, para desde el Hostal de Ipiés y Lanave pasar Guarg a, ascender hasta Monrepos, bajando luego hacia Huesca y la Tierra Baja. Una parte esencial de la economía del país eran las cabañas que usaban de esta ruta en ambas direcciones cada año

Desde Riglos se hacía el ferrocarril siguiendo la "Galliguera" y nuevas caras, venidas de diversas partes de España, animaban el ambiente a lo largo de la ruta. Técnicos, ingenieros, ayudantes, capataces, barrenadores, piqueros, canteros y obreros diversos, entre los que se contrataban muchos serrableses que evitaban así su emigración a Francia o Cataluña, formaban en grupos que favorecían la convivencia entre forasteros y vecindario de nuestros pueblos.

El dinero corría en forma desconocida en estos parajes, y las gentes se sentían optimistas como en víspera de una prosperidad que nos iba a traer el extraordinario invento de las locomotoras que "chuflaban", y cuyos ecos repetidos por las montañas llegaban a todos los lugares, y los más cercanos veían las "boiras" blancas de vapor y o "fumo"... "a saber que negro" que echaba la "chaminera" das "maquínas".

El primer proyecto del ferrocarril por nuestro término, tenía un trazado distinto del actual, pues desde el túnel del Tulivana se dirigía al llano de Aurín, y subiendo paralelo al río del mismo nombre iba al arranque de la carretera de la cuesta de Cartirana (lado hacia Biescas), y por un túnel pasaba al lado opuesto (cerca del cruce actual, lado hacia Jaca), y así más suavemente que ahora la vía alcanzaba el Cuello de Navasa con un poco más de recorrido. Ello hubiese supuesto el que la estación se hubiera ubicado cerca del Puente Aurín, y el desarrollo de la capitalidad del Serrablo fuera muy otro.

Por razones que no vale la pena comentar, se desvió el trazado siguiendo el cauce del río Tulivana, haciéndose la estación (que sería de enlace de comunicaciones hacia Biescas y El Valle) donde está ahora.

En la inmediación de la estación se construyó una casa con las normas del país y tejado de losa; más pocos podían prever el actual desarrollo urbanístico comercial e industrial de hoy.

De no haber existido el grave obstáculo que supone el "Capitiello" (serratón de peña viva, alto, áspero y de difícil atravesar), el centro administrativo y de ordenación de los trabajos del ferrocarril hubiera sido el primitivo Sabiñánigo; más ese Capitiello empujó a los constructores a buscar un lugar más propicio para el establecimiento de sus oficinas y servicios, y este fue el pueblo de CARTIRANA, de más fácil acceso y de situación privilegiada para vigilar los trabajos en un largo tramo desde lo alto y al mismo tiempo hallarse cerca de la carretera de Jaca a Biescas, ruta obligada entonces para vehículos rodados y por la que acudían los forasteros en demanda de trabajo.

La Dirección de las Obras se estableció en casa de Latas, y en ella falleció su jefe, muy respetado y querido, Don Manuel Cano.

Las oficinas principales se establecieron en la casa de Escolano en la que se abrieron grandes ventanales hacia el Suroeste, desde donde con catalejos podía apreciarse el ritmo e incidencias de las obras en varios kilómetros.

Para los trabajadores lo más importante era el día del COBRO y la pagadoría estaba en la casa de Lucas. No había entonces establecimientos bancarios y el dinero venía por la diligencia de Huesca a Jaca, y llegaba a Cartirana en talegos de cuero, pues esencialmente se empleaba moneda metálica, no faltando las onzas y dobletes de oro, las de plata de 20 reales y las más modernas, duros y calderilla, no siendo despreciables las monedas de dos y un céntimo.

En aquel ambiente, el consumo de las brigadas hizo más valiosa la producción del país como eran: la carne, huevos, harinas, legumbres, hortalizas y vino (pues todavía la filoxera no había exterminado las viñas que había). También el hospedaje de trabajadores mejoró los ingresos de las casas del país. Una euforia desconocida, se había apoderado de lo s vecindarios de entonces. Casas había que tenían dos o tres mozos trabajando en los tajos de "carrileros", y los reales entraban sonantes en las bolsas familiares, y fue entonces cuando la jefatura de la CONSTRUCCIÓN decidió la celebración de una fiesta singular, cuyo número fuerte sería una corrida de TOROS en Cartirana; existía el precedente de la celebrada en Anzánigo; más la de aquí tuvo una mayor resonancia, y fue tal la expectación y hasta pasión que suscitó la tal corrida, que prácticamente, no quedó persona con las piernas sanas para andar en todos los pueblos del contorno y de sitios más alejados como el Valle de Tena, Yebra, Guarga, Val de Ara, etc. cientos de caballerías, bien aprovechadas, se encaminaron a Cartirana el día señalado, viéndose llegar por todos los caminos verdaderas caravanas de serrableses a presenciar lo nunca visto.

En la era de Pablo, se había montado una gran plaza de toros con materiales del ferrocarril: trozos de raíles, traviesas, tablones, tendidos, una tribuna entoldada, y había valla, burladeros y gallardetes adornados con banderas. No faltaban otra clase de adornos tales como guirnaldas, hechas de follaje verde con rosas y papel de colores, ni tampoco fuegos de artificio.

No habiendo bastante sitio dentro de Cartirana, todas las eras y lugares de alrededor se llenaron de grupos de caballerías atadas entre sí y a donde se podía, y personas formaban corros de familiares y conocidos para comer de sus alforjas tras la misa y distracción del mediodía.

Al parecer los toros encajonados ya vinieron por la vía del tren hasta donde se construía la estación (que muchos llamaban de Cartirana), y se desencajonaron contando con cuadras y un recinto exterior que se habilitó y vigiló; para que las gentes vieran el "ganau furo".... que había de lidiarse.

Hubo un brillante desfile al son de la banda del Regimiento de Jaca en el que figuraron a caballo algunos militares, los jefes de la construcción, los alcaldes y buen número de jóvenes del país de las mejores casas con sus monturas relucientes y vistosas. El desfile dio la vuelta al ruedo entre aplausos y manifestaciones de júbilo del numeroso público.

Hubo profesionales de los toros que hicieron lo más notorio de la corrida; pero también saltaron al ruedo aficionados con valor y espontáneos, que sin duda habían apretado la bota... "buen tajo de veces". No obstante, nada grave ocurrió, la gente se divirtió, los serrableses se admiraron del gran gentío, de los incidentes del espectáculo, y volvieron a sus casas sintiéndose afortunados al compararse con sus abuelos que no conocieron circunstancia semejante.

Han pasado muchos años y aquel acontecimiento que fue motivo, en los años siguientes, de cientos de conversaciones y comentarios (tal como le oí a mi buen padre que fue parte del desfile y de la fiesta), fue perdiendo ecos hasta casi extinguirse de forma que sólo algunos pocos saben de él.

En una reciente y grata visita que hice a la familia de B. Jarne, pude comprobar como allí se recordaba el acontecimiento y es deseable el que tenga noticias del mismo las gentes de hoy, y sepan como los "TOROS DE CARTIRANA" constituyeron en aquel entonces algo singular, que conozcan las circunstancias de entonces, el cómo vivían los serrableses de la época y saquen consecuencias de la evolución habida en el país para más amarlo y entendernos mejor los que ahora vivimos en él.