El señorío de Espierre

Imagen de Antonio Durán Gudiol

En la Guía monumental de Serrablo, Sabiñánigo 1981, pág. 81-82, se reseñan dos documentos conservados en el Archivo de la Catedral de Huesca, referentes a "la villa o lugar d'Espierre", uno fechado el 29 de Noviembre de 1317 probablemente en Jaca y otro sobre un pleito ventilado en la curia episcopal de esta ciudad en los meses de Julio y Agosto de 1342. Por tratarse de dos instrumentos de cierto interés, será oportuno dar a conocerlos mas detalladamente.

El dominio de Espierre era de un "hondrado vecino de Jacca", llamado García Pérez, padre de dos hijas -Toda Xemenz y Marquesa Pérez- las cuales casaron sucesivamente con Guillén de Atés, que tuvo dos hijos de ellas: Aimar de Atés, de la primera, y Arnalt de Atés, de la segunda. Fueron estos dos quienes el 29 de Noviembre de 1317 vendieron a Salvador Bañeras, canónigo arcediano de Ansó en la Catedral de Jaca, "la nostra villa d'Espierre, que es en la montanya de Jacca, -en la ribera de Gálego, con la senyoría e con todos sus términos e con todas sus pertenencias e dreytos, con homnes e con femnas nuestros allí habitantes, con peytas e questias, con homecidios, calonias, aventuras, pedidos, servicios, pregueras, treshudos e qualesquiera otros dreytos".

Los términos de Espierre confrontaban con los de Yésero y Gavín; Ainielle y Oliván; y Barbenuta -Valmenuda-, según se aclara en el documento. El arcediano pagó el "precio placible, yes a saber, tres mile e quatrocientos solidos de dineros jaccenses, los quales III mile CCCC sólidos de vos -del comprador- aviemos e recibiemos -los vendedores- en nuestro poder el día que esta carta fue feyta e fuemos-ne bien pagados". Y dieron al arcediano posesión del señorío de Espierre, mandando a los vecinos que "ayan a vos por senyor e obedescan a vos". La cantidad pagada procedía de la venta de derechos del arcedianato de Ansó sobre la población de Majones -2.000 sueldos- y del peculio particular del canónico -1.400 sueldos-.

La compra-venta fue testificada por Miguel de Bescós, notario público de Jaca (Arch. de la Cat. de Huesca, sign. 2-314).

Espierre contaba en la primera mitad del siglo XIV con un total de veintidós vecinos o casas y un centenar de habitantes, treinta y uno de los cuales eran hombres mayores de edad y el resto -alrededor de sesenta y ocho- mujeres y menores de edad. Vasallos todos, en virtud de la citada venta, del arcediano de Ansó, se distribuían en dos clases sociales: ocho eran infanzones y catorce de signo servicii. Se conocen los cabezas de familia y algunos solteros en 1342.

INFANZONES

Pedro López de Fanlo y sus hijos Gonzalo y Pedro
Jimeno de Elsón y su hijo Pedro
Garsías Tormos
Pedro de Lacasa
Pedro Puértolas
Aznar de Ferrera y sus hermanos Pedro y Pascual
Pedro de Pardo y su hermano Miguel
Pedro Sardusa

HOMBRES DE SEÑAL

Domingo Burreu
Domingo Mayoral
Blas Mayoral
Garsías Mayoral
Pedro de Yésero
Domingo González
Aznar de la Val
Juan de Loriende
Sancho el fornero
Domingo de Vicente y sus hijos Pedro y Domingo
Pedro Tena
Martín Capalbo
Garsías de Toda
Aznar de Aynés y su hijo Domingo Oliván.

Todos ellos fueron denunciados por el arcediano de Ansó, Ramón Pérez Grimón, porque se negaron a reconocerle como señor de Espierre, señorío que atribuyeron al noble Blás de Alagón, a quien como vasallos satisfacían los derechos dominicales en fuerza del juramento de vasallaje que le habían prestado. La denuncia se formalizó delante del obispo de Huesca, fray Bernardo Oliver, que nombró juez especial del caso a García de Aysa, canónigo y oficial de Jaca.

El procurador del arcediano solicitó que el noble y los vasallos fueran condenados a infligir la constitución "Ab antiguis", promulgada en un concilio provincial de Zaragoza contra los ocupantes de bienes de la Iglesia.

El 15 de Julio de 1342 el Juez envió dos cartas escritas en papel: una al oficial de la curia eclesiástica de Zaragoza, en vista de que el noble Blas de Alagón moraba en esta diócesis, pidiéndole que amonestase al mismo para que restituyera al arcediano de Ansó el señorío de Espierre en el plazo de quince días o que demostrara sus derechos ante el Juez Jacetano, y un segundo escrito fue dirigido a los oficiales de los Obispados de Zaragoza, Huesca y Tarazona, exponiéndoles los hechos y la sentencia que había dictado, y que requiriéndoles para que en las iglesias de sus respectivas jurisdicciones fueran denunciados como excomulgados los vasallos de Espierre.

Los dos escritos fueron presentados, por al arcediano de Ansó la mañana del viernes 16 de Agosto al oficial del arzobispado de Zaragoza, Aznar de Rada, arcediano de Belchite. El mismo día, a la hora de Tercia y en el palacio arzobispal, el oficial Rada declaró estar dispuesto a citar al noble Blas de Alagón y a publicar la sentencia de excomunión contra los vecinos de Espierre. Efectivamente, envió dos circulares a los vicarios y rocturea de la ciudad y diócesis de Zaragoza, la primera citando a Blás de Alagón y la maguada, publicando la excomunión lanzada por el Juez de Jaca.

Efecto de las providencias tomadas por el oficio de Rada fue una carta que le dirigió el vicario de Pina, donde residía Blas de Alagón, anunciándole que el día 18 del mismo mes de Agosto había amonestado a éste. Carta que el oficial Rada envió al oficial de Jaca, unida al expediente incoado en la curia eclesiástica de Zaragoza sobre el pleito de Espierre, cuya definitiva solución no se conoce. Es probable que Blas de Alagón se personara en Jaca para exponer su derecho sobre la villa serrablesa.