Javierrelatre, pueblo enclavado en la margen derecha del río Gállego, nos ofrece gran interés por multitud de motivos: su iglesia, su arquitectura popular todavía bien conservada, su historia, En este artículo vamos a centrarnos en el comentario de su iglesia parroquial. Esta iglesia se halla situada en el montículo más alto del pueblo, desde el que se divisa un bonita panorámica. Sin lugar a dudas, allí debió asentarse el antiguo castillo alto-medieval, pues Javierrelatre, al igual que Senegüé, Sabiñánigo y Ara, poseían sus "tenentes" con la correspondiente fortaleza en el siglo XI defendiendo la línea del Gállego. No en vano, ha permanecido el topónimo "trascastiello" para denominar los terrenos que están detrás de la iglesia y el cementerio del pueblo.
De la primitiva iglesia, que podemos fecharla a finales del siglo XI o principios del XII, sólo queda el ábside semicircular y los muros laterales, ya que el resto parece que sucumbió a causa de un incendio en fecha que no podemos determinar.
Exteriormente, el ábside posee gran interés y belleza. Presenta tres ventanales de arco de medio punto con dos columnas rematadas con sendos capiteles decorados con motivos geométricos y vegetales. En la parte superior se sitúan unos canetes, sosteniendo el alerado del tejado, con motivos escultóricos variados: modillones, bolas, piñas, animales fantásticos,... No falta, desde luego, el típico ajedrezado jaqués.
Interiormente, el ábside presenta la consabida bóveda de horno o de cuarto de esfera. Es muy probable que contuviera pintura románica (en la piedra perecen insinuarse algunas tonalidades rojas y negras). Pueden apreciarse, asimismo, esculpidas en los sillares algunas letras que denuncian la clásica marca de los canteros que realizaron las obras.
Los muros laterales, en su parte exterior se conservan perfectamente (no hace mucho tiempo se eliminó la abadía que estaba adosada al muro norte); en el interior están cubiertos por el revoque, pero quizá resultara interesante dejar la piedra a cara vista al igual que en el ábside.
El resto de lo que hoy vemos en la iglesia de Javierrelatre es obra barroca de la primera mitad del siglo XVIII.
Al hacer esta nueva iglesia, la cabecera pasó al lado opuesto quedando el ábside románico como coro. Presenta planta de cruz latina; el crucero se cubre con cúpula sobre pechinas y la nave está cubierta con la típica bóveda con lunetos que tanto se repite en el Barroco. La portada de entrada a la iglesia es de la época y es de gran interés su puerta que, a buen seguro, la realizarían los herreros del lugar; esta toda ella claveteada y decorada además con motivos florales incisos y con la siguiente leyenda: "Año 1724. Siendo Monseñor Francisco Palacio Retor se izo".
El interior de la iglesia contiene cinco o seis retablos, todos ellos barrocos. El más destacable, además de por su magnitud por su calidad, es el del altar mayor en el que no faltan las consabidas columnas salomónicas con racimos de uva colgantes tan del gusto de la época; en la calle central se sitúa una pintura que representa la Adoración de los Reyes.
Es muy interesante la cruz procesional, también barroca, que está en la misma línea de las de Senegüé, Yebra y Osán. Por último podemos mencionar la pila bautismal labrada toda ella en piedra.
Para finalizar quiero señalar que esta iglesia posee cuatro enormes campanas cobijadas bajo una torre construida no hace más de 25 años que sustituyó a la antigua. Las fechas de la fundición de las campanas son: 1782, 1783 y 1787 (dos), y están bajo la advocación de Santa Eurosia, Orosia y Santa Bárbara; en una de ellas consta el autor: "Juan Fauria me fecit". En la misma torre se encuentra un reloj que ha dejado de funcionar hace un par de años.