A barranquiada d'a val de Basa


En el número 40 de nuestro Boletín, Don Antonio Durán nos "llevó de viaje" -muy didácticamente, como siempre- por los monasterios medievales de Serrablo. Su incansable trabajo, le llevó esta vez a los fondos de San Juan de la Peña guardados en el Archivo Histórico Nacional; por ellos nos habla de Santa María de Ballarán, monasterio ubicado en las faldas de la Sª de Portiello -margen izquierda del río Basa-. De él comenta:

"Los vecinos de Orús y San Julián tenían derechos a pastos en una zona, pero les estaba prohibido cortar árboles si no era en nombre del prior de Santa María de Ballarán".

Estos mismos árboles, dando un salto en el tiempo, van a ser nuestros protagonistas. Quizás no se vieron envueltos en las mil peripecias con que aquellos legendarios navatieros de Laspuña los transportaban por el Cinca, pero de cualquier forma, "BARRANQUIAR" también se las traía... En Serrablo, esta actividad no era privativa del Basa, el Señor Pablo Garasa de Ordovés, también me ha contado de sus mojaduras hasta la cintura por el Guarga...

SITUEMOS LA ACTIVIDAD

El valle de Basa es la prolongación oriental de la "Canal Longitudinal Intermedia", que desde Pamplona sigue la línea: Canal de Berdún, Campo de Jaca, Val Ancha y Estrecha; por lo tanto es un valle paralelo al eje pirenaico y perpendicular al del Gállego, en quien desagua. Está ubicado en terrenos margosos blandos e impermeables, su origen como lo atestigua la abundante presencia de fósiles, es de sedimentación marina de comienzos del Terciario. Aunque estamos ante una antigua zona anticlinal, su litología blanda ha originado una inversión de relieve: nos encontramos ante alineaciones paralelas que constituyen un valle principal comunicado con otros secundarios, de forma que nos recuerdan al clásico relieve apalachense.

El Basa tiene un desarrollo, generalmente rectilíneo, de 10 kilómetros; nace pasado Espín en el Collado de Fablo. Los pueblos los deja siempre en alto a su derecha y así irriga sus huertas. El desnivel no es acusado, estamos ante un cauce envejecido: Espín, 1129 m; Orús, 966; San Julián, 950 m; Yebra, 880; desembocadura del Gállego, 750 m.

Su régimen hidrográfico lógicamente no se ve influido por el deshielo, de allí que dependa exclusivamente de la pluviosidad, alcanzando sus máximos caudales entre Noviembre y Marzo; era el momento "D'A BARRANQUIADA".

DESARROLLO

La madera, los pinos, salían del monte de Espín, San Julián, Orús, Fanlillo y parte de Fablo; allí se cortaba, -solo hasta la primera curba- pues era destinada a la construcción y aún no se había generalizado la industria papelera. La actividad se practicó hasta los años 40, desde entonces los cables de arrastre sustituyeron aquella faena que "removía medio Valle", y que en una economía aún no excesivamente influenciada por la industrialización, de Sabiñánigo, daba un valor clave a las 6 pesetas que en el 39 se ganaba por día.

En cada "barranquiada" bajaban del orden de 2000 a 4000 maderos a lo largo de 15 ó 30 días, intervenían alrededor de 50 hombres que se repartían en tres funciones:

a) Los que echaban la madera.- Eran 2 ó 3 hombres, los que la arrastraban hasta la orilla con caballerías y la lanzaban al agua.

b) Los que "aparatiaban".- Aunque el cauce del Basa es rectilíneo, y su perfil uniforme, el tramo de Orús a Yebra ofrecía especialmente dificultades a los maderos; bien sea por haber una sinuosidad o bien por la existencia de maleza en la orilla. En este bloque iban los hombres más expertos, se encargaban de reducir el obstáculo a base de diques improvisados de maderos (fig. 1). Cuando la "glera" era amplia y el cauce se diversificaba en varias "ramblas", el caudal se canalizaba por una sola vía para que tuviese mayor "golpe d'agua" y lógicamente mayor capacidad de arrastre (fig. 2).

c) Los que "endrezaban".- Aquí iba el grueso de los hombres, su misión era recorrer un tramo asignado para movilizar de nuevo con las "ganchas" (fig. 3) los maderos obstaculizados.

d) Finalmente los que recogían se situaban en el Molino de Bara o más frecuentemente, en las Huertas de Sardas. Sirviéndose de un dique articulado por 3 bloques de 20 ó 30 maderos cada uno (fig. 4), detenían la madera. Luego había que arrastrarla por el Puente de Sabiñánigo a la margen derecha del Gállego, para por la izquierda de la Tulivana dar con ella en la estación férrea.

La "barranquiada" terminaba como terminaban todas las actividades donde intervenían bastantes hombres -construcción de una casa, esquilar, etc.-; en la "LEVANTADERA". Famosas fueron estas "lifaras" celebradas en Casa Batanero y "Lasaosa" del Puente, por allí haría de las suyas el legendario Batanero, a quien nadie le "mojó la oreja" lanzando la barra -solo uno lo hizo a barrón-; pero si hablamos de él también habrá que hacerlo del Royo Aurín, de Purnas de Cillas, del Relojero Cartirana -constructor, entre otras cosas, de una "bici" de palos a semejanza de Leonardo da Vinci -... e "ixo ye farina d'otro talego"...