Las azucenas ¡ay!, se han marchitado,
pues ya la Santa yerta es un museo .
de martirios que el Puerto ha atesorado
Y el Serrablo levanta un mausoleo .
para honrarla en su sueño eternizado: .
¡la crestería azul del Pirineo!
El balcón pirenaico se hizo amigo
para siempre de Orosia una mañana
a fin de que le sirva de testigo,
y desde entonces es una ventana
abierta a la esperanza y al sendero
futuro del Serrablo, una campana
convocando al amor más verdadero.
Que en estos Pirineos nadie en vano
puso el pie si era noble y caballero.
Crecen aliagas por el altozano
precursor de las cumbres cenitales;
abre el pinar la palma de su mano
para hablar con los "dances" por señales
y contarles su historia estremecida;
bajan impetuosos los caudales
de la cascada azul y aún conmovida.
Santa Orosia en su ermita está presente
testimoniando eternidad y vida.
Y a sus pies, Sabiñánigo: simiente
de la que emerge esta famosa hazaña
de vivir siempre en pié y activamente.
Desde su afán, mira hacia Europa España.
(Fragmentos)