
Como complemento de mi estudio anterior, sobre la historia y el arte del Serrablo y sirviendo a la par de embajadores de un próximo y completo estudio, he escrito estas líneas en las que, por la brevedad del espacio, a veces sólo citará las costumbres, sin entrar en detalles.
Respetuosamente me permito rogarles, amigos lectores, me comuniquen cualquier tradición, leyenda o costumbre que conozcan, para que, al quedar registrada, no se pierda. De antemano, muy agradecido.
Geográficamente, en el Serrablo se dan dos extremos muy diferenciados. Son la amplia llanuera o "vega" del Gállego -rica en huertas y cultivos- y las serranías del Valle del Guarga, en las que los montes se ven cubiertos de boj, aliagas y pinos en las cumbres. Pobladas las dos riberas por gentes de alta estatura, talento despierto y buenos sentimientos. Comenzaremos por Senegüé:
Senegüé, enclavado en un antiguo tope de un glaciar, es un topónimo pre-romano, con mucha historia y bellas tradiciones. El día del Corpus, colocan los mozos el tronco del pino más alto y grande que encontraron la víspera, en medio de la plaza. Al salir la procesión de la sencilla y bonita iglesia, da una vuelta alrededor del MALLO o pino del Corpus, quedando éste listo para ser vendido en leña, y con lo recaudado organizar una merienda a base de un cabrito, que a veces servían las mozas del pueblo. Estas meriendas de jóvenes (LIFARAS) eran muy frecuentes por estas tierras. Se hablaba y gustaba la sabrosa gastronomía montañesa, alrededor de un guisado de patatas con carne a la pastora, o de bacalao al "ajo-arriero". Cercano a Senegüé está Sorripas, cuyo nombre o topónimo deriva: del aragonés. "ripa" y significa "pendiente entre dos campos y un montón de piedras o paja", y que iba en romería, junto con el pueblo anteriormente citado, a una ermita de la Virgen que se encuentra a medio camino entre las dos poblaciones.
Javierre del Obispo, al otro lado del río, celebraba el 15 de Agosto la FIESTA DE LA CARIDAD. Procesión guiada por un "guión" rojo con cruz dorada, y comida en casa del patrono de la fiesta a las 12, tras repartir el pan hecho, por éste, con el cuartal de trigo de cada vecino. Por la tarde, el mozo que gane la competición (tocar un tronco de pino) elige su pareja para el baile. Y termina la fiesta en casa del patrono con arroz con leche y natillas.
El 25 de Junio, los montañeses celebran la fiesta y ROMERÍA DE SANTA OROSIA, acompañados de los danzantes de Yebra, que danzan al son del Chicotén. De esta romería, así como la de San Urbez, en la ribera del Guarga, que se celebra el 15 de Diciembre, aniversario de la muerte del Santo pastor, hablaré en otra ocasión, ya que por su importancia merecen un artículo exclusivo. Hablaré entonces de los pastores del Serrablo, de sus jerarquías y sus obras artesanas, ya que San Urbez fue pastor por Nocito, Laguarta, Rodellar... Y sin abandonar el Valle del Guarga, nos encontramos con el CONSEJO DE VALLE DE GUARGA, que regía los asuntos comunales y estaba integrado por los alcaldes y mayores contribuyentes del Valle, con presidencia elegida cada dos años.
Común a todas las tierras del Pirineo, es la institución del APONDERADOR, que exageraba todos los dones del novio, pero que una vez, como oí contar en una conferencia al Doctor D. Antonio Beltrán, exageró los defectos, y concluyó afirmando que el novio no tenía un pequeño defecto en la vista, como afirmaba el padre, sino que era ciego.
Otra tradicional costumbre es la MATACIA, que es una fiesta familia-social, en la que se hace el "mondongo" y se bebe el sabroso vino rancio de las buenas bodegas del país.
Terminando mencionaré la "PAZ", que se daba en la Misa mayor, y que como era un trozo de torta, los ancianos la guardaban para los "mocés". Y al amanecer los gritos del LEÑERO, recogiendo encargos para el horno. En Senegüé -del que tengo muchos datos debidos a mi padre-, era una mujer.
De juegos: los bolos, barra, y las rondas, albaldas, y el Carnaval con sus bromas y disfraces.
En tiempos de Ramiro 1 (siglo XI) en Casbas se hacían sabrosos quesos y en el rio Guarga, había industrias de lino. Y para terminar recordaré con añoranza los TELARES, como los de Casa Mayor en San Julián de Basa.