Documento (A) :
"Dichoso lugar d 'Ainielle que celebra a fiesta en o tiempo d'a nieve. Pa ramal de campana de caxico una rama., Pa incensarios unos pucheros con cuerdas de trama que por os ujeros sale a llama. Pa que el Ayuntamiento estié mas acomodado para respaldo fueron a buscar un banco ta Casa Franco."
Documento (B):
(los refranes) "Hay que hallarlos en las conversaciones, en el hablar de estas gentes de expresión primitiva y tosca, de prosodia bárbara ...". " . . Júzguese la edad mental y el nivel de conocimientos de muchos habitantes de estas tierras ...". (El subrayado es mío).
Estos dos documentos nos pueden servir de partida, para hacer girar sobre ellos el tema "Serrablo: Expresión y Medio"; el "A": un "romance" irónico que los moradores de Sobrepuerto sacaron a los de Ainielle, aldea abandonada y situada en la cabecera del río Oliván, a 1.355 m. de altitud. El "B": fragmentos correspondientes al prólogo del libro "Refranes, dichos, mazadas ... en el Somontano y montaña oscense" de Pedro ARNAL CAVERO. Zaragoza. IFC. 1953.
Sobre el documento "A".- "Pa ramal de campana / de caxico una rama.". Estos versos rezuman una contundencia, -no rudeza- de una gran estética. Contundencia no casual, pues el tipo de sociedad determina la expresión de sus miembros; así el trabajo barroco de un alfarero se adapta. a. una expresión calmada y retorcida. El lenguaje del hombre serrablés parece reflejar la dureza ambiental de sus montes, del rigor climatológico.. Algunas palabras hieren el tímpano auditivo de igual forma en que el objeto designado hace en la realidad: "esturrazarse", (tirarse por el suelo, derivado de "esturrazo", útil arcáico para arrastrar cargas); "escachilar", (aullidos crudos de un perro); "esberrecar" (gritar); "esbarafundiar" (provocar revuelo entre los animales); "esforicar" (remover el suelo); "cinglazo" (golpe, literalmente: caerse de una roca o "cinglo").
El ilustre aragonés del siglo XVII, Baltasar Gracián, decía en su "Agudeza y Arte de Ingenio": "Lo bueno si breve, dos veces bueno"; máxima estilística que inconscientemente siguió el hombre serrablés, alejado de toda expresión culterana y motivado culturalmente a una expresión breve y tremendamente conceptual: "¡ixo, cosa!, frase que da a entender que la valía de un objeto o acción es práticamente nula; -obsérvese la condensación conceptual-; "¡no mas cal!", que equivale a decir: ¡claro, tu lo ves muy sencillo!"; "¡si, buen cabal!", contestación equivalente a decir que tu acción como mediador con otra persona ha sido un fracaso; "!no das lugar!", frase que se da una persona impaciente, que es un "azogue". Esta tremenda agudeza y contundencia se ve recogida en el refrán serrablés "cuando tu en vas yo en viengo", agudeza siempre teñida de suave ironía y no carente de doble sentido (En el documento "A", Ainielle era un pueblo relativamente pobre respecto a otros cercanos, pero de habitantes muy solidarios que despertaban entre los vecinos algún recelo). Otros ejemplos clarísimos los tenemos en este dicho: "Pa mozos os de antes, pa casaos, os de ahora"; o bien en este otro: "En casa o ferrero, cucharón de madera". A una persona que haya convivido con la gente de estos pueblos, con la rapidez de un acto reflejo captará la ironía sutil del doble sentido.
El tipo de actividad origina un modo de expresión que puede trasvasarse del campo de trabajo con los animales al plano de la expresión interpersonal: "!no te se puede decir ni hazte paquí ni hazte pallá!"; o bien, "¡mira, que vas a pasar por Sobás!", con lo que se quiere decir que le vas a golpear, como en tiempos le debió de suceder a un caminante que pasaba por el citado pueblecito del Valle de Basa.
Sobre el documento "B".- Lo primero que evidencia, el de todas formas extraordinario conocedor y amante de nuestra Sierra y Somontano, Pedro Arnal Cavero, es un paternalismo, una visión de sus gentes desde otra sociedad en esencia distinta, la de los kilowatios y el sulfúrico. Para juzgar esa "prosodia bárbara", no tiene porque establecerse comparaciones, hay que verla en su medio y en su cultura; sólo así, sus giros, dobles sentidos, etc. cobran su valor estético real, que fascina.
Supongo que lo de "edad mental" no hay que darle mayor importancia, porque si no, dividiendo por la edad cronológica, pudiera ser que nuestros antepasados tuviesen un coeficiente intelectual mas bien deficiente. Supongo que ésto es hacer ya demagogia, y que se ve que Arnal Cavero no quiso decir esto exactamente, lo que sucede es que valoró la importantísima colección de sentencias a través de una clave extraña a la sociedad que estudió.
Como dice el psicólogo P. Lersch: "la inteligencia es la capacidad de orientación en el círculo vital en que el hombre se desenvuelve", y sólo desde ese círculo vital se pueden emitir juicios de valor.