La antigua Cofradía de Santa Orosia en Yebra de Basa

Dedicado a los responsables de la Comarca Alto Gállego por la concesión del último premio La Cañabla 2015 en reconocimiento de las tradiciones orosianas.

Las cofradías fueron ­y siguen siendo­ asociaciones de carácter religioso, benéfico-asistencial o gremial, circunscritas a un solo pueblo o a toda una comarca. Su nombre proviene del latín 'frater' ­hermano­, precedido de la preposición 'con', que indica agrupación. De ahí que se utilicen indistintamente los sinónimos 'cofradía' o 'hermandad'. Las cofradías han cumplido, y cumplen, diferentes funciones, desde ser colectivos gremiales en defensa de sus derechos, a ser grupos de carácter religioso y asistencial destinados, entre otros fines, al fomento de una advocación mariana o devoción a un santo. Se rigen por estatutos y organizan celebraciones en las que los actos religiosos pueden ir acompañados de ágapes u otros actos festivos. Entre nosotros, tenemos noticia de su existencia desde antiguo, pues ya en el siglo XIII existía en Jaca la Cofradía del Beato Pedro y Beata Eurosia. Entre sus labores figuraba la de mantener un hospital con las limosnas recogidas por los cofrades.
El presente artículo se propone revisar la documentación disponible, para informar sobre la desaparecida Cofradía de Santa Orosia que durante varios siglos existió en Yebra. El tema fue ya sabiamente tratado por nuestro amigo Enrique Satué, en su tan meritorio libro Las Romerías de Santa Orosia, estudio decisivo para la salvaguarda de las tradiciones orosianas. Dos motivos nos impulsan a retomarlo:

  1. Facilitar el acceso a una parte de la información citada, la obra se publicó en 1988; y
  2. Como principal anhelo, que estas líneas puedan servir de acicate para una posible recuperación de esta antigua cofradía.

I. FUENTES DE INFORMACIÓN

Tres tomos, fielmente conservados hasta hace poco en el archivo parroquial de Yebra, nos informan con abundancia de datos sobre la vida de dicha cofradía durante más de tres siglos:

  1. Libro de la Cofradía de Nuestra Patrona S. Orosia de la Villa de Iebra... que contiene: Los Estatutos de 1649 y sus ampliaciones hasta 1770; la lista de cofrades entre 1647 y 1852; las sucesivas renovaciones de la cofradía, y actas de las visitas episcopales.
  2. Libro de Cuentas de la Cofradía de Nuestra Patrona Sancta Eurosia.
  3. Constituciones y capítulos de la Cofradía de la madre de Dios del Rosario y de la gloriosa Santa Orosia y de los gloriosos San Acisclo y Cornelio y de los demás mártires del lugar de Yebra, de 1626. El tratamiento completo de tan extenso material superaría los límites de este artículo. Recogemos tan solo aquella información que pueda sernos de mayor utilidad e interés.

II. HISTORIA DE LA COFRADÍA: LAS SUCESIVAS RENOVACIONES

La historia de la cofradía, como la de toda obra humana, conoció momentos de pujanza y breves épocas de total decadencia, que la llevaron a desaparecer. Hasta seis etapas podemos distinguir en la larga historia de esta institución:

Constituciones y capítulos de la Cofradía, 1626.

1. Período desconocido: previo a 1616

La primera referencia escrita, conocida hasta el momento, sobre la existencia de una Cofradía de Santa Orosia en Yebra data exactamente de hace cuatro siglos. Como veremos, se fija en 1616 la primera mención a la devota Cofradía antigua perdida. El dato permite suponer que ya había existido con anterioridad a la fecha en la que se da por desaparecida. Puestos a imaginar sobre esa existencia previa, podemos servirnos de cuanto sabemos de su homónima en Jaca. Pues ha sido una constante histórica que tanto en Yebra como en Jaca se hayan seguido pautas similares en lo relativo al culto tributado a nuestra común patrona Santa Orosia. Así sabemos que ya en el siglo XIII existía en Jaca la Cofradía del Beato Pedro y Beata Eurosia. Conocemos el protocolo notarial de una Junta de la Cofradía de Santa Orosia en Jaca, reunida en la iglesia parroquial de San Jaime del lugar de Orante... el 11 de julio de 1486. En 1518 se redactan los Estatutos de la actual Hermandad de Romeros del Campo de Jaca... La intensa vitalidad que alcanzará la Cofradía de Yebra pocos años más tarde nos induce a sospechar que también ella pudo haber contado con un pasado similar a la de Jaca.

2. Período 1616-1649

Uno de los prodigios más antiguos obrados por Santa Orosia tiene que ver con la necesidad de restaurar la antigua Cofradía de Yebra. Su principal biógrafo, Alavés y Lasala, narra este portento en el capítulo XVI del 2.º Libro "De la Vida de Santa Orosia" (1702), titulado: De un milagro cominativo que hizo Santa Orosia, para obligar a los de la Villa de Yebra a restaurar su devota Cofadría antigua perdida". El texto dice: Sucedió el año de mil seiscientos y diez y seis, en la misma Villa de Yebra, y fue: Que predicando el Rector a sus feligreses al pie de el Altar un día de Domingo, y reprehendiendoles el aver deshecho una Cofadría de la Santa, que desde muy antiguo estava fundada en aquella Iglesia...
Los Estatutos de la Cofradía de 1649 también nos remiten a una fecha muy próxima, al apostillar tras el artículo 27 que: Esto se deliberó el año 1618. No es mucha la información existente sobre este período, pero sabemos que en 1626 se redactan nuevos Estatutos, en los que puede leerse: Considerando la grande antigüedad y fundación de esta Cofadria... En ese momento, los cofrades eran 30 a lo corporal, todos ellos de Yebra. Y en los cuatro años que median entre 1647 y 1650 los Entrantes a la Cofadría suman un total de 30: Yebra 13, Fanlillo 3, San Julián 3, Allué 2, El Puente 2, Espín 2, Abenilla 1, Cerésola 1, Orús 1, Sobás 1 y Zaragoza 1.

3. Período de máximo auge: 1650-1774

Los nuevos Estatutos de 1649, redactados por el prior Bartolomé Escuer (Casa Eusebio), así como la confección de una nueva lista de 60 cofrades el año 1650, justifican que esta fecha marque el inicio de una nueva etapa en la vida de la Cofradía. A partir de ese momento el número de cofrades se incrementa sin cesar, a la vez que se expande geográficamente. Es la época más prolongada, abarca 125 años, y es de la que mayor información disponemos. Gracias a la lista de entrantes a la Cofradía que se confecciona año tras año, sabemos el nombre de cada cofrade y su lugar de origen. Los datos nos asombran y hablan muy alto de la enorme atracción e influjo que en esa época ejerció esta institución.
La cifra de Entrantes a la Cofradía de Nuestra Patrona Santa Orosia en la Villa de Yebra en este período se eleva a 1.163 personas. Igual de asombroso resulta el grado de expansión geográfica que revela el origen de los cofrades, provenientes de 108 pueblos diferentes.
Convendría tener presente el contexto histórico para entender este fenómeno. Son múltiples las señales que delatan un elevado fervor orosiano en este período. En él se construye el espacioso templo en la explanada del puerto (años 1665-1669). El angosto recinto de la cueva era insuficiente para acoger la creciente afluencia de peregrinos. Idéntico motivo había obligado a derribar en 1642 la antigua iglesia románica de Yebra, para dar paso al amplio y airoso templo que hoy admiramos. Se multiplican los actos de rogativa y veneración a la Cabeza de Santa Orosia. Junto al párroco de Yebra, está un capellán de la santa, dedicado exclusivamente a atender los actos de culto orosiano.

4. Período 1786-1852

Habiéndose juntado algunos hermanos antiguos de la Cofradía de Ntra. Patrona Sta. Orosia con el fin de repararla y restablecerla, porque se había perdido por negligencia de otros, en Yebra en las Casas de Ayuntamiento, en el día que se solía celebrar su Capítulo, en el año de mil setecientos ochenta y seis... Firman el documento: Lorenzo López y Latrás, Rector; Juan Bergua, Alcalde (Casa Capellán), y Joseph Fatás, Regidor (Casa Lacasa). Sigue una Lista de los nuevos entrantes desde el restablecimiento de dicha Hermandad..., con los nombres de 55 mujeres y hombres: 45 de Yebra, 3 de Isún y el resto de Allué, Fanlillo, Orús, Osán, San Román, San Vicente y Sobás.
En este período de 66 años, el número de Entrantes a la Cofradía es de 484. De ellos 350 de Yebra y el resto de otros 27 pueblos. Destacan: Allué (20), Osán y San Román (17), Isún (12) y Fanlillo (10). Y por su lejanía: Ibirque, Cañardo, Biescas o Aragüés del Puerto. Generalmente no se especifica si son 'entrantes a lo corporal' o 'a lo espiritual'.

5. Finales del siglo XIX

Al final del Libro de la Cofradía hallamos un nuevo llamamiento de renovación, por haber vuelto a desaparecer. El documento carece de fecha, pero por las personas que allí figuran, es fácil deducir que corresponde a la década de los 60 del siglo XIX. El texto comienza: Reunidos el Ayuntamiento, Benito Laguarta, alcalde de este pueblo (Casa Eusebio), Mariano Arilla, regidor mayor (Casa Arilla), Juaquín Jalle, regidor menor (Casa Jalle), Tomás Abadías, síndico (Casa Carrera), todos de este pueblo, José Campo (Casa Campo), Don José Hervás, cirujano, y algunos otros vecinos, y el infrascrito Cura párroco de esta Villa, considerando la antigua devoción a Nuestra Patrona Santa Orosia y sus compañeros mártires, y de haberse echado en el olvido la Hermandad que bajo su advocación mantuvieron en esta parroquia hombres llenos de piedad y religión; y considerando cuál útil es en estos tiempos de indiferencia y corrupción, ponerse bajo la protección de los santos..., venimos con voluntad y corazón sinceros en renovar e instalar de nuevo la Cofradía de Nuestra Patrona Sta. Orosia y compañeros mártires, San Acisco y Cornelio... y modificar algunas de las constituciones antiguas, y en establecer otras nuevas, según que lo juzgamos conveniente y en armonía a las presentes circunstancias.
Siguen los diez artículos de las nuevas 'Constituciones', muy escuetos, donde desaparece la tradicional comida de cofradía. Se mantiene la doble condición de cofrade: 'a lo corporal' y 'a lo espiritual'. Está abierta a toda persona, sea del lugar que sea. La cuota de ingreso es de media fanega de trigo, o lo que es lo mismo, 6 almudes. Al día siguiente de la celebración del 'día del Sitio', que será el 9 de septiembre se celebrará aniversario por los hermanos difuntos dentro del año. Todo hermano cofrade fallecido tendrá derecho a 4 misas. El cofrade que sea amonestado dos veces por no asistir a los sufragios será expulsado. Domina el aspecto religioso centrado en el rezo por los difuntos, y se amenaza con expulsión a quien incumpla las normas. Es de suponer que estarían presentes los motivos que habían conducido años antes a la desaparición de la cofradía. Desconocemos cuál fue la respuesta a este llamamiento. Nos tememos que fue exigua por no haber quedado ningún testimonio escrito.

6. Último intento de renovación: año 1938

En 1938 el obispo de Jaca, Juan Villar, se propuso revitalizar, una vez más, las cofradías de Yebra y Jaca redactando nuevos estatutos. En ellos se excluye todo acto no estrictamente religioso. El río Gállego sigue siendo la tradicional línea divisoria entre las dos áreas de influencia de ambas cofradías. Se mantiene el culto a los cofrades fallecidos. El párroco de Yebra pasa a ser el máximo responsable, ejerciendo de prior, acompañado de una junta directiva. Como novedad se establece que sea la hermandad quien convoque y organice las veneraciones en demanda de lluvia o de asistencia en caso de cualquier otra calamidad pública.
Mientras en Jaca esta recuperación se ha mantenido viva hasta el día de hoy, por lo que respecta a Yebra, el intento quedó prácticamente en el vacío hasta nuestros días. Es de advertir que ya en 1869 se habían fusionado en Jaca la Hermandad de Romeros del Campo de Jaca con la Cofradía orosiana de la ciudad.

III. LOS COFRADES: MODALIDADES Y PROCEDENCIA

Desde los estatutos más antiguos que se conocen, se ha venido diferenciando siempre entre cofrades a lo espiritual y a lo corporal. Cofrade a lo espiritual podía ser cualquiera, viviera donde viviera. Los cofrades a lo corporal se comprometían a participar en todos los actos y obligaciones de la cofradía: comidas, entierros, misas por los difuntos, visitas a los cofrades enfermos..., siendo también más elevada su aportación económica. Estas condiciones hacían que la mayoría de ellos fuera de Yebra o lugares más próximos.
El siguiente cuadro recoge la relación de pueblos de donde procedían los cofrades que integraron la cofradía en todo el período del que contamos con datos, que va de 1647 a 1852. En la distribución por comarcas, se observa que junto a las seis zonas tradicionales vinculadas al área de la Cabeza: Ballibasa, Galliguera, Guarguera, Ribera Fiscal, Sobrepuerto y Tierra de Biescas, figuran también lugares más distantes, como Campo de Jaca, Somontano de Huesca o Valle Nocito.

Procedencia de los cofrades de la Cofradía de Santa Orosia en Yebra en el período 1647-1852:

BALLIBASA GALLIGUERA GUARGUERA SOBREPUERTO TIERRA DE BIESCAS RIBERA FISCAL
Allué Aurín Abenilla Ainielle Arguisal Berroy
Espín Baranguás Arasilla Basarán Aso de Sobr. Fiscal
Fanlillo El Puente Arraso Bergua Berbusa Lardiés
Isún Fanlo Artosilla Cillas Biescas San Juste
Orús Pardina Belarra Cortillas El Pueyo Santa Olaria
Osán Ibort Cañardo Escartín Escuer Torla
San Julián Ipiés Castiello Otal Espierre
San Román Javierre del Ob Cerésola Sasa Gavín CAMPO JACA
Sardas Lárrede Escusaguat Oliván Abena
Sobás Larrés Fablo SOMONTANO Orós Ara
Yebra Latas Gésera Aguas Susín Aragüés del Puerto
Latre Gillué Arbaniés Yésero Binué
VALLE NOCITO Lerés Laguarta Alberuela de L. Castiello de Jaca
Bara Rapún Lasaosa Apiés OTROS Cenarbe
Belsué Sabiñánigo San Esteban Ayera Bielsa Gracionepel
Ibirque San Vicente Sandiás Bierge Hoz de Jaca Guasa
Lúsera Senegüé Secorún Castilsabás Tarazona Jaca
Nocito Sorripas Villacampa Ibieca Zaragoza Navasilla
Villobas Quicena Francia Pardenilla
Siétamo Santolaria la Ma. Santa Engracia
Sijena Sasal

Ofrecemos a continuación algunos de los casos más llamativos en las largas Listas de Entrantes. En ellas destaca el elevado número de clérigos que ingresa en la cofradía; entre 1650 y 1818 se cuentan hasta 69 nombres precedidos del título Mossen, Licenciado, Rettor o Vicario. Solo en muy contadas ocasiones se añade alguna otra información sobre la persona:

  • 1670, Entran al Espiritual: Doña Ana Çapata Priora de Sijena y otras 14 monjas de Sijena.
  • 1692, Esteban de Cortes, francés, residente en Yebra.
  • 1709, Don Antonio Duesso, ayudante del Sr. Gobernador del Castillo de Jaca.
  • 1719, En pleno Concello se dio entrada a Usebio Escuer (Casa Eusebio), regidor del lugar de Yebra.
  • 1725, Don Joseph Villacampa de Laguarta y Don Pedro Villacampa de Xillue.
  • 1752, Don Jerónimo Grasa, Señor de Lerés. 1754. Valentín Arnal, Maior de Ossan. 1820. Don Josef Casas, boticario (padre de don Genaro Casas) y su mujer, Dña. Orosia Sesé.
  • 1838, Entró Don Ramón Coli, médico de Yebra.

IV. EL DÍA DE LA COFRADÍA O 'DÍA DEL SITIO'

1. Fecha de celebración: Desde que se tienen noticias hasta finales del siglo XIX el día de la cofradía se celebró el primero Domingo despues de San Lucas (18 de octubre) y si San Lucas fuere en Domingo, que fuere el día de San Lucas como nuestros antipassados lo han celebrado (Estatutos de 1649). Se da por supuesto que los cofrades acudían a Yebra ya de víspera y regresaban a sus casas al día siguiente de la celebración, es decir, el lunes. En el siglo XIX la celebración se trasladó al 9 de septiembre, y en 1938 se la hizo coincidir con la fiesta de Santa Orosia, el 25 de junio.

2. Actos religiosos: Subida a la cueva y plegaria por los cofrades difuntos: El acto principal es la subida de los cofrades a la cueva, donde se celebra una misa. Solo quedan dispensados de subir el prior y el cocinero, que deben preparar la comida en el pueblo: En pena de un Real por cada Cofadre que faltare a dicha Missa. Desde 1703 estan escusados de subir a la Cueba los que llegaren a sesenta años. En 1746 se establece que en adelante devan subir en procession a la Cueba con la Cruz, y lo mismo al bajar. El sabado a la tarde, Vispera del Sitio, el Prior debe embiar dos Confadres a Velar a la Santa (en la cueva) , con una antorcha para luminaria.
El rezo por las almas de los cofrades difuntos constituye uno de los fines primordiales de la cofradía. Aparte de la misa en la cueva, ese día se celebran en Yebra otras tres por los difuntos. Y otra el lunes, antes de la marcha de los cofrades. El artículo 7 de los Estatutos de 1649 prescribe: Ordenamos que todos los sabados del Año se aya de decir Missa de Nra. Patrona Santa Orosia, y de los Santos Acisclo y Cornelio, y demas Martyres, por las almas de los antipassados y de los que de aquí adelante feneceran.

3. La comida de cofradía: Junto con la subida a la cueva, la comida de cofrades es el otro acto principal del día. Prepararla y servirla corresponde al prior y sus ayudantes los mayorales. Su importancia lo demuestra la abundante normativa que regula un adecuado desarrollo de este acto. Debió ser también fuente de conflictos, obligando a que en las últimas restauraciones de la cofradía quedara definitivamente suprimida.

- Menú: Pan, vino y carne son los tres ingredientes, tal como sería habitual en las comidas populares de la época. El pan debían traerlo los mismos cofrades de su casa. La información relativa al vino es abundante. Gracias a ella nos es posible imaginar la numerosa cifra de cofrades que concurría. Así, sabemos que en 1770 la encubación de la Cofadria fue de quatro nietros de vino. Teniendo en cuenta que el nietro equivale a 16 cantaros, y el cantaro a un decalitro, resulta que la compra de vino para ese año ascendió a 640 litros. Unos años antes se había decidido la compra de tres grandes tinajas para poder encubar a su debido tiempo.

- Los comedores: La Casa y Cozina del Lugar o 'Casas del Pueblo', como se denominó durante siglos, estaba situada en el solar del actual albergue municipal. Debía tratarse de un local amplio, capaz de alojar las setenta mesas que el prior alquiló el año 1773 para servir la comida de cofradía. Allí mismo es donde en 1758 determinaron se iciesse una bodega para que se encubasse el vino de dicha Cofradía dentro la Cassa del Lugar... Se izo y el coste de dicha bodega lo ha pagado la Cofradía.

- Abusos y conflictos: Enumeramos algunos casos:

  • 1649: El visitador episcopal escribe en el acta de su visita: Mandamos al prior que es de esta cofadría, que so pena de cien reales, divida igualmente entre los cofadres el Pan, Vino y Carne que se les da el día del sitio, y que las porciones se den con tasa y medida...
  • 1696: Agustín Pérez entró cofrade a lo corporal el año 1684 y por algunos enfados que tuvo, defendiendo los honores de la santa Hermandad de Nuestra Santa Patrona, estuvo privado de ella algún rato de tiempo, y los señores contadores que se hallaron en el Sitio el año de 96 determinaron prosiguiese en adelante en ser hermano legítimo.
  • 1746: Fue determinado en Capítulo que Matias Jordan no venga a comer a la Cofradia de nuestra patrona Santa Orosia por ciertos motivos.
  • 1761: Se impuso al Prior pena de 60 sueldos jaqueses por haberse experimentado aguar el vino.
  • 1772: A Francisco de Saras: Se ha determinado que jamás, ni a el ni los suyos, ser admitido en tal Hermandad, por la burla que hizo a la Cofadria. Es constante el ruego de los visitadores episcopales, pidiendo que en sus juntas reformen los gastos de comidas, procedan con moderacion, con toda humanidad, modestia y templanza...

Libro de la Cofradía de Nuestra Patrona S. Orosia, 1649.

V. PROPUESTA DE RENOVACIÓN

El conocimiento de una institución como la cofradía que acabamos de analizar nos ayuda, sin duda, a descubrir en ella valores de validez permanente, como: el fomento de la unión y convivencia entre gentes de valles y comarcas vecinas, el culto a los difuntos y la memoria de los antepasados, el respeto a tradiciones seculares que dan sentido a nuestra vida, la expresión colectiva de una religiosidad popular, siempre presente, bien de forma visible o latente... Son también evidentes las dificultades y peligros que cualquier institución humana conlleva. Pero, a la a vez, sorprenden los repetidos impulsos de renovación. No debe extrañarnos la falta de eco que tuvo el último intento de 1938. Coincidió con ese penoso y prolongado período de depresión y abandono que asoló a nuestros pueblos en la posguerra.
Los últimos tiempos ofrecen un proceso inverso en todo lo relativo al culto a Santa Orosia. Gracias al admirable entusiasmo y esfuerzo de muchos, se ha logrado recuperar viejas tradiciones perdidas, como la pastorada del dance, la Hermandad de Romeros de la Cabeza, la restauración de santuarios y ermitas, el regreso de cruces y banderas. Incluso se ha enriquecido con nuevas aportaciones, como la 'Orosiada', el Camino del Pastor o la recuperación de ese antiguo ramal del Camino de Santiago que, proveniente de la comarca de Sobrarbe debe atravesar por el santuario del Puerto.

También la actitud de la institución eclesial ante la religiosidad popular ha evolucionado muy favorablemente. El mismo papa Francisco reconoce en su Exhortación Evangelii Gaudium (2013) que: la piedad popular, en algún tiempo mirada con desconfianza, ha sido objeto de revalorización en las décadas posteriores al Concilio... gran cantidad de cristianos expresan su fe a través de la piedad popular. Incluso llega a ver en ella un gesto evangelizador, al que, más bien estamos llamados a alentar y fortalecer, aparte de que tiene mucho que enseñarnos (n.º 123ss).
Si dirigimos una mirada a los centros devocionales más importantes de nuestro entorno, descubrimos que todos ellos cuentan con cofradías que sirven de cauce para coordinar esfuerzos y sugerencias, conservar los lugares de culto, organizar los actos de celebración, hacer convocatorias, mantener la vinculación entre los cofrades... Es el caso de la Hermandad de Santa Orosia en Jaca, con más de 500 miembros; la Cofradía de San Úrbez de Nocito con alrededor de 550 cofrades; la de San Indalecio en la zona occidental de la diócesis con 700, o la de Santa Elena en Biescas con 150.
Ante este panorama, nos preguntamos: ¿no habrá llegado el momento de intentar restaurar la antigua Cofradía de Santa Orosia en Yebra, integrada mayoritariamente por devotos del área geógrafica tradicionalmente vinculada a la Cabeza de Santa Orosia? ¿Quién no palpa la necesidad de que exista un órgano que aglutine y coordine los diversos colectivos que tan ejemplar y activamente participan en la fiesta del día 25 de junio: cruceros, romeros, danzantes, banderistas, parroquias, ayuntamientos, asociaciones culturales, cantores, abandiadores...? Un órgano en el que todos estos colectivos estén representados. La necesidad se hace más apremiante debido al constante incremento de participantes activos que año tras año, felizmente, se integran en la fiesta.
Responder a esa pregunta es labor de todos. Estas líneas no prentenden ser más que un modesto germen. El verdadero llamamiento deberá provenir de los colectivos recién mencionados. Y el móvil que nos guíe no debe ser la mera añoranza del pasado, sino establecer entre todos los fines y funciones que dicha cofradía debe cumplir en nuestros días. Todo ello fijado en unos nuevos estatutos. Teniendo en cuenta la realidad histórica, y renunciando a todo protagonismo, la iniciativa quizá deba partir de aquellos devotos más interesados, y desarrollarse dentro de la parroquia de Yebra.

Ermita de Santa Orosia.