Nuevos datos arqueológicos sobre el castillo de Escuer (Biescas, Huesca) (I)

El torreón-fortaleza de Escuer se halla situado actualmente en el término municipal de Biescas (Huesca), en la comarca Alto Gállego, a casi 200 metros al este del hoy abandonado pueblo viejo de Escuer. El seguimiento arqueológicoLa intervención arqueológica fue dirigida por Francisco Javier Ruiz Ruiz y José Luis Cebolla Berlanga, ejerciendo como arqueólogo de campo Alberto Mayayo Catalán. realizado durante el año 2005 se enmarcó dentro del “Proyecto de consolidación de las ruinas de la torre fortificada de Escuer Viejo (Huesca)”, elaborado por el arquitecto municipal Humberto Bahillo Monné a instancias del Excmo. Ayuntamiento de Biescas, siendo adjudicada la obra a la empresa Partuika Construcciones.

Las labores arqueológicas se circunscribieron a la retirada de escombros en el recinto y en la torre y al desbroce de la abundante maleza que cubría y enmascaraba el resto del conjunto fortificado. Pese al carácter puntual de la intervención, ésta ha permitido completar la planta del mismo y comprender mejor su funcionalidad y sus características formales, aportando algunas interesantes novedades.

Fig. 1.- Planta completa del castillo de Escuer.

EL CASTILLO DE ESCUER

Se trata de una pequeña fortaleza (716 m2) compuesta por 5 elementos: recinto, torreón, capilla, puerta y un nuevo edificio a modo de cuerpo de guardia (Fig. 1). Los paramentos originales presentan una cuidada técnica constructiva a base de dos paredes exteriores de sillarejos bien labrados trabados con un mortero de cal y arena, mientras que el interior se rellena con piedras más pequeñas y el mismo tipo de argamasa. Se aprecian algunas diferencias en el módulo de los sillarejos utilizados en distintas partes del castillo, lo que sin duda se debe a motivos estructurales de la construcción. Por ejemplo, la parte baja del torreón está hecha con sillarejos de un tamaño mayor a los utilizados en el resto del conjunto y el frontón del paramento Oeste de la capilla presenta sillarejos de un módulo menor. Asimismo, los muros suelen rondar los 80 cm. de anchura, con excepción de los de la torre de mucho mayor grosor.

El conjunto cumple a un mismo tiempo con las funciones defensivas y palaciegas para las que fue creada por la familia infanzona de los Lanuza, originaria del valle de Tena y señores de la Baronía de Escuer. En un primer momento, J. Mª. Establés (1994: 9) propuso su origen en el siglo XV. Poco después precisó documentalmente su construcción durante el siglo XIV, en relación con los enfrentamientos acaecidos entre los señores de Jaca y de Biescas: “a partir de 1326, los Lanuza [...] mandaron construir de nueva planta una torre, rodeada de un alto muro” (J. Mª. Establés, 1996: 23).

La gran homogeneidad que se observa en las fábricas y la distribución tan racional del espacio, además de otros elementos que serán expuestos más adelante, parecen indicar la construcción del complejo en un único momento de la Baja Edad Media. Desgraciadamente en la actualidad carecemos de elementos arqueológicos suficientes que avalen la fecha propuesta (siglo XIV), pues, como posteriormente veremos, los materiales arqueológicos más antiguos datan de finales del siglo XV.

Aunque con una finalidad primordialmente militar, el castillo disponía desde sus inicios de ciertos aspectos residenciales como la presencia de numerosos vanos, la existencia de una balconada de madera en la torre, el fácil acceso a todas las estancias de la torre o la existencia de algunos elementos decorativos en los vanos (bolas, caras antropomorfas y rosetas). Las reformas realizadas en el torreón con la construcción de una escalera exterior y de bóvedas de piedra, que reducen a tres las cinco plantas originales, y la apertura de una ventana geminada, dotan al conjunto de un mayor carácter palaciego a partir de ese momento. Estas obras fueron datadas por J. Mª. Establés (1994: 10-11) a comienzos del siglo XVI. Sin embargo, el hallazgo de cerámicas de reflejo metálico procedentes de los rellenos constructivos de las bóvedas de piedra derrumbadas, permite precisar el momento de construcción de las mismas y por tanto del conjunto de reformas como muy pronto hacia mediados del siglo XVI.

Fig. 2.- Doble puerta de entrada al castillo y al fondo muro testero de la Capilla de Santiago.

1.- El recinto fortificado

La disposición del castillo, de planta ligeramente trapezoidal (27 x 27.25 m.), sobre un cortado que controla los accesos al valle de Escuer hace que sólo pudiera ser atacado desde el Norte y el Oeste y motiva que el torreón se encuentre ligeramente desplazado hacia la esquina Noroeste y no en el centro del recinto. Desde el torreón múltiples saeteras permiten una visión completa del perímetro. En torno a él se desarrolla un espacio diáfano de aproximadamente unos 350 m2 hasta la muralla, que presenta un retranqueo realizado para que sirviera de apeo a los tirantes que soportaban el suelo de madera del camino de ronda y en cuya parte inferior se abren numerosas saeteras. Se trata de un conjunto compacto cuya defensa se basa en la interacción entre la torre y la muralla exterior para mantener alejado a un posible enemigo.

La intervención ha dejado al descubierto nuevas saeteras, la mayor parte de ellas tapiadas con piedras colocadas en seco, cuya ubicación se refleja en el plano adjunto (Fig. 1). Una de ellas, situada en la esquina suroeste de la muralla, apareció prácticamente a ras de suelo, lo que indica que el piso original del patio se encuentra aún a bastante profundidad.

2.- La puerta

La entrada original al castillo se realizaba a través de una doble puerta situada al Sur, en el estrecho espacio (2,70 m.) comprendido entre la capilla de Santiago y el cuerpo de guardia. De la puerta exterior sólo se conserva en alzado, aunque muy maltrecha, una de las jambas unida al paramento Este de la capilla (muro testero) y defendida desde el interior de ésta por una saetera (Fig. 2), posiblemente otra saetera desde el cuerpo de guardia defendía el lateral Este de la puerta. Un segundo postigo daba acceso al recinto, aunque el arco rebajado que actualmente conserva puede ser obra del siglo XVII (J. Mª. Establés, 1994: 9).

3.- El cuerpo de guardia

Al Este de la puerta de entrada al castillo se ha documentado la existencia de un edificio de planta rectangular (10,60 x 7,90 m.) a modo de cuerpo de guardia hasta ahora desconocido y casi completamente derruido. Únicamente queda en pie el muro norte y la puerta de acceso desde el recinto, cegada con piedras colocadas en seco, además del arranque de los muros este y oeste en su unión con la muralla. Pero gracias a la eliminación de la vegetación se ha podido documentar la presencia a ras de suelo de las cimentaciones del resto de los muros (Fig. 3).

4.- La capilla de Santiago:

Edificio de planta rectangular (14 x 7,90 m.) con cabecera plana orientada al Este. El acceso se realizaría desde el patio de armas a través de una puerta adintelada abierta en el muro norte, hoy cegada. Justo por encima del dintel el muro se encuentra rehecho con piedras colocadas en seco y con las mismas características se realizó el cegamiento de la puerta, obras hechas en el momento final de uso del edificio como recinto ganadero.

El muro oeste se encuentra en muy buen estado de conservación. Está rematado por un frontón triangular que evidencia su original cubierta a dos aguas y todavía posee una ventana abocinada, que ha sido datada en el siglo XVI (J. Mª. Establés, 1994: 10). Sobre ésta se encuentra otro vano adintelado y de menores dimensiones. Este paramento es defendido por dos saeteras inferiores, intencionadamente semianuladas por dos estructuras a modo de refuerzo elaboradas con piedras colocadas en seco y claramente adosadas a los paramentos originales. Esto ha permitido la conservación del enlucido original de la iglesia, realizado mediante un manteado de tierra con pequeños corpúsculos yeso como aglutinante, obteniéndose así un color blanquecino.

En cuanto a la gran abertura vertical a la que J. Mª. Establés (1994: 10) se refiere como un “enorme agujero practicado en el muro sur”, tras el desbroce se halló una dovela de muy buena factura y se ha podido comprobar como en la parte más alta de la jamba este la piedra está labrada y abocinada, dando claras muestras de que estamos ante una ventana abocinada. Así pues este muro debió tener tres estrechas ventanas abocinadas de las cuales subsiste hoy en día una bastante completa, los restos ya mencionados de otra y el hueco posiblemente de una tercera en la esquina sureste de la pared (Fig. 4); además de lucir dos saeteras cegadas en su parte inferior.

Según el mismo autor el muro este o muro testero fue rehecho en algún momento posterior al siglo XVI debido a la carencia de un vano superior (J. Mª. Establés, 1994: 10). Sin embargo tras las labores de limpieza se encontró parte del dintel de una ventana geminada en doble arco apuntado de similares características al que se encuentra en la planta noble del torreón y que ocuparía la oquedad actualmente existente en el centro del muro (Fig. 2). Al exterior todavía se conserva trabado con este paramento una especie de contrafuerte, que no es otra cosa sino una de las jambas de la primera puerta de acceso a la fortificación, defendida desde el interior de la capilla mediante una saetera aún visible, aunque totalmente cegada con piedras colocadas en seco. Ambos datos parecen indicar que se trata de un muro original y no rehecho.

El carácter claramente militar de los lienzos exteriores de la capilla de Santiago como refleja la existencia de cinco saeteras defensivas y la apertura al exterior del recinto tan sólo de estrechas ventanas abocinadas, que permitirían una tenue pero suficiente iluminación del interior, indican que el momento de construcción de la capilla se ha de corresponder con el del resto de la fortificación en época bajomedieval (siglo XIV). Tan sólo la ventana geminada del muro testero podría ponerse en consonancia con las reformas realizadas en la torre en el siglo XVI.

Fig. 3.- Restos del edificio de planta rectangular a modo de cuerpo de guardia. Fig. 4.- Ventanas abocinadas en el muro Sur de la Capilla de Santiago.