Por los caminos de la Lluvia Amarilla

Por tercer año consecutivo, el pasado 3 de octubre tuvo lugar una nueva edición de La senda amarilla entre Oliván y Ainielle. Convocados, como en anteriores años, por la Asociación Cultural "O Cumo" de Oliván, al punto de la mañana del citado día se iban congregando las personas que iban a participar en esta tercera ruta de la memoria, en esta senda que sigue los pasos del maravilloso libro de Julio Llamazares La lluvia amarilla, novela –como es bien sabido– ambientada en Ainielle y en sus últimos años de vida, en el drástico problema de la despoblación vivido a través del último habitante de este lugar ya solitario del siempre impresionante y sorprendente Sobrepuerto.

Se acercaba la hora de partida, prefijada hacia las 830 de la mañana, cuando se fue formando la larga fila serpenteante con la gente que desde los primeros instantes del día se había ido concentrando entre las calles y las plazas de Oliván. A través del sendero recuperado años atrás por los miembros de la Asociación "O Cumo" se fue realizando el camino, subiendo y bajando entre un tupido bosque de quejigos, salvando barranqueras y deambulando por antaño campos, hasta llegar a las puertas del también deshabitado Berbusa. Primera parada en el camino para degustar un almuerzo con el que reponer fuerzas.

Tras haber dado buena cuenta de las vituallas destinadas para esta hora, y tras haber recorrido y visto lo que va restando de Berbusa, se continuó el camino en dirección a Ainielle. Tramo en el que poco a poco se va ganando altura, se va comprobando la forma de hacer los primitivos caminos de herradura con algún tramo increíblemente trazado y delimitado por imponentes muros de piedra seca, se va disfrutando con el frondoso bosque que inunda el barranco de Oliván y con los vivos tonos verdes que denotan la existencia de las hayas, se va –también– maravillando la vista con las inigualables panorámicas desplegadas fundamentalmente hacia el este, descubriendo incluso los entornos del valle del Gállego y de la Val Ancha con la inconfundible silueta de Peña Oroel.

Así hasta llegar a las inmediaciones de Ainielle, visible tras un recodo del camino delimitado por el barranco del mismo nombre que el pueblo. Allí, casi de repente, surge la silueta ya muy arruinada y comida por la maleza de este pueblo. Allí aparecen las casas, las bordas, la iglesia y, también y como parte muy destacada de este paisaje humanizado, la sucesión infinita de bancales que, entre otras cosas, hablan asimismo del otrora modo de vida por estos enclaves.

Día para visitar, de nuevo, el pueblo, el molino, los viejos caminos, los otrora campos, al tiempo que se daba buena cuenta de la comida y se saboreaba el melocotón con vino rancio, todo ello rematado con un café y acompañado con la música del grupo Pasatres. Y para dedicar unos minutos y unas palabras a la memoria, a hablar de estos pueblos deshabitados y a las causas y consecuencias que motivaron su despoblación, y a lo prácticamente único que se puede realizar en los mismos en estos momentos, aparte de salvaguardar algún elemento singular del patrimonio cultural y natural. Y ese algo casi único que en la actualidad se puede hacer es que no caigan en el olvido, que se mantenga viva su memoria como único medio para que sigan existiendo.

Y eso es lo que se hizo entre los muros y campos un tanto desvencijados pero aún vivos de Ainielle, hablar de su memoria y de la de todos los pueblos deshabitados. Tras ello, en torno a las 4 de la tarde, se inició el regreso a Oliván recorriendo parte del viejo camino de herradura y la pista forestal que une esta población con la Cruz de Basarán. Jornada que finalizó en el punto de arranque, en Oliván, con un chocolate con churros y la ambientación musical del mencionado grupo. Jornada con la que se consiguió de nuevo que los pueblos deshabitados, que Ainielle, no caigan el olvido, que sigan siempre en nuestra memoria con encuentros tan singulares y entrañables como éste de La senda amarilla.

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Palabras dedicadas a la memoria, a hablar de estos pueblos deshabitadoss154a3i2.jpg
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