El linaje de los López de Biscarra debe su nombre a la actual pardina de Vizcarra, emplazada al norte de Anzanigo cerca de Javierrelatre. Esta pardina se corresponde con una villa medieval probablemente de origen romano-visigodo, al contener la iglesia de Santa Maria de titularidad privada en la que su señor tenía los derechos de administración, transmisión y elección de clérigos, puesto que las iglesias de los territorios conquistados se regían por un derecho consuetudinario navarroaragonés, a excepción de las catedrales reservadas al rey.
Lo que nos da idea de la antigüedad de este linaje de nobles caballeros guerreros al servicio de los reyes de Aragón, de los cuales haremos referencia cronológica y señalaremos algunos datos, puesto que la cantidad de documentación investigada abarca desde el siglo XII hasta nuestros días. Prácticamente novecientos años de historia desde aquellos guerreros medievales que desde su villa de Biscarra emprendieron varias conquistas al servicio de los reyes aragoneses e invocaron la protección de San Juan y el deseo de ser sepultados al amparo de la sagrada roca del real Monasterio de San Juan de la Peña donde reposan los restos de los primeros reyes aragoneses.
Pasando por sus adquisiciones y cargos en los reinos conquistados y fijando su morada, algunos de ellos en el cercano pueblo de Javierrelatre en el siglo XIII y posteriormente en la villa de Bolea a principios del siglo XVIII, habitando también en la ciudad de Sabiñanigo desde mediados del Siglo XX.
Ya en la temprana fecha de 1083 en la documentación de Santa Cristina de Somport se hace referencia a la villa de Biscarra nombrando una vía que conducía a Santa Maria de Biscarra. En cuanto a las primeras noticias sobre los López también nombrados como Lupus, Lupo, Lupi o Lop, siempre acompañado de su lugar de procedencia de Biscarra o Javierrelatre. Conocemos a Lop Sanz de Exaverre quien en 1119 fue testigo en calidad de su nobleza de los fueros concedidos a los Zaragozanos otorgándoles calidad de infanzones por el rey Alfonso I , apareciendo también como Lop Sanz de Biscarra el año 1152 en otro documento de Santa Cristina de Somport y como justicia de Aragón en el año1129. En 1181 Lop de Biscarra sería testigo en un documento perteneciente al cartulario de Fanlo, monasterio serrables situado junto al pueblo de Ipies y hoy pardina de Fanlo. Se trata de la concesión a Montearagon y a su abad Berenguer de las heredades paternas que Juan de Novales y su hermana Alamana tenían en Javierre. En 1203 Pedro de Biscarra, donaría al monasterio de San Juan de la Peña sus propiedades en el Frago, dejando fijadas sus mandas piadosas y la obligación contraída de establecer un treudo en dicha propiedad satisfecho por su esposa Toda de Longars, por el disfrute de dicha propiedad mientras viviera.
En el año 1205, Lupo de Biscarra permutaría con Fernando abad de Montearagon propiedades situadas en las villas de Ayerbe y Loarre por unas casas en Javierrelatre pertenecientes al monasterio de Fanlo, dando ya testimonio de localización de los López de Javierrelatre. En 1247 según la colección diplomática de la Almunia de doña Godina, Lupus de Biscarra en calidad de capellán de la orden de Malta sería testigo del castellán de Amposta, Pedro de Alcala en la concesión de riegos a la Almunia y de aprovechamientos en la pardina de Ontinares, termino de Alfamen.
Del año 1271 conocemos un importante documento sobre la villa de Biscarra en el que su señor el noble caballero y guerrero Bernardo de Biscarra, donaba su villa junto con sus gentes, términos, derechos y la iglesia de Santa María todo ello de su propiedad a excepción de la casa de Gastón vizconde de Bearne, a la clavería del monasterio de San Juan de la Peña dejando concretas mandas piadosas en las que incluia a todos los antepasados de su casa. Dicha donación sería testificada por su hermano Sancho de Biscarra, "rector de Javierrelatre" nombrando a sus dos hijos Eximini Lupi y García de Biscarra y también a su nieto García Lupi de Biscarra. En 1278 fallecería Bernardo de Biscarra, existiendo todavía el recuerdo de su donación y obituario labrado en la parte interior del arco que sustenta el capitel de la cena, en el claustro de San Juan de la Peña. En el panteón de nobles y otras partes del monasterio se pueden encontrar varias inscripciones en referencia a los López de Biscarra, quienes ocuparían cargos en el colectivo monacal de los monjes Benedictinos que vivieron al amparo de los muros del monasterio de San Juan de la Peña, cuna del reino de Aragón y germen del reino de España.
En el año 1285 García Lupi de Biscarra, clavero mayor del monasterio de San Juan de la Peña, actuaría como testigo en otro documento, llevado a cabo en el de la Peña, en el que el abad Juan asignaría la porción para la alimentación y bebida de Domingo de Araniella y de su mujer Oria de Borau, al igual que sus obligaciones en el monasterio. En los años de 1302 y 1303 encontramos al servicio del Rey Jaime II y durante la conquista de Murcia, a Rodrigo de Biscarra, al mando de una compañía de guerreros de la que forman parte Miguel Y Pedro López de Biscarra y a García de Biscarra, todos ellos combatiendo con sus propias armas y caballos pertrechados, también conocemos que en esos mismos años Pedro Boil, tesorero del rey Jaime, pagaría a Rodrigo de Biscarra por los gastos y caballos utilizados en dicha conquista. Rodrigo sería nombrado alcaide del castillo de Orihuela y García alcaide del castillo de Negra, en la actualidad pueblo de Blanca. En 1337 el notario real Domingo de Biscarra, prolífico en la realización de protocolos notariales, recogía el reconocimiento del rey Pedro IV, en el que dicho rey reconocía que los súbditos de sus tres estados de la corona no podían ser obligados a asistir a cortes celebradas fuera de sus respectivos territorios nacionales. Entre los años de 1356 y 1375 durante la llamada guerra de los dos Pedros en referencia a los reyes Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, las fronteras de los dos reinos se verían amenazadas, lo que unido a la anterior guerra civil de la Unión y la epidemia de peste de 1347. Provocarían una gran merma demográfica, que además del agotamiento de los recursos económicos, obligarían a establecer las defensas de las principales vías de comunicación, así como de las ciudades más importantes del reino aragonés, donde en la ciudad de Zaragoza se destinaron las caballerías de las que disponían algunas de sus parroquias. Encontrando en la de Santa Maria la Mayor a García de Vizcarra con su caballo pertrechado y presto para la defensa del reino.
La documentación existente en los posteriores años hasta comenzado el siglo XV, no nos muestran demasiada información especifica en relación a los López de Biscarra, época en la que se separaron el apellido López de su antigua denominación de Biscarra, quedando por un lado el apellido López en pueblos como Javierrelatre y zonas cercanas, alcanzando los principales cargos concejiles y algunos otros cargos laicos y religiosos en el seno de la iglesia. En cuanto al sobrenombre de Vizcarra quedaría así mismo como apellido en las montañas de Jaca.
El lugar de Javierrelatre, situado entre las comarcas del Serrablo y Jacetania, incluido en la medieval comarca del Sodoruel, por su localización respecto de la peña Oroel, es conocido por el testamento del Rey Ramiro I, en el que legaba a su hijo el conde Sancho Ramírez, hermanastro del Rey del mismo nombre el seniorado de Javierrelatre, que formaba parte del sistema defensivo de la extremadura del reino aragonés en el siglo XI, encontrándose en la parte superior de su casco urbano los restos de la fortaleza que hoy ocupa el cementerio y la iglesia románica, cuyo ábside, encanetados y otros muchos elementos arquitectónicos, son el testigo de ese esplendor que caracteriza este lugar, cuya baronia seria donada por el Rey Sancho Ramírez a Pedro Ximenez de Pomar, por su entrega y valentía en la conquista de la villa de Bolea a los árabes.
Es a comienzos del siglo XV, cuando los enfrentamientos entre las distintas banderías formadas por las principales poblaciones altoaragonesas, comienzan a declinar en pos de variados actos protocolarios en forma de cartas de paz. Entre las cuales, se nombra la baronia de Javierrelatre representada por los Pomares, fieles defensores de la causa Jaquesa, apareciendo como principales habitantes del lugar de Javierrelatre Miguel y Johan López, en la citada carta de paz del año 1447 llevada a cabo en territorio Serrables.
Johan López, en compañía de Bartolomé Burro miembro de otro importante linaje en el lugar, se trasladarían a la ciudad de Jaca, en concreto a la aljama judía para negociar en nombre del lugar de Javierrelatre, distintas comandas, prestamos, etc.
Otro personaje también importante de los López de Javierrelatre, e hijo de Johan López fue Pedro López, el cual en 1466 formalizo otros actos protocolarios con Bonafos Abambron, hijo de Gento, ambos judíos de la ciudad de Jaca.
En 1475 Pedro López de Javierrelatre efectuó una variada adquisición de ganado y varios animales para servir en las tareas de sus propiedades, ya que aunque continuaran los López con sus responsabilidades castrenses, civiles o eclesiásticas, las formas de vida apuntaban a un futuro preheminentemente agrícola y ganadero. En el censo del fogage realizado en Aragón en el año 1495, aparece Pedro López en calidad de alcaide de la fortaleza de Javierrelatre, en la que según el armorial de Aragón existían unos escudos con cruces en forma de thau de San Antón, propios del reino de Aragón. Pedro López ocupaba según otros protocolos el cargo de justicia y sería nombrado procurador de Catalina Cerdan, viuda de Sancho Pérez de Pomar y señora de la baronia de Javierrelatre.
En 1552 se estableció un treudo entre Martín López y su hijos Juan López con el real monasterio de San Juan de la Peña, sobre unas casas que poseía el de la Peña en Javierrelatre, colindantes con varias propiedades de los López.
En los siguientes años de 1568 a 1573 encontramos a Miguel y Domingo López de Javierrelatre en el cargo de jurados y a Pascual López Usieto en el mismo cargo en 1593, durante el siglo XV, Martín López de Javierrelatre contraería matrimonio con Maria Ara, procreando a Juan López Ara, "el mayor", de cuya descendencia nacería Juan López "menor", quien contrajo matrimonio con Juana Usieto, procreando al citado anteriormente Pascual López Usieto. Quien en Catalina López, tendría a Juan López López, apodado alias el blanco quien actuaba como sobreveedor en los actos protocolarios celebrados en Javierrelatre. Este último casaría con Eugenia Caro en el año 1609 y tendrían a Juan López Caro, quien ocuparía el cargo de jurado en 1662 y de primiciero en la iglesia de Javierrelatre en 1664 y posteriores años. Este mismo también seria conocido por el sobrenombre de "el blanco". Cabe destacar que varios terrenos y una casa en el lugar de Latre donde irían a matrimoniar algunos López del linaje de los de Javierrelatre, reciben el calificativo de "el blanco", como la corona y la casa del blanco. Juan López Caro contraería matrimonio en 1639 con Maria Rey, teniendo a Juan López Rey, nacido en el año 1640 y siendo jurado en 1673, quien casaría en segundas nupcias con Magdalena Sanclemente, emparentando con los descendientes de los ilustres notarios reales de los Sanclementes de la villa de Bolea.
En 1721 habitaba en Javierrelatre Bernardo López, licenciado y miembro de la cofradía de nobles de San Salvador en la sierra de Estaún y rector de la parroquial de Javierrelatre hasta su muerte.
Nacería en el año 1698 en Javierrelatre Juan Claudio López Sanclemente, quien se trasladaría a la villa de Bolea para casar con Ana Baylin Mallen en el año 1725, dando origen a los López de Bolea, descendientes del linaje de Los López de Biscarra que habitaron en el lugar de Javierrelatre en las montañas de Jaca y actualmente dentro de la comarca del Alto Gallego. Estos descendientes también hicieron sus actos protocolarios en adquisiciones, capitulaciones matrimoniales y testamentarias, conforme a su calidad al igual que hicieron sus antepasados de Biscarra y Javierrelatre, formando parte de las cofradías de la Soledad y de la de Santa Quiteria.
No enumeramos los citados actos protocolarios, al igual que las distintas genealogías familiares para no hacer demasiado extensivo este articulo, nombrando únicamente a los sucesores directos y algunos datos sobre los tiempos más cercanos.
De la descendencia de Juan Claudio López, tenemos a Joseph Tomas López Baylin, quien nacido en Bolea en 1730 seria bautizado en dicha villa, gozosa de poseer la espectacular y bella colegiata, construida sobre los restos de otra primitiva iglesia, con elementos árabes y románicos, sobre la colegiata se encuentran los restos de lo que fue la fortaleza de Bolea, conocidos actualmente como el antiguo fosal y desde donde se puede divisar los castillos de Loarre y Marcuello, lugares clave para la conquista aragonesa.
Casaría Joseph Tomas López en 1760 con Gracia Ascaso Palacín, natural de las Salinas de Gratal, parroquia de Lierta y descendiente del linaje de los Ascaso, procreando a Gregorio Joseph Antonio López Ascaso en el año 1771, quien casaría con Maria Constante Garzo en 1796, de su descendencia sigue Valentín López Constante, nacido en Bolea en 1811, casado con Eusebia Ontiñano Bardaxi en 1844, en la misma villa. De su descendencia sigue Agustín López Ontiñano, nacido en 1849 quien casado con Tomasa Pargada Sáez en el año 1867, procrearon a Juliana y a Pedro López Pargada. Juliana López , casaría con Sixto Callizo natural de la villa de Ayerbe, pasando a morar a dicha villa y Pedro López Pargada, que continuo en la casa de Bolea y nacido en 1883 casaría en el año 1928 con Teresa Olivan Pueyo de los que nacieron Teresa, casada con Victorino Beltrán Gracia y Pedro López Olivan, nacido en Bolea en 1932 y casado con Celia Lanaspa Dieste del lugar de Linas de Marcuello quienes fijarían su residencia en Sabiñánigo, conservando y rehabilitando la antigua casa familiar en Bolea situada en la calle del castillo. Las armas del escudo ubicado en la fachada se corresponden con las de los López de las montañas de Jaca, apreciando un lobo de sable pasante al pie de un roble de sinople, todo ello en campo de oro.
Por último destacar que aquellos pretéritos tiempos de guerreros y caballeros se transformarían en una continuación de lucha por sobrevivir en la tierra Aragonesa mediante una vida marcada por el abnegado trabajo de la tierra y posteriormente en otras profesiones, pero siempre conservando ese espíritu de honorabilidad que se trasmite de generación en generación y de la cual me llena personalmente de orgullo recibir de Pedro López Olivan y Celia Lanaspa Dieste. Esta condición e ilusión por esta tierra aragonesa, que desde la asociación de Amigos del Serrablo y la Real Hermandad de San Juan de la Peña, como uno más de sus caballeros, pugnamos por defender y dar a conocer, el monumental patrimonio de las iglesias del Serrablo y el Real monasterio de San Juan de la Peña, cuna de nuestro reino aragonés y raíz primigenia del reino de España.
