La experiencia como director-voluntario durante veinte años en el Museo etnológico de Serrablo, el ejercicio docente y el contacto con la Naturaleza, ejercido a lo largo de una permanente labor de trabajo de campo en el Pirineo, dan pie a hacer una serie de consideraciones de cómo se pueden transvasar ideas entre la Escuela, los Espacios Naturales Protegidos y los Museos.
Es cierto que dar ideas cuesta poco y que lo difícil es ponerlas en marcha. Es por ello que se escriben estas notas con la mayor prevención y humildad.
Dicho esto, la Escuela, los Museos y los Espacios Naturales Protegidos convergen en los siguientes fines: la conservación, la educación, la investigación y la promoción del entorno. Un repaso a la Ley de Museos de Aragón del 86, a la de Espacios Naturales Protegidos del 98 y a la de Parques Culturales del 97 lo demuestran. Detrás de todas ellas hay directrices y filosofías que emanan desde la UNESCO.
Aunque la Escuela es la institución más antigua, ella, los museos y los EPNs beben de principios ya lejanos y comunes como son la Ilustración, la Revolución Francesa, el Romanticismo o el Regeneracionismo.
Hoy la Escuela es una institución en proceso continuo de redefinición, donde no se alcanza un consenso nítido respecto a sus fines, y sobre la que se proyecta un sinfín de propuestas educativas externas que profesorado y alumnado no alcanzan a metabolizar, con lo que se produce una retroalimentación de la cultura de la superficialidad.
Dentro de esta inflación de propuestas que se vierte sobre la Escuela, muchas tienen que ver con la educación medioambiental. A veces son propuestas pseudovirtuales, alejadas de la vivencia personal, sobre el terreno, que tanto motiva.
Por otra parte, para ahondar en el tema sería conveniente tener en cuenta algunas beneméritas estrategias que, por clásicas, no deben ser olvidadas. Cabría pensar en la Fiesta del árbol, los Cotos escolares, Misión rescate, la filosofía naturalista de algunas organizaciones juveniles, etc.
Con el anterior preámbulo, lo que este artículo pretende es dar ciertas ideas domésticas sobre el transvase necesario de estrategias entre los Museos, la Escuela y los Espacios Naturales Protegidos para rentabilizar y ahondar en sus fines educativos. En definitiva, se trataría de hacer converger esfuerzos educativos medioambientales, de institucionalizarlos, para dotarlos de profundidad.
Vinculada a los museos y espacios naturales protegidos, cabría indicar que la huella antrópica, la que dejó marcada el diálogo del hombre tradicional con el paisaje, hoy es considerada como una plusvalía. Y en este sentido, bien estaría que entre los espacios naturales protegidos y ciertos museos etnológicos de nivel se tendiesen vínculos de colaboración. Se está pensando, por ejemplo en el Museo de Serrablo, ubicado entre el Paisaje Protegido de San Juan de la Peña-Oroel y el Parque Natural de la Sierra de Guara. Pero si superponemos el mapa de "Museos y exposiciones permanentes en Aragón" con la red de ENPs y Parques Culturales, comprobaremos que existen bastantes casos más. Dichos vínculos serían de investigación, catalogación, promoción y educación.
Por otra parte, la musealización rápida ha fomentado el nacimiento de los centros de interpretación. Todos los ENPs cuentan o pretenden contar con su centro de interpretación y bien estaría que se plantease la refundación de estos elementos didácticos, en la mayor parte de los casos basados en estrategias audiovisuales. Tal vez pudieran mutar sus esencias, elevando sus aspiraciones para alcanzar todos los objetivos, aunque fuese en razón homeopática, que pretende alcanzar la museología actual. Tal vez pudiesen ser reconvertidos en matrices dinamizadoras, micromuseos, de los fines educativos de los Espacios Naturales Protegidos. Haciendo un retrato robot, estaríamos hablando del siguiente esquema: "Pequeño edificio rehabilitado por su valor simbólico, o nuevo, basado en planteamientos arquitectónicos ejemplarizantes de desarrollo sostenible. Elenco menguado de piezas medulares, tanto del ámbito físico como del humano del ENP. Soportes gráficos y audiovisuales ponderados. Pequeña, pero significativa biblioteca-videoteca-fonoteca, debidamente atendida. Taller de actividades didácticas para realizar tanto al aire libre como en el interior. Célula investigadora tutorizada por los departamentos pertinentes, CSIC y Universidad. Pequeño estudio-albergue. Todo ello regentado y dinamizado por un mínimo de dos personas (temporada baja) con formación polivalente, una del ámbito científico y otra del humanístico, con claras aptitudes investigadoras, educativas y dinamizadoras". Se podrían denominar NIDOS PEDAGÓGICOS. Esta nueva reestructuración a la par que enriquecería la función de los ENPs, dinamizaría la Red de Museos de Aragón.
Por otra parte, dada la oferta desmedida de actividades medioambientales –superficiales, en muchos casos- que convergen en la Escuela, bien estaría que los ENPs se convirtieran en matrices de referencia, bien dotadas, para ejercitarlas.
En este sentido, no sería descabellado, crear un Ideario educativo en la red de EPNs para que fuese conocido y asumido de antemano. En buena medida, en cada declaración de Espacio Natural Protegido, ya se emite aquél de modo germinal: "conservación, promoción, educación, investigación, desarrollo sostenible, etc." Quizás, sólo habría que incorporar, en el breve texto de declaración de los principios, aspectos como atención a la diversidad de los usuarios educandos del EPN, solidaridad con el medio ambiente planetario, etc.
Se debería crear una fórmula de asociación entre los centros escolares, determinadas asociaciones o colectivos y los ENPs. Estaríamos hablando de un vínculo regido por el Ideario que exige obligaciones y derechos, y que haría posible la atención educativa del ENP al colectivo escolar (cada ENP emitiría una convocatoria de asociación, con una cuota determinada, destinada a centros o asociaciones educativas). Detrás de la fórmula estaría el esquema Escuelas asociadas de la UNESCO.
A la par, podría existir la figura de "Asociación de Amigos del ENP". Al igual que la relación con los centros escolares, conllevaría derechos y obligaciones. La sede social se ubicaría en el Nido Pedagógico del ENP. Esta entidad y los centros educativos asociados deberían estar representados en el Patronato del ENP.
Las relaciones entre el Nido Pedagógico del ENP y los centros educativos, serían ponderadas, no masivas, de elevado nivel pedagógico, con periodo presencial y tutoría a distancia. Cada Nido Pedagógico ofrecería una catálogo de actividades a los centros educativos, diverso y acomodado a distintas edades: estudios, investigaciones, encuestas, mediciones, anillamientos, protección de determinadas especies (padrinazgos), vigilancias, ejercicio científico de la antigua Fiesta del árbol, limpiezas, etc.
Las experiencias señeras podrían ser publicadas en una publicación que aglutinase las llevadas a cabo en la red aragonesa de ENPs. A la publicación se le podría dar un nombre autóctono y natural con proyección universal. No sería desacertado, por ejemplo, el de Los fustes (constelación Orión que guiaba los flujos del ganado trashumante) con el subtítulo: Experiencias educativas en los Espacios Naturales Protegidos de Aragón. Podría efectuarse una jornada anual de difusión de dichas experiencias en el marco docente, en colaboración con los Centros de Profesores.
El Nido Pedagógico debería ser entendido como un ecomuseo y, en este sentido, gozar de la condición de kilómetro 0 de algunos senderos puramente educativos (podrían ser nuevos o coincidir en algún tramo con los genéricos, ya marcados).
El Nido Pedagógico debería contar con una figura pedagógica proyectora, que encarnase el Ideario de los ENPs, y que naciese de la fusión entre la huella antrópica y el espacio natural. En este sentido, podríamos tener en cuenta la experiencia polifacética de "Pedrón, el diablo del Museo de Serrablo" y crear, por ejemplo, en San Juan de La Peña a Fray Cagico, en Los Valles a El hombre lonsé, en Guara a La mora Mascún, en Ordesa a Marieta y Silván, etc.
En la misma línea, debería meditarse sobre la inflación que existe de guías para adultos y la escasez total de publicaciones en las que se aborde el uso didáctico de los ENPs. Dichos trabajos deberían dirigirse a los docentes para que, a continuación, fuesen ellos quienes produjeran las adaptaciones curriculares pertinentes a cada nivel y situación. Por lo tanto, dichas guías deberían señalar centros de interés básicos, acomodados al Ideario, a las posibilidades del ENP, de su Nido Pedagógico, y de los senderos o puntos recomendados.
También debería de tenerse en cuenta la producción audiovisual pedagógica y la creación de literatura naturista asociada a cada EPN.
Además, deberían crearse vínculos fuertes y duraderos entre los EPNs, los Nidos Pedagógicos y el Profesorado. En este sentido, la formación del estamento docente, debería contemplar dos aspectos básicos: el que la convocatoria de proyectos de innovación e investigación de la Consejería de Educación tuviese en cuenta una cuota dirigida a la labor educativa del profesorado en los Espacios Naturales Protegidos; y el que la concesión de licencias de estudio al profesorado también tuviese reservado un número para trabajar aspectos didácticos en este terreno.
Para finalizar, las Consejerías de Educación y Medio Ambiente, deberían subvencionar actividades en los ENPs para aquellos centros educativos participantes en programas europeos. Además, debería ser contemplada la posibilidad de crear una especialidad polivalente en Formación Profesional, que capacitase para regentar Granjas escuela o actuar como monitores de Espacios Naturales Protegidos. Entre su capacitación destacaría, entre otras, la de recrear viejas actividades agropecuarias y artesanas inherentes al ENP , pues resulta llamativa la ausencia de iniciativas acertadas en este sentido, la utilización del nombre del EPN como marca de calidad de productos artesanos y la falta de tiendas artesanas, respetuosas en lo cultural, asociadas a los ENPs, etc.
Este mismo problema afecta tanto a los Museos como a los ENPs.