Hablar de Alto Gállego como entidad política para referirnos a la década de 1930 sería no sólo un anacronismo, sino también un error, ya que no ha existido tal espacio como entidad política hasta el proceso de comarcalización del año 2002, aunque anteriormente existía la Mancomunidad del Alto Gállego para gestionar algunos servicios como la recogida de basuras o el transporte escolar. La única entidad política real de la época por debajo de la provincial era el Partido judicial, creada en 1834 para enmarcar algunos servicios comunes como el Juzgado de primera instancia que se situaba en la principal localidad, en este caso Jaca. La siguiente división considerada es el municipio, unidad territorial administrativa formada por una población y cierto territorio alrededor de ella, llamado “término municipal”, recogida toda ella por un mismo organismo. El partido judicial de Jaca en 1930 contaba con setenta y siete municipios que englobaban 264 entidades o lugares habitados.
Así pues, lo que hoy conocemos como Alto Gállego, en la época que aquí se trata, era el ala este del partido judicial de Jaca, aunque algunos municipios de la zona de la Guarguera, que hoy forman parte del ayuntamiento de Sabiñánigo, estaban adscritos al distrito de Boltaña. El sentido que puede tener estudiar este territorio por separado reside en el hecho de que desde principios del siglo XX, comenzaba a adquirir importancia un núcleo de población que, debido a la implantación del ferrocarril y las industrias, estaba destinado a convertirse en cabecera comarcal al atraer a la mayoría de población rural de su entorno, naturalmente se trata de Sabiñánigo.
Determinado el ámbito geográfico del estudio, decir que este espacio contaba en 1930 con 30 municipios y un total de 13.650 habitantesLas cifras de población y los datos sobre la transformación de los municipios proceden de los censos de población publicados por el Instituto Nacional de Estadística, obtenidos a su vez del padrón municipal y los censos de población. Estas cifras se publican anualmente con referencia al 1 de enero de cada año.. La mayoría de esta población continuaba siendo predominantemente rural, compuesta de pequeños e ínfimos propietarios en proceso de empobrecimiento, lo cual provocaría un éxodo masivo que por lo general convertiría a esta población rural autosuficiente en obreros asalariados. En cualquier caso, tampoco se puede considerar un territorio homogéneo ya que existían notables diferencias entre unas zonas y otras. Aunque no exista ninguna frontera clara ni definida entre las zonas a las que me referiré a continuación, sus distintas condiciones pueden explicar los diferentes comportamientos políticos durante los años republicanos.
Comenzando por el norte, la primera de las zonas es el Valle de Tena, situado en un terreno muy montañoso con picos que sobrepasan los 3.000 metros de altitud, aunque en los fondos del valle existen terrenos llanos. Pese a la adversidad climática y topográfica, constituyó desde la Alta Edad Media hasta la creación del estado contemporáneo una unidad política dotada de entidad propia, dependiente directamente del rey y gobernada por vigorosas instituciones comunales (un Consejo General y tres Quiñones) que gestionaban aspectos tan relevantes de la economía tensina como las amplias zonas de pastos estivales Manuel Gómez de Valenzuela, La vida cotidiana en el Valle de Tena en los siglos XVI, XVII y XVIII, Zaragoza, 1991.. Se trata de un valle grande en extensión y abierto, con buenas posibilidades de salida al exterior, tanto a Francia como hacia el sur. La abundancia de precipitaciones y cursos hidráulicos hace innecesario el recurso a sistemas de riegos, salvo en algunos ejemplos de prados regados destinados a la producción de forraje. La vertebración hidrográfica está en torno al río Gállego, aunque sin olvidar la importancia de sus afluentes Caldares, Bolatica, Gorgol y Aguas Limpias. Por lo general, el terreno no es muy apto para las actividades agrarias, aunque si que existían cultivos tanto de algunos cereales como de legumbres y hortalizas, ambos dirigidos al autoconsumo. Destaca por el contrario la abundancia de prados naturales en las zonas altas, utilizados como pastos de verano para las abundantes cabañas ganaderas, así como de bosques que proporcionan mucha madera en las faldas de la montaña.
Hacia 1930, el Valle de Tena contaba con los municipios de Sallent de Gállego, Lanuza, Panticosa (incluyendo los Baños de Panticosa), El Pueyo de Jaca, Tramacastilla de Tena, Piedrafita de Jaca, que englobaba Bubal, Polituara y Saqués, y Escarrilla, al que también estaba adscrito Sandiniés. Todos estos municipios contaban al inicio de los años treinta con un total de 2.452 habitantes de hecho, 2.802 de derecho Se entiende como población de hecho aquella que residía en la localidad en el momento de elaboración del censo, mientras que la de derecho es toda aquella que está censada en el municipio., y 623 hogares. Como veremos más adelante, la mayoría de esta población se dedicaba a pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, aunque tenía una notable importancia la explotación de los puertos como pastos para ganados. También había adquirido cierta importancia el turismo, especialmente el Balneario de Panticosa desde mediados del siglo XIX. En cuanto al comportamiento político, los resultados electorales del Valle de Tena en los años republicanos estuvieron orientados hacia la derecha, concretamente, el Partido Radical de Alejandro Lerroux fue el más votado en las elecciones de 1931; el partido católico-agrario Acción Agraria Altoaragonesa en las de 1933; y el Frente Antirrevolucionario-CEDA en las elecciones de 1936. De todos modos, como analizaremos más adelante, el comportamiento electoral no fue algo homogéneo para todos los municipios del valle.
Al sur del Valle de Tena, nos encontramos con el municipio que a estas alturas todavía era el más grande de la comarca, Biescas, situado a ambos lados del Gállego, y con buenas comunicaciones hacia el Valle de Tena, el Valle de Ordesa y el Sobrarbe, o por el sur hacia Sabiñánigo y Jaca. La Villa de Biescas organizaba un territorio relativamente amplio en su entorno, ya que abastecía a los numerosos pueblos de la redolada de los productos más necesarios, además de organizar las ferias ganaderas más destacadas de la zona. Hasta el afianzamiento de las industrias en Sabiñánigo, era la localidad con un mayor área de influencia en este territorio, ya que una buena parte de su población se dedicaba a los trabajos artesanales, lo que ha hecho que sus habitantes sean comúnmente conocidos como “pelaires”, término referente al artesano que trabaja las pieles. Entre los habitantes de Biescas, era común la combinación de este tipo de actividades con la agricultura y la ganadería, siendo esta última la de mayor importancia, ya que la tierra no es demasiado buena para el cultivo del cereal. En 1930, Biescas contaba con 1370 habitantes de hecho, 1465 de derecho y un total de 300 hogares. El comportamiento político de esta población durante los años de la República estuvo claramente orientado hacia la izquierda.
El área de mayor influencia de Biescas se extendía desde pueblos cercanos como Escuer o Gavín a otros ya próximos al Valle de Broto como Yésero. Cabe destacar también el próximo valle de Sobremonte, que cuenta con tres pueblos, Aso, Yosa y Betés, los cuales formaban un único ayuntamiento. En la cumbre del valle están los pastos utilizados durante el verano para las cabañas trashumantes.
Sobre las faldas de la suave cumbre de Oturia, se encuentra la subcomarca del SobrepuertoTradicionalmente se ha considerado Sobrepuerto a los pueblos de Basarán, Escartín, Cillas, Cortillas, Otal, Sasa y Bergua, aunque algunas denominaciones incluyen más poblaciones., perteneciente al partido judicial de Boltaña. Algo más abajo se encuentra Ainielle, famoso por la novela de Julio Llamazares La lluvia amarilla, en la que se describe la angustia de los últimos habitantes de una aldea que se despuebla. Ainielle formaba parte del municipio de Barbenuta, en el que también entraban Berbusa y Espierre. El último de los municipios más directamente vinculados a Biescas, es el de Oliván, del que formaban parte los lugares de Casbas de Jaca, Susín, Javierre del Obispo, Lárrede, Orós Alto y Orós Bajo.
Toda esta zona, sin incluir Biescas, tenía en 1.837 habitantes censados en 1930, cuando apenas había surtido efecto el éxodo rural descrito en la citada novela, especialmente intenso en zonas un tanto aisladas como los municipios de Barbenuta y Oliván. Para muchos de estos pueblos, la proximidad del frente durante la guerra civil y la evacuación forzosa de su población fue el golpe definitivo del que nunca se llegarían a recuperar.
El territorio restante, se corresponde aproximadamente con lo que se suele denominar Serrablo, topónimo medieval resucitado sobre los años setenta para designar una amplia zona que se extiende por las riberas de los ríos Guarga, Basa, Aurín, y del Gállego algunos kilómetros al norte y al sur de Sabiñánigo Severino Pallaruelo, Geografía urbana de Sabiñánigo, inédito, facilitado por el autor..
A principios del siglo XX, SabiñánigoEn 1972 el Ayuntamiento de Sabiñánigo celebró el bimilenario de la fundación de la ciudad, para la que se daba una fecha precisa, el 28 a. E., cuando Calvinio Sabino fue enviado por Cesar Augusto a pacificar el pirineo central, para ello construyó una fortaleza a la que dio su nombre, Sabinus. La polémica en torno a la fecha surgió ya entre los conferenciantes de la celebración. De todas formas, el nombre de Sabiñánigo como tal no aparece hasta un documento falso del siglo X. Desde el XI aparece en los documentos como una villa real de cierta relevancia en la escala local, vinculada al dominio de los monasterios próximos como San Andrés de Fanlo y San Juan de la Peña. En todo caso, todas estas denominaciones solamente pueden afectar al viejo pueblo de Sabiñánigo, que habitualmente se suele llamar Sabiñánigo pueblo o Sabiñánigo Alto-San Feliciano., era solo uno de tantos pueblos de esta zona que constituía un cruce de caminos dada su proximidad a la ciudad de Jaca y su comunicación con Francia a través del Valle de Tena. Con la llegada del ferrocarril en el año 1893, esta situación estratégica comenzó a actuar como motor de desarrollo, para lo cual también fueron fundamentales las grandes posibilidades de aprovechamiento del agua con fines industriales, lo que suponía un menor costo de la energía que en cualquier otro lugar. Así pues, la implantación de las fábrica “Energías e Industrias Aragonesas Sociedad Anónima” en 1918 y “Aluminio Español Sociedad Anónima” en 1927, generó un gran efecto llamada para habitantes de la zona y otras partes del Alto Aragón y de España que se veían forzados a la emigración cuando las explotaciones agropecuarias de las que vivían eras incapaces de adaptarse a una moderna economía de mercadoSeverino Pallaruelo, op. cit.. Fiel reflejo de este proceso es la evolución de la población de Sabiñánigo, cuyo término municipal recogía Bailín, el naciente barrio de La Estación, y El Puente de Sabiñánigo. De 264 habitantes censados en el año 1900, pasaría a 1.345 en 1930, aunque la verdadera expansión tendría lugar en las tres décadas sucesivas. El carácter industrial de Sabiñánigo marco su comportamiento electoral claramente orientado a la izquierda durante los años republicanos.
A pocos kilómetros de Sabiñánigo se encontraban los municipios de Acumuer, que englobaba Asqués, Asún, Bolas e Isín; Larrés, que en esta década pasaría a formar parte del Ayuntamiento de Cartirana, al que ya estaban adscritos Aurín y Borrés; Sardas, que incluía Allué, Isún de Basa, Latas, Puente de Sardas, Osán, San Román y Satué; Senegüé y Sorripas, del que también formaba parte Arguisal; y Yebra de Basa, que incluía San Julián.
Este conjunto de pueblos contaba en 1930 con 2142 habitantes censados, la mayoría de los cuales se dedicaban a pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas.
Siguiendo el curso del río Gállego hacia el sur, nos encontramos con una serie de pueblos cuya población se ha mantenido algo más que en el resto de las zonas, ya que se aprecia un claro descenso en la década de 1930 pero en los años posteriores el éxodo no es tan drástico como en otras zonas. La zona a la que me refiero estaba constituida por los ayuntamientos de Orna, que englobaba Arto, Baranguá y Latrás; Latre; Aquilué, junto a Caldearenas y Estallo; Serué, del que formaban parte Excusaguat y San Vicente; Javierrelatre, y por último y más próximo a Jaca, Anzánigo, que englobaba Centenero, la central eléctrica y la Estación de Ferrocarril. El suelo de esta zona es algo más apto para la agricultura que muchos de los anteriores, lo que puede explicar una mayor permanencia de una población que en 1930 estaba en 1.685 habitantes de derecho. El factor que más repercutiría sobre la parte oriental esta zona sería la proximidad del frente durante la guerra civil, ya que un buen número de gente se vio obligada a marchar, muchos de los cuales ya no volverían.
El valle del río Guarga constituye hoy en día uno de los territorios despoblados más extensos del Alto Aragón. En esta zona hay un buen número de pueblos, muchos de los cuales a principios del siglo XX pertenecían al partido judicial de Boltaña. El municipio de Jabarrella (Abenilla, Arasilla, Atós, Fanlo, Hostal de Ipiés, Ipiés, Lanave, Lasieso, Layés y Lerés) era el más vinculado a la zona que nos ocupa y tenía 323 habitantes censados en 1930. Fuera del partido judicial de Jaca estaban los municipios de Laguarta, también llamado en algunos censos Secorún, y Gésera, aunque buena parte de ellos pasarían a formar parte del ayuntamiento de Sabiñánigo en la reestructuración de municipios de los años setenta.
En definitiva, nos encontramos ante un territorio dividido en un gran número de municipios, por lo general de pequeñas dimensiones. En 1930 este territorio contaba con 13.650 habitantes, la mayor parte de los cuales eran pequeños campesinos en proceso de empobrecimiento, por lo que la mayoría buscaron una salida que encontraron en las fábricas de Sabiñánigo, fundamentales para retener a la población en la zona y evitar un éxodo masivo hacia otras zonas como Cataluña o el extranjero.
Comentarios
Amigos, acabo de recibir la
Amigos, acabo de recibir la revista de junio, muy interesante como siempre para los que queremos a esas tierras.
Solo deseo indicar que en el artículo de referencia, donde se habla de los pueblos del Valle de Tena en 1930, no se cita a Hoz de Jaca que junto con Panticosa y El Pueyo formaba parte de uno de los tres quiñones.
Mis mejores deseos para todos.
Pablo Donatelli, Barcelona
De vez en cuando suelo
De vez en cuando suelo entrar en la pagina para leer los artículos y ha sido un placer encontrarme con el de Jorge. Espero que sea el primero de más artículos y publicaciones.
Me ha parecido muy interesante y de gran rigor científico. Enhorabuena y adelante con la investigación.
Enhorabuena Jorge, las
Enhorabuena Jorge, las tradiciones, la memoria colectiva y las costumbres serrablesas y altoaragonesas estan a buen recaudo con investigadores y divulgadores como tù. Un saludo...y a seguir asì!