Las creencias de Darwin y Cajal

FRACASOS Y ENFERMEDADES: CRISIS

San Juan de la Peña (Óleo, Autor: S. Ramón y Cajal)Un año más tarde de su ingreso en la masonería, en 1878, hallándose una noche en el jardín del Café Iberia jugando una partida de ajedrez con su amigo el abogado Francisco Ledesma, sufrió repentinamente una hemoptisis. Disimulada en un principio, le repitió más tarde al llegar a casa. Su padre diagnosticó tuberculosis, continuación frecuente del paludismo, que Cajal había sufrido en Cuba. Lo trasladó con su hermana Paula al balneario de Panticosa, permaneciendo después unos meses en San Juan de la Peña, donde existe un convento semiarruinado rodeado de bosques (Figura 3).

Esta etapa fue crítica para Cajal. Una tarde escaló una cima elevada y se tumbó sobre una peña. Allí, inmóvil, concibió la idea de dejarse morir (Figura 4). Pero la muerte no acababa de llegar. Hacía lo contrario de lo aconsejado por los médicos, pero cuantas más atrocidades cometía, menos grave se encontraba. Semanas después cesaron las hemorragias y bajó la fiebre. Pulmones y músculo funcionaban cada vez mejor. Cajal acabó creyendo en su salvación. Durante estos días de tuberculoso tuvo brotes de acentos trágicos, que quedan plasmados en esta composición poética, donde se plasma con desgarro su sentimiento de lejanía de Dios:

¡Oh tísico sin ventura, que en tus juveniles años, virgen aún de desengaños, la vida amas con ternura: quizá eres el sustento de madre débil y anciana y con hondo sentimiento presientes muerte cercana! ¿Crees que hay Dios? Si un Dios lleno de bondad en este mundo existiera, reinaría por doquiera, tranquila, la libertad; y aquí la desdicha impera.

Prof. Fernando Solsona. Presidente del Ateneo de Zaragoza.

La obra de creación literaria de Santiago Ramón y Cajal. Serrablo 2002, Año XXXII, nº 124

Lo que supuso aquella etapa en su relación con la religión quedó plasmado con posterioridad en sus escritos [“Cajal. Vida y Obra”, de los autores García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica, p. p.445]:

Sólo la religión me hubiera consolado. Por desgracia mi fé había sufrido honda crisis con los libros de filosofía. Ciertamente del naufragio se habían salvado dos altos principios: la existencia de un alma inmortal y la de un Ser Supremo rector del mundo y de la vida.

Recuerdos de mi vida. Edic. 1923, p. 163

Como puede apreciarse, es precisamente en esta etapa donde Cajal sitúa el inicio de la etapa deísta, se confiesa así, vivido sólo en las formas a través de su relación con el catolicismo y la Iglesia Católica, con los que nunca rompió definitivamente. Siempre consideró al hombre dotado de una parte espiritual, algo que no queda tan claro en Darwin:

Admito que el viejo, y más si es filósofo, muera impasible y resignado; la muerte llega en sazón, cumplido el fin primordial de la vida, labrado un modesto sillar en el luminoso templo del espíritu

Santiago Ramón y Cajal

Recuerdos de mi vida, 1923, p.163

Esto le ocurre tras el vacío total de estudiante de Zaragoza y la enfermedad y restablecimiento en Panticosa. Después viene el matrimonio. La enfermedad le afianza en la creencia de Dios y el alma. [“Cajal. Vida y Obra”, de los autores García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica, p.445].

MATRIMONIO CATÓLICO DE CAJAL

En 1879, poco después de ganar la plaza de Director de Museos y tras un año de noviazgo, una vez más contraviniendo los consejos y malos augurios de su padre, y esta vez incluso los de sus compañeros y amigos en relación con su carrera profesional, contrajo matrimonio católico con Silveria, Petra, Josefa Fañanás García, dos años más joven. Huérfana de padre, le dio toda clase de facilidades para que continuara su carrera. Doña Silveria, católica ferviente, se condenó a la oscuridad, entregada a la administración del hogar y la felicidad de su marido y sus hijos.

Bodegón (Autor: S. Ramón y Cajal)La boda celebrada casi en secreto el 19 de julio de 1879 en la popular iglesia zaragozana de San Pablo, fue oficiada por el coadjutor don Romualdo Pérez ante los testigos don Antonio Berbiela Arnat y don Mariano Tello Santeló, hallándose inscrito en el folio 382, vuelto, del tomo 34 del libro de matrimonios de esta Parroquia. Los fatídicos presagios de su padre y amigos acerca de la carrera de su hijo, fallaron una vez más ya que en los años siguientes Cajal publica sus dos primeros trabajos científicos sobre la inflamación del mesenterio, la córnea y el cartílago, y sobre las terminaciones nerviosas en los músculos voluntarios y gana, además, por oposición, la cátedra de Anatomía de Valencia. La armonía y la paz del matrimonio habrían de ser fundamentales en la vida científica de don Santiago. [“Educación y formación de Don Santiago Ramón y Cajal (cont.)”. Dr. J.L. Nieto Amada Serrablo, Año XXVI, 103, 1997]. Del matrimonio nació numerosa prole, a saber, Fé en 1880 (un año después de contraer matrimonio), Santiago (1883, murió en 1912), Enriqueta (1884, murió en 1891), Paula (1885) y Jorge (1886), Pilar (1890) y Luis (1892).

El hecho de que se case cumpliendo con todas las formalidades de un católico practicante, y de que bautice a sus hijos, y sabiendo su credo deísta, puede interpretarse como que parece no encontrar nada que se acerque a Dios tanto como esa religión. Rompió tal vez con un catolicismo practicante, pero no con un hondo sentir religioso, como hemos comentado más arriba. Cambió catolicismo por deísmo. Quedaba en él un gran respeto por la religión; dudar no es negar, los sacramentos divinizan sus actos: la iglesia no le convence, pero tal vez menos un matrimonio civil, y además está su esposa, a la que amó y respetó profundamente toda su vida.

El 23 de agosto de 1930 murió su mujer, siendo un golpe muy duro, confortada con los auxilios de la religión católica, en la que vivió y quiso morir. Cajal hizo todo lo posible porque fuese asistida sacramentalmente en estos momentos. Cajal vivió hasta su muerte, el 17 de octubre de 1934 a las 10:45, siendo enterrado en la misma tumba que su esposa, encompañía de su hija Fé, que era viuda. [“Cajal. Vida y Obra”, de los autores García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica, p.387].

Esta relación cordial en apariencia con el catolicismo y la Iglesia Católica se plasmó no sólo en sus testamentos, como luego veremos, si no que llegó a hacer afirmar a su hermano Pedro que, de haber estado él presente en su muerte Santiago hubiera muerto con los sacramentos [GARCÍA DURÁN: Cajal, 2ª, I, 1. Institución Fernando el Católico. Zaragoza].

CAJAL DEÍSTA

Declarado deísta, habría de manifestarse como tal. En este sentido, uno de los documentos clave para conocer el pensamiento religioso de Cajal es el discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias de Madrid.

Años más tarde sería la base para su obra Los tónicos de la voluntad, quizás una de las más leídas del mismo y recientemente reeditada [López-Ocón, Leoncio, Edición. Santiago Ramón y Cajal. Los tónicos de la voluntad. Reglas y consejos sobre investigación científica. Gadir Editorial S. L. Madrid, 2005. 373 páginas]. Cajal ya se había casado, en contra del deseo de sus amigos, había tenido a sus siete hijos, y enterrado a uno de ellos.

A continuación pasamos a recoger los textos donde se manifiesta deístas y creacionista:

Y a los que te dicen que la Ciencia apaga toda poesía, secando las fuentes del sentimiento y el ansia de misterio que late en el fondo del alma humana, contéstales que á la vana poesía del vulgo, basada en una noción errónea del Universo, noción tan mezquina como pueril, tú sustituyes otra mucho más grandiosa y sublime, que es la poesía de la verdad, la incomparable belleza de la obra de Dios y de las leyes eternas por Él establecidas. Carboncillo (Autor: Santiago Ramón y Cajal) Él acierta exclusivamente a comprender algo de ese lenguaje misterioso que Dios ha escrito en los fenómenos de la Naturaleza; y a él solamente le ha sido dado desentrañar la maravillosa obra de la Creación para rendir a la Divinidad uno de los cultos más gratos y aceptos a un Supremo entendimiento, el de estudiar sus portentosas obras, para en ellas y por ellas conocerle, admirarle y reverenciarle. Bajo este punto de vista cabría decir, con cierta osadía de lenguaje, que los demás hombres, incluyendo reyes y magnates, representan el protoplasma vegetativo de la Humanidad, el eslabón de carne, que enlaza por ley de herencia, y de siglo en siglo o de lustro en lustro, aquellos elevados espíritus. La sociedad iletrada merece también consideraciones, no sólo por estar formada de hombres que no tienen la culpa de pertenecer a esa gran edición en rústica y de surtido de que hablaba Fígaro, sino porque ella con sus exigencias, a veces con sus rigores, a menudo con sus aplausos, da ocasión a la aparición de aquellos seres privilegiados. No pretendemos negar en absoluto la posibilidad de creaciones artísticas, comparables y acaso superiores a las legadas por los clásicos; afirmamos solamente que son dificilísimas y que exigen más trabajo que las producciones científicas originales. Y la razón es obvia: el arte, atenido al concepto vulgar del Universo y nutriéndose en el terreno del sentimiento, ha tenido tiempo de agotar cuasi del todo el contenido del alma humana; mientras que la Ciencia, apenas desflorada por los antiguos y totalmente ajena, así al sentimentalismo del arte como a las invariables reglas de la tradición, acumula por cada día nuevos materiales y nos brinda con una labor inacabable. Ante el científico está el Universo entero apenas explorado: el cielo salpicado de soles, que se agitan en las tinieblas de un espacio infinito; el mar con sus misteriosos abismos; la tierra guardando en sus entrañas el pasado de la vida y las páginas de la historia del hombre; y la vida, obra maestra de la creación, ofreciéndonos en cada célula una incógnita, y en cada latido un tema de eterna meditación...

Santiago Ramón y Cajal

Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias del Sr. D. Santiago Ramón y Cajal

ESCRITOS DESCONOCIDOS DE CAJAL, EN TROZOS DE CUARTILLA, EN SOBRES USADOS

Cajal gustó de escribir bien y mucho, incluso en hojas, trozos de cuartilla, etc. Entre los muchos escritos destacaría, en relación al tema que nos ocupa, este escrito:

Más tarde o más temprano llegará el turno del naufragio del admirable aparato visual, el órgano filosófico por excelencia que nos relaciona con el infinito y sin el cual dudaríamos de la existencia de Dios

Autógrafos. Museo Cajal, n 29. En “Cajal. Vida y Obra”, de los autores García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica

...y este otro:

La hermosura es una carta de recomendación escrita por Dios.

Cajal. Vida y Obra”, de los autores García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica, p.443

En cuartilla manuscrita conservada por su hija Fe recoge el siguiente texto:

Para ser sabio, el hombre necesita aprender todos los libros; para ser virtuoso, le basta con uno: el Evangelio

Cajal. Escritos inéditos.

García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica. (p. 103)

...y esta otra:

No hay virtud sin religión, ni felicidad sin virtud

Cajal. Escritos inéditos.

García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón, publicados ambos en Barcelona en 1983 por la Ed. Científico Médica. (p. 103)

Otras veces reconoce el misterio que encierra la creación respecto de la vida del hombre...

Lo esencial es ganar la contienda, tocar la meta final objeto de la evolución orgánica. ¿Cuál es esta finalidad caso de existir? ¡Profundo misterio!

Santiago Ramón y Cajal

Recuerdos de mi vida, 1923, 183