Unas pinceladas acerca de Maricruz Sarvisé

Imagen de Garcés Romeo, José

Cuando uno habla, pasado ya algo de tiempo, de los profesores que tuvo en su niñez y adolescencia es fácil olvidarse de alguno pero no de aquellos que dejaron huella imborrable. A decir verdad, nombraría a varios. Y lo digo con sinceridad aunque algunos puedan pensar que aquellos años tuvieron más cosas negativas que positivas. Eran otros tiempos y hay que situarse en aquella coyuntura. Pero dejando aparte cualesquiera disquisiciones lo importante son los buenos recuerdos que nos quedan de las personas al margen de aquella época que no tocó vivir.

En estas pocas líneas me quiero referir a una de las profesoras que más influyó en mi educación de aquellos años, tanto académica como humanamente: María Cruz Sarvisé, la profesora de Dibujo, mi única y gran profesora de Dibujo.

Nacida en Zaragoza en 1923, siempre ha estado ligada a la ciudad de Huesca por lazos familiares. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona, ampliando sus estudios en Francia, Bélgica y Alemania. Comenzó su trabajo en la docencia en Zaragoza, después en Sabiñánigo y por último en Huesca, donde se jubiló hace ya algunos años. Siempre fue una excelente profesora de Dibujo, pero por encima de todo una gran artista y excelente persona. Su obra, magnífica obra, así lo demuestra. Aunque, bien es verdad, que se merecía un mayor reconocimiento. Quizá, su modestia y timidez han sido un obstáculo para ello. O quien sabe, tal vez allí esté su grandeza. Es ella, auténtica, sin engaño y falsas apariencias, sin críticos influyentes que levantan a uno de la noche a la mañana. Es Maricruz Sarvisé. Punto.

Su estancia en Sabiñánigo fue de veinte cursos. Yo la conocí en el curso 1967/68, a mis doce años, cuando comencé el primer curso del Bachillerato Elemental dejando atrás mi escuela mixta de Senegüé. Una escuela a la que asistíamos una cuarentena de niñas y niños con una sola maestra, doña Gloria Velasco. Sin duda, un cambio cualitativo importante recalar en un Instituto, entonces sólo masculino, en el que la referencia ya no era una sola maestra sino varios profesores. Aquello me impactó, ciertamente. Pues bien, ese primer año ya tuve como profesora de Dibujo a Maricruz Sarvisé. Eran los años de don Isidro, doña Tomi, doña Blanca, Teresita y un largo etcétera.

Durante cinco cursos seguidos disfruté en la asignatura de Dibujo con Maricruz, desde el curso 1967/68 al de 1972/73. Recuerdo con especial agrado sus clases de dibujo y, sobre todo, las de Pintura en horario extraescolar (cuando se hacían los sábados por la mañana). Nos supo enseñar con maestría y mucha paciencia los rudimentos básicos de la acuarela y el óleo. Que esos años fueron fructíferos lo demuestra el hecho de que se conformara un grupo de varios alumnos que muchos de ellos todavía seguimos manteniendo lazos de amistad con Maricruz y otras profesoras como Teresita. Compañeras como Pili Escolano o Chechu Gavín consiguen que nos reunamos con ellas un buen número de exalumnos todos los años.

Pero la labor de Maricruz no se limitó sólo a su trabajo en el Instituto San Alberto Magno. En los primeros años de andadura de “Amigos de Serrablo” colaboró estrechamente con el grupo de pioneros que pusieron en marcha la Asociación. Fue vocal asesora, junto a mosén Jesús Auricinea, y vocal de arte en la Junta Directiva entre 1971 y 1977. En diciembre de 1973 algunos dibujos suyos sirvieron como felicitación navideña de “Amigos de Serrablo” (una colección de cuatro felicitaciones que se vendieron a 6 pesetas ejemplar). El cartel del I Salón de Fotografía, en otoño de 1974, también lo realizó Maricruz Sarvisé. Fueron años de estrecha colaboración con Julio Gavín. Unos años antes, había realizado una bonita pintura para la iglesia de Lárrede que todavía podemos contemplar en la actualidad.

En fin, después de muchos años y ya en la madurez plena de su vida y de su trayectoria como artista, Maricruz ha querido dar más muestras de agradecimiento a nuestra tierra. Ahí están los dos bellísimos lienzos que ha donado a la parroquia de Cristo Rey de Sabiñánigo. Y muy pronto veremos obra suya en alguna sala del Museo de Dibujo “Julio Gavín”-Castillo de Larrés. Para todos será una gran satisfacción que Maricruz tenga obra en Larrés; para mí, desde luego, constituirá una gran alegría.