Viaje al Serrablo II

No se puede concluir el viaje a la provincia de Huesca sin visitar las más importantes construcciones religiosas que el investigador Durán Gudiol consideró mozárabes y que han dado tan merecida popularidad a la zona. Gracias a la Asociación de Amigos del Serrablo y a la documentación y dibujos realizados por su Director, D. Julio Gavín, han podido ser rescatadas del olvido y restauradas, aunque no siempre con el rigor arqueológico necesario, pero si con el cariño de un pueblo que ha colaborado desinteresadamente en su recuperación. Sirva de ejemplo el gran esfuerzo de los niños del pueblo de Gavín que, para acelerar la reconstrucción de la ermita de San Bartolomé, transportaban a mano los numerosos materiales de construcción desde el núcleo urbano hasta la ermita, situada a varios kilómetros.

Antes de empezar a describir estos magníficos parajes, haremos una breve introducción cronológica. Los primitivos pobladores procedían de Navarra y Aragón y construyeron las primeras iglesias de tradición visigótica en el primer cuarto del siglo X. A mediados de siglo llegaron los mozárabes procedentes del valiato musulmán de Huesca. Por todo ello, las iglesias mozárabes serrablesas se levantaron entre mediados del siglo X y mediados del siguiente.

A una primera etapa (años 920 a 950) corresponden tres iglesias de ábside rectangular y arco de herradura (San Bartolomé de Gavín, San Juan y Santa María de Espierre).

La siguiente etapa (segunda mitad del siglo X) introduce el alfiz, el friso de baquetones y los arcos ciegos en los ábsides, reforzándose el uso del arco de herradura y las torres-minarete. A este periodo corresponden las iglesias de Lárrede, Busa, Susín, Santa María de Gavín, Basarán, Otal, Rasal y la torre de San Bartolomé de Gavín.

El tercer periodo se sitúa en el primer cuarto del siglo XI y en él deja de utilizarse el arco de herradura y el alfiz, conservándose la torre y la decoración exterior del ábside. En esta etapa situamos las pequeñas iglesias de Lasieso, Orós Bajo, Satué, Ordovés e Isún.

En el segundo cuarto del siglo XI aparece la cuarta y última etapa con una gran influencia lombarda en los arcos pero manteniendo el friso de baquetones. Sus iglesias están algo más alejadas de la zona serrablesa y son las de Sescún, Nasarre, Larrosa, Banaguás y Yeste.

Nuestro recorrido se centrará en las iglesias mas representativas y lo iniciaremos desde el norte de la provincia, en la comarca llamada “Val de Gavín” o “Tierra de Biescas” cuyo centro neurálgico se encuentra en la villa del mismo nombre.

El primer pueblo que visitamos es el de Gavín, totalmente destruido durante la Guerra Civil junto con su iglesia de Santa María. Los restos de su ábside fueron numerados piedra a piedra por D. Julio Gavín y trasladados al Parque municipal de Sabiñánigo entre 1975 y 1976.

Siguiendo el curso del Río Gállego, la primera ermita que encontramos es la de San Bartolomé en Gavín, pueblo situado en la carretera que conduce a Broto y al Valle de Ordesa. El emplazamiento del recinto y su construcción la convierten en una de las más bellas iglesias serrablesas con su soberbia torre mozárabe adosada a la nave bajo cuyos cimientos tal vez se encontrase el desaparecido Monasterio mozárabe de San Pelayo de Gavín, ya despoblado desde el siglo XI.

Se trata de una construcción de una sola nave rematada en ábside rectangular, aunque los únicos restos originales pertenecen al muro sur y a su torre-campanario que se comunica con la nave por un gran arco de herradura. Bajo el tejado de la torre aparece el clásico friso de baquetones, ventana ajimezada de tres arcos de herradura, dos rosetas en cada cara y ventanas en arco de herradura.

Cerca de este emplazamiento se han encontrado en 1997 vestigios del Monasterio de San Pelayo de Gavín donde se aprecian los restos de dos iglesias unidas. Las futuras investigaciones arqueológicas aportarán nueva luz sobre este interesante espacio.

Algo más al sur nos encontramos con las ermitas de San Juan y Santa María de Espierre de planta rectangular y arco de herradura. Aquella, restaurada por el Taller Escuela de los “Amigos de Serrablo”, representa el modelo más antiguo de esta zona.

En Orós Alto volvemos a encontrar una encantadora y pequeña iglesia en cuyo recinto se conserva el antiguo cementerio.
Orós Bajo conserva una iglesia de planta rectangular, ábside semicircular, bóveda de horno y siete arcos ciegos en el exterior.


En esta zona no puede dejar de visitarse la famosa iglesia mozárabe de San Martín de Oliván en cuya restauración colaboraron incansablemente los vecinos de del pueblo bajo la dirección de la “Asociación Amigos de Serrablo” en 1977. A pesar de sus reformas posteriores, su estado original presentaba planta rectangular, ábside semicircular con bóveda de horno y arquerías ciegas al exterior.

Su torre era similar a la de San Pedro de Lárrede, posiblemente la iglesia más admirada y visitada de la zona por su complejidad arquitectónica y sus mínimas modificaciones posteriores. Fue restaurada entre 1933 y 1935. El material de construcción era caliza extraída de las canteras de la zona. Presenta desde el siglo XVII planta de cruz latina en sustitución de una sola nave. La bóveda actual es fruto de la reconstrucción de 1933. El ábside semicircular presenta al exterior arquería ciegas, baquetones y cornisa de sillarejos. Las ventanas, ya románicas, tienen forma de embudo. La torre, típicamente serrablesa, es de planta cuadrada con tejado a cuatro aguas y en todas sus caras ventanas ajimezadas de tres arcos de herradura. con columnas cilíndricas dentro de alfiz.

Junto a la entrada lateral de la iglesia se encuentra la Casa Isábal, casa infanzona del siglo XVII con numerosas dependencias anexas, puerta adovelada en arco de medio punto con escudos, chimenea tronco cónica, tres ventanas de arco conopial e interior formado por numerosas dependencias algunas con curiosísimo suelo de cantos rodados que dibujan bonitos motivos geométricos. Conserva un magnífico mobiliario, ajuar doméstico y es todo un símbolo de la arquitectura popular de la zona.

No lejos de allí, en un altozano, se divisa La Torraza , torre defensiva bajo-medieval.

Entre los pueblos de Oliván y Lárrede, en medio del campo, se alza la preciosa ermita de San Juan de Busa que conserva su estado primitivo con nave rectangular de techumbre de madera y ábside semicircular de cubierta reconstruida y decoración exterior que repite los modelos de la zona. El muro oeste se ilumina con ventana de tres arcos de herradura de tal belleza y elegancia estructural que se ha convertido en icono-logotipo de la Asociación “Amigos de Serrablo”.

En la zona sur de la comarca, en el otro margen del Río Gállego, podemos encontrar las tres últimas representaciones de este peculiar estilo arquitectónico. Hablamos de San Pedro de Lasieso formada por dos iglesias yuxtapuestas de una nave de distinto tamaño, ambas coronadas por ábside semicircular y dominado por una magnífica torre campanario de dos pisos de ventanas con dos y tres arcos de medio punto. En los ábsides han desaparecido los arcos ciegos y en uno se conservan los baquetones. La iglesia de mayor tamaño ya pertenece al estilo románico.

La segunda de estas construcciones es la Iglesia de Arto de la que se conservan dos arcadas murales de su antiguo ábside. El resto es de época posterior. Fue restaurada entre 1984 y 1985.

Finalmente, en el margen contrario, junto al Río Guarga, nos encontramos con la Iglesia de San Martín de Ordovés. Fue la primera iglesia de la zona que restauró la Asociación en 1971 contando con un gran entusiasmo pero con una absoluta falta de medios económicos. Presenta una sola nave y ábside decorado con friso de baquetones. La torre, posterior, pudo ser construida en el siglo XVI.

No podemos olvidar en este encantador recorrido que las iglesias del Serrablo están consideradas Monumentos Histórico-Artísticos y Bienes de Interés Cultural. La primera así considerada fue la de Lárrede en 1931. Todas las demás fueron incoadas en 1982.

Para tomar conciencia plena de la idiosincrasia de esta zona, no puede dejar de visitarse el Museo Angel Orensanz y Artes de Serrablo, inaugurado en 1979 gracias al impulso de D. Julio Gavín, la Asociación de Amigos de Serrablo, el escultor que da nombre al Museo y el Ayuntamiento de Sabiñánigo. Se trata de uno de los museos más importantes de etnografía, imprescindible para el conocimiento de la cultura popular oscense.

Finalmente, El Museo del Dibujo Castillo de Larrés plasmó en realidad un proyecto de la Asociación de Amigos de Serrablo a quienes fue donado el edificio en 1983. Se trata de una construcción defensiva de los siglos XIVXV; ampliada en el XVI. Tras numerosas dificultades, el Museo fue inaugurado en 1986 y, como su nombre indica, está dedicado exclusivamente al dibujo. Sus fondos se reparten en salas dedicadas al dibujo aragonés, a otros artistas consagrados, a obras de pequeño formato, a la ilustración, la historieta y el humor gráfico. Casi todas sus obras proceden de donaciones y suponen un fondo de más de 3.000 dibujos. Ningún edificio resultaría más apropiado que éste para mostrar la belleza que allí se expone y para servir de colofón a un viaje intenso e inolvidable

Bibliografía:
- “Guía del Serrablo. Sus iglesias, museos y otras manifestaciones culturales” de José Garcés Romeo.
Ed. Amigos del Serrablo, Huesca, 2004.
-“Arquitectura popular de Serrablo” de José Garcés Romero, Julio Gavín Moya y Enrique Satué
Oliván. Amigos del Serrablo, Huesca, 2000.
- “Guía del Museo Angel Orensanz y Artes de Serrablo” de Oscar Latas Alegre, Huesca, 1998.