Otras imágenes de Sabiñánigo

Poste de agua para las máquinas de vapor en la Estación de SabiñánigoEn diversos artículos de este Boletín así como en publicaciones como las de “Sabiñánigo en Imágenes”, “Los Orígenes de Sabiñánigo” ó “Arquitectura Popular de Serrablo”, entre otras, se aportan datos sobre la evolución demográfica de Sabiñánigo y su desarrollo urbanístico original, no planificado sino siguiendo la tendencia natural de comunicación y servicios entre la estación de ferrocarril y las fábricas. Una distancia de algo más de un kilómetro que constituyó el eje vital de Sabiñánigo y que aún lo sigue siendo. De esta forma comenzaba a florecer a principios del siglo XX no solo un núcleo urbano industrial sino también un importante nudo de comunicaciones con el Valle de Tena, en especial con el Balneario de Panticosa (ver artículo de Teresa Ferrer Gimeno. Boletín 138. Diciembre 2005).

La mayoría de estas construcciones eran sencillas y sin aportaciones arquitectónicas ni artísticas relevantes, promovidas por propietarios que residían en los núcleos cercanos como Sabiñánigo pueblo, El Puente o Cortillas, como los Roldán, Villanúa, Biescas, Arasanz, Bielsa, Rapún, Oliván, etc. los cuales veían con claridad que el futuro de la zona estaba allí. Otras casas iban adoptando ciertos adornos o detalles constructivos interesantes como la fonda Vidales o El Faro que apuntaban sinceras intenciones de embellecer lo que hasta entonces era construcción modesta y vulgar, para seguir con casas de elaborada proyección arquitectónica como la farmacia de Leonardo Coli, casa Pardina o casa Abadías (El Barato).

Antiguo cuartel de la Guardia Civil de SabiñánigoLa estancia en Sabiñánigo del artista catalán Rafael Jutglar (primer maestro de dibujo de Julio Gavín) dejó una interesante impronta estilística de influencia modernista como fueron, por ejemplo, la fachada del edificio de Almacenes Arrudi (de Rosendo Biescas), el almacén de materiales de construcción de Francisco Bielsa, casa Abadías, casa de Alfredo Laguarta (en calle La Luna), la casa del director de la fábrica de explosivos o la antigua fachada de la Iglesia de Cristo Rey.

El desarrollo urbanístico de Sabiñánigo fue de tal dimensión que no solamente supuso la construcción de nuevos edificios en solares libres sino también la expansión hacia los terrenos más accidentados al norte de la calle Serrablo y en el barrio de El Puente de Sardas. Pero a partir de los años 70 hasta nuestros días, Sabiñánigo ha llevado una progresiva renovación de sus edificios antiguos, de tal modo que se han demolido éstos para construir otros nuevos, amparados en nuevas normas de edificación que se adaptaban mejor a las exigencias de habitabilidad y confort, así como permitían mayor densidad de viviendas en el tramo más comercial y transitado del pueblo. No se tuvo en cuenta la posibilidad de protección de alguno de ellos, tal vez porque no se consideró suficiente su relevancia artística y arquitectónica o, simplemente, porque todavía no existía una conciencia proteccionista como en la actualidad. Ha sido más fuerte la necesidad de renovación y progreso a ultranza que la de conservar.

Balcones de Casa El Faro en SabiñánigoDe los edificios desaparecidos nos quedan las fotos que muchos particulares poseen y las que colecciona Amigos de Serrablo. De los que todavía existen merecen especial atención algunos detalles como, por ejemplo, el Faro con sus balcones con revestimiento cerámico o la puerta de entrada de la fonda Vidales. También es interesante documentar los postes de agua para las máquinas de vapor en la Estación o el reloj original de ésta; el antiguo cuartel de la Guardia Civil con sus persianas mallorquinas, sus remates cerámicos del hastial de cubierta y su elaborado alero; los balcones de casa Giménez y Roldán, así como los de las casas de piedra junto al molino Periel (calle Coli Escalona) o la de la librería Gil. Que cada cual les dé la importancia que considere conveniente.

Incluyo, por la nostalgia y a la vez pena que nos provoca a los que un día trepamos por ella, lo que queda de la Montañeta, hoy triste reducto numantino constreñido (asediado) por la Casa de Cultura, Auditorio, Parvulario y muro de la calle Valle de Oza, quedando totalmente inaccesible. De igual forma, produce una gran sensación de abandono las pilastras del antiguo puente de la cabañera sobre la Tolibana, prácticamente en el casco urbano de Sabiñánigo. Y casi por los mismos motivos evoco la maravilla que debió ser la casa del director de la fábrica de explosivos, de la que me resisto a creer que pueda desaparecer.