No hizo falta tocar las campanas el día 5 de Agosto para que a las doce horas la pequeña iglesia románica de Allué, bajo la advocación de S. Juan Bautista, se llenara de fieles para participar de la celebración de la misa de acuerdo con el rito hispánico o mozárabe.
Habían transcurrido diez años desde que la última de tal rito se celebró en Lárrede, en este caso presidida por D. Balbino, capellán de la Capilla del Corpus Christi de la Catedral de Toledo, fallecido el día del Pilar del año 2006.
¿Cómo fue posible retomar algo que durante veinticinco años se había venido celebrando en distintas iglesias mozárabes y románicas de nuestro Serrablo? Estaba el deseo de nuestra Asociación de retomar el tema y para ello contamos con el ofrecimiento y colaboración de D. Miguel Domec, párroco de la iglesia de Cristo Rey de Sabiñánigo, que se mostraba deseoso de que el rito mozárabe volviera a los lugares donde hace más de mil años estuvo en el transcurrir diario de templos y monasterios, hasta que el rey Sancho Ramírez impuso el rito romano lo que le costó el puesto al abad Banzo de S. Martín de Fanlo por su oposición al rey.
Había que buscar un lugar. El elegido fue Allué, por haber sido la última restauración efectuada por Amigos de Serrablo, pero había un pequeño “pero”. El suelo de tarima de la iglesia no reunía las condiciones de seguridad necesarias y contando con la colaboración de habitantes del lugar se procedió a colocar uno nuevo que ya no suponía ningún peligro para los asistentes.
Se pidieron los permisos correspondientes a D. José Lasierra, párroco de Allué, y al Obispado de Jaca. Todo conseguido sólo quedaba que el citado 5 de Agosto no sólo nos acompañara el clima sino que también respondieran las personas, como así fue. Al comienzo de la celebración nuestro presidente Jesús Montuenga dirigió unas palabras explicando el proceso seguido para llegar a este punto, como era deseo de seguir, al año que viene en Lárrede, y para finalizar tuvo un recuerdo para el anterior presidente Julio Gavín y para D. Balbino, celebrante durante veinticinco años; a la vez que agradeció al Ayuntamiento de Sabiñánigo su aportación del material necesario: un generador para la iluminación del templo, sillas e infraestructura; al público su asistencia, así como la colaboración desinteresada de vecinos de Allué.
Celebró D. Miguel Domec y colaboraron en las lecturas miembros de la Asociación, pudiéndose seguir el rito a través de los folletos repartidos a tal efecto. Al final y siguiendo la costumbre se procedió al reparto de la “caridad” consistente en torta y vino rancio y también agua y refrescos.
Todos quedamos citados para el año que viene en Lárrede.