Fanlillo y sus Señores

A mediados del siglo XVII el lugar de Fanlillo se encontraba bajo el dominio del infanzón Pedro Villacampa, que residía en el pueblo que lleva su nombre, Villacampa, cuna originaria de este linaje. Dicha situación no tardaría en verse modificada a favor del infanzón Pedro Rodrigo, que aunque residía en Bierge, era señor de los lugares de Bescós, Rapún, y el mencionado lugar de Villacampa.

El señorío de Pedro Villacampa lo componía: el lugar de Fanlillo, la Pardina de Ardiles y el puerto de Planas. Fanlillo confronta con términos del lugar de Sobás, Orús y Espín. La Pardina de Ardiles confronta con el lugar de Fanlillo, Sobás, la Pardina de Arbisa y con el Puerto de Planas. Y éste último establece sus límites con el puerto de Fenés, Sobás, Pardina de Arbisa y la citada Pardina de Ardiles.

El infanzón Pedro Villacampa poseía la jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio con todos los derechos y emolumentos como correspondía a señores de vasallos y derechos de dominicatura pertenecientes a los señores temporales sobre su señorío.

A pesar de poseer estos dominios y percibir sus rentas dicho infanzón debió atravesar serias dificultades en esa época, ya que se vio obligado a pedir, en reiteradas ocasiones, censos y pagar sus intereses (pensiones) al prestamista Pedro Rodrigo. Se vio abocado a esta situación por la necesidad perentoria de sustentar a su familia, tal como pone de manifiesto en los documentos consultados.

En esta época el reino de Aragón atravesó por sucesivas crisis económicas y pestes, que se suceden a lo largo del siglo, siendo especialmente virulentos los brotes pestíferos de 1647 a 1654. Brotes precedidos habitualmente por épocas de malas cosechas (debidas a las sequías y malas condiciones climatológicas) y los subsiguientes periodos de hambrunas. Avatares que llevaron a una intensa des- población de esta zona quedando varios pueblos abandonados. Las malas cosechas obligaban a gastar enormes sumas de dinero para abastecerse de trigo que debía ser traído del exterior.

Tras las malas cosechas llegaban los periodos de hambruna que abonaban el terreno para cuando finalmente hacía su aparición la temida peste, encontrando una población completamente depauperada. Como ocurrió en Otal y la zona de Sobrepuerto, llegando a casos tan notorios como el de Jaca que perdió el 43% de la población.

Como consecuencia de todas estas penurias hubo una recesión económica y poblacional caracterizada por la escasez de brazos para trabajar la tierra y la subida de precios.

La guerra entre Cataluña y la Monarquía (1640) contribuyó a endurecer la situación de los aragoneses que se vieron obligados a soportarla económicamente al tiempo que sufrían el desgaste y depredación de los ejércitos que atravesaban el reino.

Probablemente fueron todas estas circunstancias las que llevaron a Pedro Villacampa a pedir censos repetidas veces. Si esta situación se daba entre las familias de mayor estatus social y económico, más penosa debió ser la situación de los campesinos que eran quienes aportaban con sus trabajos las rentas para el sustento de los señores y rendían derechos de dominicatura, en el caso de Fanlillo fundamentalmente con trigo y cebada.

Como consecuencia de lo expuesto, los censos que pide se le van acumulando. Teniendo noticia de los siguientes: uno de ellos fue hecho el 27 de septiembre de 1640 por el notario Antonio Campo en la Villa de Ainsa por un valor de 9208 sueldos jaqueses con una pensión (intereses) de 464 sueldos pagaderos cada año para la festividad de San Cosme y San Damián. Otro hecho en Yebra el 20 de abril de 1647 por el notario Agustín Pérez por un importe de 4000 sueldos con una pensión de 200 sueldos jaqueses anuales. Y un tercero por un importe de 3924 sueldos con un interés del 5%.

Las cantidades se iban acumulando y no era posible para Pedro Villacampa el pago del interés devengado; para poner fin a esta situación se llegó a un acuerdo mediante una sentencia arbitral que está fechada el día 16 de abril de 1649 en el lugar de Villacampa, dada por el notario real Jusepe de Caxol, en la que se acuerda que se entrega la mitad del dominio sobre el lugar de Fanlillo, Pardina de Ardiles y puerto de Planas, sobre el que señoreaba Pedro Villacampa, a Pedro Rodrigo y así quedaban anulados los censos contraídos y sus intereses que ascendían a 14072 sueldos de intereses acumulados y que junto al capital sumaban 36300 sueldos ...”que por fuero daremos por cancelados y anulados...”.

De esta forma, Fanlillo en la mitad del siglo XVII tuvo dos señores y al darse este cambio en el dominio del lugar y demás territorios del señorío, debieron prestar homenaje de vasallaje sus pobladores a los nuevos señores. Lo que aconteció en una mañana de septiembre de 1660 en la plaza del lugar donde toda la población se dio cita para presenciar el evento: señores, notarios, testigos, vicarios, curiosos de lugares aledaños, vecinos, habitadores y transeúntes.

Allí se encontraba Pedro López como bayle del lugar para prestar homenaje en representación de los vasallos del señorío.

Poco habían cambiado las cosas en estas montañas a lo largo de los siglos, ni los escenarios ni los actos ni las fórmulas utilizadas para estos acontecimientos habían evolucionado, realizándose los mismos rituales de sumisión una y otra vez. Toda una escena medieval representada en el siglo XVII en la plaza de Fanlillo y que sería reproducida en algunos lugares hasta el primer tercio del siglo XIX.

Protocolo Notarial de Jusepe de Caxol.
Notario Real.