San Indalecio y el Monasterio de Santa María de Ballarán

Es bastante conocida la historia en referencia a San Indalecio y la traslación de su santo cuerpo, desde la ciudad de Almería, de la que sería obispo, hasta el Monasterio de San Juan de la Peña; Si bien no lo son tanto algunos hechos acaecidos en torno a los lugares que albergaron el cuerpo de San Indalecio durante su traslación, como es el caso del Monasterio de Santa María de Ballarán, el cual estuvo ubicado en el territorio Serrablés, del cual apuntaremos datos mas conocidos junto a otros contenidos en algunos protocolos del AHP de Huesca.

También deseo en primer lugar recordar como la Hermandad de San Indalecio lleva a cabo los actos con los que mantiene viva la tradición histórica de estas montañas, celebrando una romería a la que acuden muchas de las cruces parroquiales de varios pueblos que conformaron el llamado voto de San Indalecio, entre las cuales se encontraban las de los lugares de Javierrelatre y de Latre, origen de los apellidos del autor de este articulo. En la pasada celebración de la romería de San Indalecio, se dieron cita un año más muchas de las cruces parroquiales para participar en la procesión, además de los danzantes de Santa Orosia y todo el publico asistente en la festividad del día de Pentecostés, en esta ocasión es de destacar la reconstrucción de la peana del santo llevada a cabo por don José Biec y la financiación de esta por don José Lalana. Recordando en cierto modo como en el lejano año de 1586 se otorgó un documento público por el notario Juan Villacampa, en el que el Abad don Juan de Fenero y los monjes del Monasterio de San Juan de la Peña, reunidos a son de campana en la capilla de San Victorián como era acostumbrado, acordaban nombrar en procuradores suyos a fray Hieronimo Bonet, prior de Acumuer, fray Miguel Melero y fray Juan Ena, monjes profesos en San Juan de la Peña, con el objeto de capitular y concordar con don Jerónimo Oliván, caballero domicilia do en la ciudad de Zaragoza y seguramente de origen Serrablés, sobre la ejecución de una cabeza de plata, para el glorioso y bienaventurado San Indalecio cuyo cuerpo se encontraba en este monaste rio, aprobando y pactando para la construcción de la citada cabeza de plata, obligando los bienes y per sonas del monasterio para garantizar esta donación de don Jerónimo Oliván, cuyo valor ascendía a la cifra de mil ducados en moneda jaquesa, lo cual seria testificado por mosen Juan de Isún y don Juan de Aragués.

Respecto al antiguo monasterio de Santa Maria de Ballarán, según otro protocolo otorgado por el notario Juan Villacampa, en fecha de nueve de marzo del año 1590, sabemos que en el monasterio de San Juan de la Peña, dentro de la capilla de San Victorian y a son de campana, se reunieron el abad Fenero con la congregación de monjes del monasterio integrada por: Jerónimo Bonet, prior mayor de claustro y de Acumuer, Juan Barangua, prior de Salvatierra, Juan Alavés, limosnero y fray Martín Aragués, todos ellos monjes profesos en San Juan de la Peña, concediendo y dando al servicio de la parroquial del lugar de San Julián de Basa, dentro del dominio y heredades del de la Peña, al licenciado mosen Miguel de Bergua, presbítero del lugar de Urus, para servir en dicha vicaria por tiempo de diez años a partir del día de la Santa Cruz primero viniente, para celebrar las misas correspondientes en la iglesia de Santa María de Ballarán, en recuerdo de la traslación del santo cuerpo de San Indalecio , desde la ciudad de Almería, por Valencia y Lérida, recalando en Santa María de Ballarán y aportando al séquito que lo trasladaría hasta San Juan de la Peña, monjes del citado monasterio en la víspera de nuestra Señora de Marzo, para ser recibidos con gran solemnidad y procesión en el monasterio de san Juan de la Peña por el Rey don Sancho Ramírez, su hijo don Pedro, el abad don Sancho y por todo el convento en general, en fecha de veintiocho de marzo del año 1084, día de Jueves de la cena, donde en una urna de plata adornada de pedrería y donada por el Rey don Sancho Ramírez, sería depositado el cuerpo de San Indalecio. En el incendio sufrido por el monasterio de San Juan de la Peña en 1495 se perdería la citada urna, no así la sagrada reliquia, que sería depositada en otra urna de plata que hoy se conserva en el altar mayor de la catedral de Jaca junto al cuerpo de Santa Orosia, en el lado del evangelio. Posteriormente se dispuso decir en Santa María de Ballaran una misa en memoria de la citada aportación de los monjes benedictinos, por ser este de Ballarán monasterio perteneciente al de la Peña, asignando a este ultimo todos los frutos y rentas y pagar al comunalero en cada un año cincuenta sueldos por razón del dominio ejercido sobre el de Ballarán, obligándose mosen Miguel de Bergua, a llevar a cabo lo pactado y hacer servir la dicha vicaría. Rubricando y testificando el citado documento, Pedro Masoner y fray Juan de Aragués, familiares donados de dicho monasterio y habitantes en aquel. El monasterio de Santa María de Ballarán, debe su nombre a su situación en un pequeño valle ubicado en el interior del valle de Basa, en tierra Serrablesa, uniendo el latin Vallem al euscaro Aran, significando ambos el termino valle. En el presente solo quedan los restos de una ermita del siglo XVII, siendo esta de planta cuadrada con ábside acusado, anteriormente cubierto con bóveda de cañón de piedra tosca, orientada el este presenta en el paramento sur la puerta de acceso y una pequeña ventana abocinada. Don Rafael Leante apuntaba en su obra sobre el culto a María, que la citada ermita medía unos diez metros de longitud por cuatro de latitud, decorada con un altar dedicado a la Virgen, conteniendo un antiquísimo retablo que podía ser datado por su hechura perteneciente al S. XI, la imagen de la Virgen de 50 cms de envergadura estaba pintada en un cuadro de 1,60m x 1,20m colocando posteriormente delante de este, una imagen de la Virgen de 80 cms con el niño en su brazo izquierdo, igualmente apuntaba el día de la fiesta en 15 de Agosto y relatando como se llevaba a cabo. En cuanto a la documentación existente y profundamente estudiada por Antonio Durán, Ana Isabel LaPeña y Antonio Ubieto, apuntamos que la iglesia del citado monasterio de Santa María de Ballarán, propiedad del de La Peña, sería donada junto con la villa de San Julián por el Rey don Sancho Garcés a Ato Garcianes y a su esposa Blasquita y estos junto a su hijo Galindo Atón y sus nietos a San Juan de la Peña. En otros documentos conservados en el Archivo Histórico Nacional, posiblemente del SXII, se describe la situación del monasterio de Ballarán. En cuanto a los distintos propietarios de este monasterio convertido en priorato y hasta la desamortización sufrida por los bienes eclesiásticos, sabemos que en los estatutos del Abad Fernando de Rada se cita como propiedad del de La Peña, igualmente lo seguía siendo en el año 1245 por acuerdo con el Obispo de Huesca Vidal de Canellas, estando en el año 1391 en propiedad del comunalero de San Juan de la Peña, y en la actualidad en manos de vecinos de los lugares de San Julián y Yebra de Basa, quienes acudían en romería el 15 de agosto, también es de tener en cuenta la teoría apuntada por don Ricardo Mur, sobre la ubicación de varias iglesias o monasterios, entre los que se encuentran el de La Peña y el de Ballarán,
mediante los cuales se llevaría a cabo la evangelización de los habitantes de estas tierras, también nos muestra don Ricardo Mur, como en los solsticios de verano e invierno el sol realiza sus puestas y salidas, haciendo coincidir los antiguos cenobios de: Erata, San Juan de la Peña, Ballarán y Leire, los cuales unidos por líneas imaginarias, confluyen en la ermita de Orante, pudiendo ser esta ultima un antiguo observatorio solar de origen celta. Por último me gustaría destacar como esa perfecta comunión de todos y cada uno de los puntos de esta tierra aragonesa manifestados en aquellos ya lejanos tiempos, pudiera servir de guía en el diario discurrir de la honorable vida de todos los integrantes de la tierra aragonesa, que noblemente debemos y sabemos enarbolar ese honor, dentro del conjunto del territorio español.